Quadri ha puesto su prestigio al servicio de un partido que representa las peores prácticas del sistema político. Ha vinculado su reputación a la simulación. Porque las buenas ideas que propone no pueden desvincularse de la plataforma que las impulsa. Porque no es posible declarar que las propuestas son prístinas si provienen de un medio podrido. Porque no se puede argumentar que los posicionamientos sean evaluados independientemente de la plataforma corrupta a la cual representan.
Por Denise Dresser
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