Adela Navarro Bello

Morena en busca de casi imposibles

20/05/2026 - 12:03 am

"La cuestión es que la premisa de que todos los candidatos 'deben de ser intachables', le costará a la militancia activa de Morena".

La cuestión es que la premisa de que todos los candidatos “deben de ser intachables”, le costará a la militancia activa de Morena.
Ismael Burgueño, Alcalde de Tijuana. Foto: X @BurguenoTJ

En 2027, en Baja California se renovará la titularidad del gobierno estatal. Con dos elecciones consecutivas, la de 2019 y la de 2021, en que Morena ha ganado de manera contundente la gubernatura, es natural que la contienda interna más intensa sea la de ese partido, pues como en la era priísta que duró hasta 1989, y la panista que feneció en 2019, los miembros de ese partido piensan que, una vez lograda la candidatura, el triunfo está asegurado.

Los diversos aspirantes del morenismo a suceder a la Gobernadora Marina Ávila Olmeda danzan alrededor de los números de encuestas a modo que los ubican, según sea el tirador y el pagador, en la posición número uno para ser ungidos candidato o candidata. Confían en que la maquinaria electoral de Morena vuelva a arrasar en el Estado 29, donde desde 2018 el partido movimiento fundado por Andrés Manuel López Obrador se ha llevado carro completo, ya en cuatro comicios seguidos.

La caballada de Morena en Baja California ha salido de los establos gubernamentales. Todos los aspirantes, sin excepción, o han ocupado o están en un cargo administrativo o en uno de elección popular. La Senadora Julieta Ramírez, el Senador Armando Ayala, el exdelegado de bienestar Jesús Ruiz; el Alcalde de Tijuana Ismael Burgueño; la Diputada Federal Evangelina Moreno:  y el exsecretario de gobierno del Estado, Alfredo Álvarez. 

Como los que les antecedieron en los cargos de elección popular, Morena es un partido ensoberbecido de poder, donde lo que realmente les importa es la interna. Confían, como en otros estados considerando que habrá comicios en 17 de las 32 entidades federativas de la República, en que el grito de “es un honor estar con Obrador”, o el recién renovado “es un honor estar con Claudia hoy”, sea la determinante para ganar las elecciones a costa de glorias pasadas y administraciones presentes. El electorado es el que menos importa cuando dan por hecho, por sentado, que la barredora electoral de Morena está bien aceitada.

Con tal seguridad a cuestas, para los morenistas lo importante no es el día de la elección, sino aquel en que el partido designará candidatos, supuestamente basados en encuestas que, en años pasados se ha comprobado que no realizan pero sí sirven de fachada para el gran dedazo elector, tal como respondió Morena a una solicitud de transparencia respecto a la encuesta, su metodología y resultados cuando en 2021 salió “triunfante” la hoy Gobernadora de Baja California, y cuya respuesta fue que no existía tal ejercicio. Por entonces Mario Delgado era el dirigente del partido hoy día en la mente y obra de Ariadna Montiel, la exsecretaria de bienestar en los dos sexenios morenistas en el gobierno central.

Y fue precisamente Montiel quien en su discurso inaugural el 3 de mayo de 2026, se refirió con fuerza y directamente al tema de las elecciones internas de Morena. Aunque el método de selección será el mismo, una encuesta de popularidad allende un programa de propuesta y compromiso, sí fue directa al discursar: “esta dirigencia no tolerará la corrupción en ningún Gobierno de Morena; es momento de hacer conciencia”. Complementó tal premisa advirtiendo que aquellos que tengan casos de corrupción en su haber, no serán candidatos, así hayan salido ganadores en las encuestas aplicadas exprofeso.

Quienes la conocen dicen que Ariadna Montiel es una persona de palabra y además de un extremismo ideológico que no da entrada a aquello que huela a investigación, corrupción, hurto, exceso o abuso desde el poder; fue enfática con eso de que no debe haber gobierno rico con pueblo pobre, “nuestros candidatos”, dijo, “deben ser intachables. Los tres partidos coaligados han aceptado que debe ser ahí”, reafirmó.

Y bueno después de ocho años gobernando el país y más de la mitad de los estados, Morena ha caído en eso. La muestra fehaciente es la acusación del Departamento de Justicia de los Estados Unidos sobre el Gobernador de Sinaloa, a raíz de ello con licencia, Rubén Rocha Moya, señalado de corrupción con el narcotráfico, facilitar el tráfico de drogas para la célula de los Chapitos en aquella entidad, y servirles de otras formas junto a nueve de sus colaboradores y excolaboradores más cercanos, entre quienes se encuentra el Senador de la República Enrique Inzunza, de quien Ariadna Montiel se distanció en una conferencia reciente al decir que no tenía conocimiento que el señalado y procesado en la Corte de Distrito Sur de Nueva York tuviese intenciones de contender por la candidatura al Gobierno del Estado de Sinaloa en el año 2027.

Otro de los que han sido prácticamente descartados por la novel dirigente de Morena es el también Senador, pero por Zacatecas, Saúl Monreal, cuyo hermano gobierna esa entidad y que bajo el precepto de no al nepotismo que impera en el partido oficial a iniciativa de la Presidenta de la República, podría quedar fuera de la jugada.

La cuestión es que la premisa de que todos los candidatos “deben de ser intachables”, le costará a la militancia activa de Morena si, como auguran, Ariadna Montiel lo sigue a pie juntillas, pues en ocho años de poder muchos han caído en el exceso, y se mueven en la riqueza y la abundancia a partir de su llegada a los cargos de elección popular, o, son señalados en investigaciones de la Fiscalía General de la República en casos de crimen organizado.

De seguir esa máxima, Montiel podría hacer lo que no se ha atrevido la Presidencia de la República: depurar de políticos corruptos, enriquecidos y abusivos, su base político electoral. En dado caso, las ofertas políticas escasearían, dado los señalamientos ministeriales y la notoria y holgada situación económica de los participantes, empezando por las evidentes y carísimas campañas adelantadas que encabezan.

Regresando al caso de Baja California, todos aquellos que aspiran a suceder a la Gobernadora Marina Ávila, ya en su propio declive político no sólo por la cercanía de la elección para suplirla, sino por la espiral de desgaste en la que entró hace un año cuando dio a conocer que le habían revocado su visa de turista para entrar a los Estados Unidos, al igual que a su marido, del cual en el brete político, mediático y de la sospecha, se divorció meses después, han caído en la tentación de gastar el dinero que no transparentan, en pintar paredes con sus nombres, pagar por la impresión y distribución de panfletos, facturar pautas en redes sociales para mantener la presencia, o que pagan a empresas locales, nacionales y de medios que realizan encuestas para salir ganadores e intentar influir en la ciudadanía para en caso de que, esta vez, sí se realicen encuestas para elegir candidato o candidata.

De quienes aspiran desde una posición pública a la candidatura de Morena en Baja California, dos son parte de una investigación que yace en la FEMDO, la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada, por delitos de crimen organizado, al ser relacionados con empresarios que a su vez tienen ligas con otros mencionados por la OFAC, la Oficina de Activos en el Extranjero del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos por ligas con células del cártel de Sinaloa. Se trata del aún Alcalde en funciones de Tijuana, Ismael Burgueño, y del todavía Senador, Armando Ayala. Burgueño de hecho, y esto es algo que se pasó por alto en el 2024, tuvo un proceso judicial por impago de pensión alimenticia (una agravante para negarle candidatura alguna); recientemente comentó al semanario ZETA, que parte del sueldo que le era descontado, era por el pago de pensión alimenticia, lo cual se realiza por mandato de Ley.

Ambos personajes, el Alcalde de Tijuana y el Senador de la República, gozan de una riqueza económica evidente. Burgueño con la renta de una residencia en una zona de lujo en la ciudad, que asegura con “otros ingresos” puede pagar, aunque no transparenta cuáles son sus otros ingresos. Ayala es propietario de estaciones de radio, un negocio que aprendió de quien fue su mentor y padrino político, Jaime Bonilla Valdez antes que lo traicionara, tanto en política como en los negocios.

Otros de los participantes han sido señalados por los excesos en las campañas anticipadas que encabezan, sea de manera abierta o a través de terceros, y unos más, los casos de Moreno y Álvarez, por ser más esquiroles para romper triunfos ajenos y dividir la preferencia interna, que por ser reales opciones a suceder a la primera Gobernadora mujer de Morena en Baja California.

La cuestión es que, si se sigue determinantemente la premisa de Ariadna Montiel, de “Nuestros candidatos deben ser intachables”, se quedará sin opciones tanto en Baja California, como en otros estados. Porque esos requisitos de “nuestros candidatos serán honestos y con trayectoria positiva para la gente”, en un gobierno ya de ocho años en el poder, parece cada vez más difícil de cumplir, especialmente con un liderazgo que repite que “Esta dirigencia no tolerara corrupción”. A ver si lo que se dice se cumple.

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