El libro”Camus debe morir” retoma la versión del escritor Zábrana quien confesó tener información de un arrepentido que aseguraba que al autor habría sido asesinado por apoyar a Boris Pasternak y por su postura crítica acerca de la invasión de Hungría.

El libro de Giovanni Catelli, “Camus debe morir”, tiene una más que sólida versión sobre un supuesto asesinato. Foto: Especial

Ciudad de México, 8 de noviembre (Infobae/SinEmbargo).- “Morir en un automóvil es una muerte estúpida”, exclamó Albert Camus alejado de cualquier pronóstico cuando supo que el ciclista Fausto Coppi había muerto en un accidente de tráfico. Al día siguiente, el autor francés fallecía en la ruta. A sus 46, tres años después de recibir el Premio Nobel de Literatura, Camus moría el 4 de enero de 1960. En un accidente, dijeron entonces. Hoy, otras voces acusan contundentemente a la KGB de asesinato.

Lloviznaba. Iban a 180 km por hora. Viajaba el autor de “El Extranjero” junto a su amigo Michel Gallimard, la esposa de éste, Janine, y la hija de ambos, Anne, además del perro de la familia. El deportivo Facel Vega FV3B, un vehículo bastante exclusivo, era propiedad del sobrino del editor de Camus y a partir de este hecho comenzaron las primeras especulaciones con respecto a la muerte de este viajante. Yendo a París por la ruta de la Borgoña a la altura de La Chapelle Champigny (a poco más de 100 km de la capital francesa), resbalan y dan de lleno contra un árbol al costado de la carretera. El Nobel de Literatura y el conductor pierden la vida inmediatamente, las mujeres no sufrieron mayores consecuencias y al perro nunca se lo encontró. Según las autoridades, las causas del accidente se debieron a la explosión de una de las llantas o a la rotura del eje de la rueda relacionados al exceso de velocidad. Albert Camus tenía el cráneo y el cuello fracturados.

Entre las posesiones del intelectual se encontraron un billete en tren que canceló a último momento para viajar en el auto (sí envió al resto de su familia en tren a París) y el manuscrito de El primer hombre, la novela que dejó inconclusa.

En sus Diarios, el escritor checo Jan Zábrana da piedra libre para la hipótesis del asesinato de Camus por parte de la agencia de inteligencia soviética a partir de la postura del francés acusando a Rusia por la invasión a Hungría. Zábrana afirmaba tener información directa de un arrepentido que aseguraba que al autor se lo había matado por, además, su apoyo a Boris Pasternak: “Escuché cosas sumamente extrañas de parte de un hombre que sabía mucho y lo constataba con fuentes firmes”, escribirá el checo. Recordemos que el ruso, autor de “Doctor Zhivago”, una obra lírica, crítica y reflexiva sobre la Revolución de Octubre y el papel determinante de su intelligentsia, fue perseguido por el Gobierno soviético por esto. Su candidatura al Nobel estuvo muy discutida por su papel político aunque finalmente se hizo con el premio en 1958 y Camus tuvo directamente que ver con este hecho: el año anterior, el francés había ganado el Nobel de Literatura y en su discurso alentará al ruso.

Giovanni Catelli, poeta y escritor especializado en estudios sobre Europa del Este, se ocupó de investigar esta repentina y sorpresiva muerte. En su libro “Camus deve morire” (“Camus debe morir”, recientemente traducido al español por Pablo Ingberg para Bärenhaus editorial en nuestro país) se ocupa minuciosamente de desenredar este intríngulis que relaciona a muchos intereses políticos. En su visita a la Argentina, dialogó con Infobae.

“En el libro están bien detalladas las investigaciones: en ese momento (el de la muerte de Camus) estaban en París unos agentes checos de la KGB haciendo acciones terroristas. Los checos fueron el brazo armado de la KGB y todas las operaciones rusas en Europa. Encontré una cosa muy importante: De Gaulle estaba obsesionado con la cantidad de agentes rusos que se habían infiltrado en Francia tras la Segunda Guerra Mundial y tenían un control casi absoluto. Son ellos quienes obligan a de Gaulle a salir de la OTAN en 1966. Por supuesto estaban ligados al Partido comunista francés y ya habían matado a espías escapados de la vieja Rusia. Tan ligados estaban Francia y Rusia que De Gaulle invitó a Kruschev que llegó justamente quince días después de que mataron a Camus. Todo fue por la invasión a Hungría que Camus tanto criticó como intelectual comprometido, hizo una campaña mundial contra eso y hasta Sartre estaba en esa. En esa época se escucha más a estos pensadores que hoy a un presidente como Trump. Lo de Camus fue una bomba y los rusos estaban enojadísimos. Fue el mismo ministro de exteriores ruso Shepilov quien mandó a matarlo y así lo escribe Zábrana veinte años después”, dirá sin respirar el italiano en perfecto español. París tenía que estar limpio para la llegada de Kruschev y Camus molestaba.

— ¿Por qué el interés de Rusia y la KGB por Francia?

— Porque era el anillo débil de la OTAN —responde Catelli— y frente a la política francesa antiimperialista, eran los ideales para plantarse frente a los Estados Unidos. Eran los rebeldes y así y todo pudieron maniobrarlos como quisieron. Zábrana está convencido que a Camus lo empezaron a seguir y a espiar tres años antes de matarlo. El orden taxativo era mostrar que todos los asesinatos de la KGB fuera del territorio de Rusia eran accidentes o problemas de salud. Hay miles de casos registrados y hasta agentes arrepentidos que manifestaron estas realidades.

Muerto Zábrana en 1984, su viuda María Zábranová, sigue sin saber la identidad de quien pasó la información sobre el asesinato de Camus: un artilugio había roto el neumático a propósito. La esposa de Zábrana cree que podrían ser dos confidentes: un profesor checo residente en Canadá u otro compatriota académico de literatura rusa en Estados Unidos. El primero no habla, el segundo está muerto.

“Colaboré con la viuda de Zábrana —continúa Catelli—, tuve miedos y dudas. Hay un viaje secreto a Italia donde Jan fue a comprar la edición rusa de Pasternak para poder traducirla y en ese momento llegan los tanques soviéticos. Zábrana no llega a ver la traducción ya que muere antes de la edición. Esta conexión Zábrana-Pasternak-Camus es increíble. Camus gana el Nobel un año antes de Pasternak y ya en su discurso de recibimiento lo nombra”.

“Camus debe morir” estará en las librerías argentinas “en la primera semana de diciembre”, le cuenta a Infobae Omar Tavalla, el director editorial de Bärenhaus. “Giovanni se comunicó con nosotros a principios de este año en una de sus visitas literarias al país, le gustó la calidad de nuestros libros y la exhibición en las grandes cadenas. Si bien la obra ya está publicada en Italia, el autor se mostró muy interesado en traducirla. Por nuestra parte, apostamos al proyecto porque creemos que su contenido será de gran interés entre los lectores de habla hispana”.

Por su lado, Ingberg, el traductor, dirá: “Es un ensayo de investigación sobre las circunstancias de una muerte turbia. Cumple con los requisitos del género: búsqueda y exploración, documentación, testimonios, cruces de datos, argumentaciones. Pero está escrito por un poeta que, sin perder de vista el objetivo central, persigue las resonancias líricas y una forma propia de construcción narrativa. Extrajo un tema aún no tratado de una especie de botella lanzada al mar de los tiempos por un disidente checo. Pese a sus esfuerzos, la complejidad política de las entrañas del asunto le impidió el acceso a pruebas concluyentes. Pero la lectura minuciosa y privilegiada que implica traducir me hizo acompañarlo en sus conclusiones con mucho mayor convicción de lo que hubiera creído a priori”.

Un detalle de interés: esta traducción castellana incorpora capítulos adicionales de redacción posterior a la edición original italiana a partir de la continuidad de investigación por parte del autor.

“Camus era un rebelde, un anarquista. Este libro es una forma de justicia, una verdad histórica”, remata Catelli.

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