Washington, 13 jun (EFE).- El gobernador del Banco Central de México, Agustín Carstens, reiteró hoy sus quejas sobre la “sobrerrepresentación” de Europa en el FMI, y destacó la mirada “fresca” de los mercados emergentes frente a la tradición encarnada por su rival, la ministra francesa de Finanzas, Christine Lagarde.

“Los países emergentes debemos demostrar de qué somos capaces. Yo estoy aquí para ofrecer esta alternativa”, dijo Carstens en una conferencia en Washington para promocionar su candidatura a la dirección del Fondo Monetario Internacional (FMI).

La visita del mexicano a EE.UU, donde se reunió con el secretario del Tesoro Timothy Geithner, forma parte de una gira internacional en la que se ha entrevistado con diversos líderes mundiales para recabar apoyos de cara a la dirección del organismo internacional.

El gobernador del Banco Central de México reconoció hoy que las posibilidades de que Lagarde sea la próxima directora gerente del FMI son “altas”.

No obstante, indicó que “eso no quita que los mercados emergentes no debamos sentar un precedente” al presentar otra opción y defendió la “mirada fresca” que ofrece su candidatura.

“Puede que necesitemos más de un ronda para conseguir el puesto, pero si no empezamos en algún momento nunca lo conseguiremos”, agregó Carstens.

Asimismo, subrayó que “el FMI corre el riesgo de perder efectividad y legitimidad si no reforma el sistema de representatividad para dar más peso específico a las economías en desarrollo”.

El plazo de la presentación de las candidaturas para sustituir a Dominique Strauss-Kahn, acusado de agresión de sexual en Nueva York, culminó el pasado viernes y se espera que el FMI dé a conocer el listado de candidatos definitivos durante el transcurso de esta semana.

El FMI ha informado que anunciará al nuevo director gerente el 30 de junio.

A lo que parecía un pulso a dos manos entre Europa y los mercados emergentes, encarnados por Lagarde y Carstens, se sumó este fin de semana el gobernador del Banco Central de Israel, Stanley Fischer, quien anunció en un comunicado su candidatura a encabezar el organismo internacional.

Fischer, de 67 años, calificó la posibilidad de dirigir el FMI como una “oportunidad excepcional” e indicó: “Tras mucha deliberación, decidí perseguirla, a pesar de que es un proceso complicado y los posibles obstáculos”.

Entre estos “obstáculos” se encuentra su edad, ya que el organismo internacional contempla en su normativa los 65 años de edad como tope para dirigir el organismo, y su pasaporte estadounidense, en un momento en el que el FMI intenta dar una imagen de mayor representatividad de las economías en desarrollo.

Lagarde, considerada la gran favorita por los expertos, ha visitado recientemente diversos países como China e India dentro de las economías emergentes, puesto que ya cuenta con el respaldo de la Unión Europea.

Carstens, por su parte, se ha autoerigido como representante de las economías en desarrollo.

Su discurso se ha basado en un llamado a la transparencia en la selección del nuevo director general del FMI, y a la ruptura del pacto no escrito que otorga la dirección del organismo internacional a un europeo desde su fundación en 1945.

De momento, Carstens cuenta con el respaldo de más de una docena de países latinoamericanos, pero no ha logrado el voto de confianza de socios clave como India, China, Brasil o Argentina. También cuenta con el apoyo de España, país que comparte una silla en el Consejo del FMI con México y otros pequeños países latinoamericanos.

A pesar de haber emitido un comunicado conjunto por parte del grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) en el que se apelaba a “un proceso transparente y no basado en la nacionalidad”, los países emergentes no han sido capaces de respaldar por ahora una candidatura de consenso.