La penetración de la Coca Cola en la cultura mexicana no tiene similar en el mundo, lo vimos este domingo con la coca-colinización de la selección mexicana, el himno nacional y la bandera de México durante el partido de futbol contra la selección de Estados Unidos. Foto: Especial.

Chiapas se ha convertido en el centro de atención mundial de la coca-colinización, si alguien quiere saber qué significa esto, hay que visitar México y, en especial: Chiapas. El Exrelator Especial de Naciones Unidas por el Derecho a la Alimentación , Olivier De Shutter, la llamó así: la coca-colinización de México, para describir lo que había visto en nuestro país. De Shutter en su recorrido por México visitó Chiapas, al tiempo que revisaba los reportes sobre el aumento de la obesidad y la diabetes y el alto consumo de bebidas azucaradas. Fue uno d elos primeros en recomendar un alto impuesto a estas bebidas en nuestro país.  Jamie Oliver, la más destacada figura en el Reino Unido y Europa en el combate a la obesidad y la mala alimentación, visitó San Cristobal de las Casas, San Juan Chamula y otros poblados de la región para constatar el grado de penetración de Coca Cola en la cultura maya de esa región y los daños en la salud que ha provocado. Su documental “Sugar Rush” muestra el impacto de las bebidas azucaradas en la salud en su país y en las poblaciones indígenas de Chiapas. Oliver ha sido el más destacado líder en lograr establecer un impuesto a estas bebidas en Inglaterra y en regular los alimentos en las escuelas.

Jaime Tomás Page-Pliego, antropólogo social que se ha especializado en las enfermedades emergentes entre las comunidades indígenas, al señalar que México se había convertido ya en el mayor consumidor de bebidas azucaradas, destacaba que dentro de nuestro país Chiapas se había establecido como la región con mayor consumo de Coca Cola. Señalaba que en 2010 el promedio mundial de consumo de esta bebida era de cien tazas de 250 mililitros por persona al año, que en Estados Unidos se consumían cuatrocientas y en México seiscientas de esta bebida de cola. Page-Pliego señaló que el consumo alcanzaba en 2012 un promedio de 3285 tazas por persona al año en la población indígena de Chiapas, es decir, 2.25 litros al día.

La penetración de la Coca Cola en la cultura mexicana no tiene similar en el mundo, lo vimos este domingo con la coca-colinización de la selección mexicana, el himno nacional y la bandera de México durante el partido de futbol contra la selección de Estados Unidos. Las selecciones salieron a la cancha con cada jugador llevando a un niño o una niña de la mano, todos los niños y niñas, en calidad de anuncio portaban un gran logo de Coca Cola en el pecho. Paradójico, la empresa se ha comprometido con la Organización Mundial de la Salud a no hacer publicidad con menores de 12 años, sin embargo, este domingo, por cadena nacional se vio a los niños y las niñas portando el logo de Coca Cola, en grandes dimensiones sobre su pecho, mientras se cantaba el himno nacional. Otros niños sostenían la bandera nacional, cada uno en una esquina con la camiseta de Coca Cola. Los propios seleccionados salieron con unas chamarras con el logo visible de Coca Cola. La coca-colinización de México.

Durante el estudio realizado en 2012, Page-Pliego, entrevisto a más de 50personas que sufrían diabetes,  en las cabeceras municipales de Tenejapa, Chamula y San Cristobal de las Casas. Encontró que esta enfermedad se vincula a “un intenso consumo de refrescos previo a la aparición de la sintomatología”, mostrando la formas de penetración de la empresa a través de toda una estrategia donde han jugado un papel muy importante los caciques a los cuáles se les han dado las concesiones apoyados, la repartición gratuita de la bebida para las fiestas tradicionales, la fuerte presencia de la publicidad desde los grandes anuncios de la refresquera a la entrada de las poblaciones dando la bienvenida a los visitantes, la invasión de sillas y mesas con el logo del refresco de cola, los toldos con el logo, el nombre de las misceláneas en anuncios de la empresa. La ocupación física de la promoción del producto en todos los espacios de las comunidades.

Varios estudios antropológicos han documentado la estrategia de esta empresa para aliarse con los caciques que han tomado el poder de la distribución de esta bebida y cómo esta práctica se ha heredado. Ofrecer la Coca Cola o la Pepsi en las fiestas es un acto de gran prestigio. Pero la guerra entre las refresqueras por el monopolio lo ha ganado en gran medida Coca Cola, amenazando en romper acuerdos de comercialización si se vende producto de otra empresa.

Coca Cola ha introducido refrigeradores en la región y en comunidades que tienen un subsidio total de la electricidad. La condición es que no tengan ningún otro producto de competencia dentro. Los refrigeradores están prendidos día y noche con el logo de la empresa, para que numerosas familias vendan el producto. El subsidio se paga con nuestros impuestos, un subsidio a la diabetes. En el documental “Dulce Agonía” (www.dulceagonia.org) aparece la entrevista con un hombre indígena que ha comenzado a perder la vista por la diabetes, detrás está el refrigerador de Coca Cola, le preguntamos cuánto gana con la venta de esa bebida y él comenta que gana solamente para pagar lo que consume, que no le queda más ganancia.

Page-Pliego cita un estudio de COMPITCH en el que se encontró que la incidencia de diabetes en los Altos de Chiapas como en la Selva es mayor en las comunidades que se encuentran a pie de carretera, “siendo menor la incidencia donde se dificultaba la llegada del refresco”. En Tenejapa nos dice que en 2008 la diabetes era la séptima causa y en 2010 era ya la primera causa.

Las Encuestas Nacionales de Salud y Nutrición han mostrado que un alto porcentaje de las personas que sufren diabetes no lo saben, el 50% en 2006. Este es un promedio, en las poblaciones indígenas no tenemos el dato, sin duda, es mucho mayor. Entre los entrevistados por Page-Pliego de 30 personas con diabetes entrevistados en la cabecera de Tenejapa, solamente dos habían asistido al centro de salud.

En la clínica de San Juan Chamula durante una visita acompañando a Jamie Oliver, nos comentaron en qué estado llegaban los indígenas a atenderse, cómo venían aumentando los casos de coma diabético, de amputaciones, etcétera. La diabetes en la población indígena es una epidemia aún más silenciosa e invisible de lo que es a nivel nacional. El gobierno del Estado la oculta, no la reconoce, el gobierno del Estado realiza acuerdos con Coca Cola para que instale sus máquinas en los edificios públicos, así como en los hospitales públicos. El gobierno de Chiapas hace campañas con Coca Cola en las que se dice que consumiendo la bebida se aporta para ayudar a los niños indígenas. Estos hechos muestran el extremo en que se ha invisibilizado en el resto de la sociedad la condición de los grupos más vulnerables, que sólo son vistos para su explotación comercial o política.

Los seleccionados cantan el himno nacional portando el logo de Coca Cola, teniendo a niños y niñas frente a ellos. Foto: Especial.

Los niños sostienen la bandera de México portando en el pecho de sus camisetas blancas el logo de Coca Cola. Foto: Especial.

La población de la región es altamente vulnerable y de eso se ha aprovechado Coca Cola, de una de las poblaciones más vulnerables del país. En la parte norte de Chiapas, 20 comunidades consumen más de 50 millones de pesos comenta Gustavo Castro de Otros Mundos en el documental “Dulce Agonia”. Es común ver a los niños de pecho tomando en sus mamilas Coca Cola. No hay una sola campaña del Estado de Chiapas que alerte del daño de estas bebidas, no hay campañas para la promoción y acceso a agua de calidad para beber. No hay nada, más que la entrega al capitalismo salvaje, al accionar salvaje de Coca Cola, aprovechándose de la profunda vulnerabilidad de la población indígena.

Mientras, en el Estadio Azteca, en la ciudad de México, con transmisión nacional y millones de televidentes, los seleccionados cantan el himno nacional portando el logo de Coca Cola, teniendo a niños y niñas frente a ellos, que en calidad de anuncios, llevan el logo de Coca Cola en grandes proporciones sobre sus camisetas blancas y, mientras otros niños sostienen la bandera de México portando en el pecho de sus camisetas blancas el logo de Coca Cola.