Washington, 14 jun (EFE).- El presidente de Siria, Bachar al Asad, está haciendo “un buen trabajo” a la hora de aislar a Siria y convertirla en un “paria internacional” que suscita el rechazo de cada vez más países, aseguró hoy el Departamento de Estado de Estados Unidos.

“Asad ha perdido toda credibilidad como reformista y ha empequeñecido la imagen de su Gobierno alrededor del mundo. Y eso va a tener consecuencias económicas y políticas que van más allá de sus acciones actuales”, indicó el portavoz del Departamento de Estado, Mark Toner, en su conferencia de prensa diaria.

A mediados de marzo estallaron las protestas en varias ciudades de Siria para exigir reformas democráticas que desde entonces están siendo duramente reprimidas por las fuerzas de seguridad.

Toner aseguró que, tras las acciones encabezadas por Estados Unidos y sus aliados, en el marco de Naciones Unidas, para sancionar al régimen de Asad, “otros países están despertando a lo que ocurre en Siria”.

El portavoz puso como ejemplo la “simpatía del pueblo” de Turquía hacia los 8.538 refugiados sirios que, según datos del Departamento de Estado, han cruzado la frontera con ese país, mientras otros tantos cientos se agolpan en tiendas de campaña en el límite, esperando cruzar al otro lado.

“Dado que la crisis se encuentra de repente en sus puertas, y que conocen el sufrimiento de esta gente, ha crecido la conciencia pública sobre la situación en Siria”, aseguró.

Estados Unidos “aborrece” el uso de tanques y helicópteros armados en la ofensiva desplegada por el Ejército sirio este fin de semana en el norte del país y que empujó a muchos de los actuales refugiados a cruzar la frontera.

Preguntado por la posibilidad de que Estados Unidos ofrezca su apoyo explícito a la oposición siria, Toner subrayó que “hay muchas cosas” que Washington aún no sabe acerca de esos grupos políticos.

Los encuentros que esos grupos celebraron la semana pasada en Turquía, indicó, eran “internos” y trataban de constituir “una oposición muy preliminar”.

El personal de la embajada estadounidense en Damasco está tratando de determinar “cómo se están congregando” y “el tipo de apoyo popular” que suscitan los grupos, que se encuentran “bajo una tremenda presión”.

“Nuestros contactos con ellos son una situación muy delicada, y obviamente ellos están angustiados por su propia seguridad”, añadió el portavoz.

Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, hasta el momento más de 1.230 civiles y 300 militares y policías han muerto como consecuencia de la represión de las protestas, que se han intensificado y extendido por todo el país.