El reporte reciente de la OCDE pone a México con la mayor incidencia de diabetes entre sus países, con la mayor incidencia de sobrepeso y obesidad Foto: Especial

Me dirijo a usted como Secretario de Salud y responsable de las políticas públicas para garantizar a la población mexicana el derecho a la salud. Lo hago también en el Día Mundial de la Diabetes en el megapaís que presenta la mayor cantidad de muertes por diabetes en el mundo. Lo hago también escuchando los rumores de que es posible que deje la Secretaría de Salud para presentarse de candidato a una elección de representación popular.

Más allá de que usted deje la Secretaría de Salud en las próximas semanas o permanezca en ella hasta fin del año próximo es urgente que se establezca la evaluación de la política para la prevención del sobrepeso, la obesidad y la diabetes. Desde 2010 que se planteó el Acuerdo Nacional por la Salud Alimentaria (ANSA) por parte del presidente Calderón, como la primera política nacional para la prevención de estas enfermedades, pasando por la Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes (ENPSOD), presentada por el presidente Peña Nieto, pasamos de 46 mil muertes por diabetes en 2010 a más de 100 mil muertes por diabetes en 2016, como usted lo informó recientemente.

En este periodo los costos totales de la obesidad se han triplicado de 40 mil millones de pesos en 2010 a más de 150 mil millones en 2017, la mayor cantidad de estos recursos aportados desde el bolsillo de los ciudadanos El sistema de salud está colapsado desde el momento que el Seguro Popular no cubre la diálisis, el propio Instituto Mexicano del Seguro Social decide amputar en vez de tratar de salvar un pie diabético, por sus altos costos, y no existe la capacidad instalada para dar consultas a tiempo y evitar el desarrollo de la retinopatia diabética convirtiendo a la diabetes en la principal causa de ceguera en edad económicamente activa entre los ciudadanos de nuestro país.

Ya pasaron 17 años desde el anuncio de la ANSA y 4 años desde que se presentó la ENPSOD y no existe una política integral de prevención. Contamos con una estrategia que puede desaparecer con el cambio de sexenio ya que no es una ley y no está establecida en un programa integral que garantice el destino de recursos. Por un lado, es conocida la caída del presupuesto real de la Secretaría de Salud y, por otro, la falta de una política dirigida a la producción y abasto de alimentos saludables en nuestro país. Lo anterior, ha provocado que seamos la población con el mayor consumo de alimentos y bebidas ultraprocesadas, con una caída drástica en el consumo de frutas, verduras y frijol.

Es imprescindible que su administración ajuste la ENPSOD en sus políticas de prevención. La Secretaría de Salud bajo su cargo decretó hace un año dos emergencias epidemiológicas, una por obesidad y otra por diabetes, convirtiéndose en el primer país que establece emergencias epidemiológicas por enfermedades no transmisibles. Existe consenso internacional en el sentido de que la obesidad y la diabetes deben ser combatidas con políticas de prevención, lo que implica un cambio de 180° en las estrategias de salud pública. No se trata de abandonar la atención, se trata de incluir y darle valor similar a la prevención.

Como parte de este consenso internacional en materia de política de prevención están tres regulaciones dirigidas a: 1. brindar a los consumidores información sencilla y útil para realizar elecciones mejor informadas frente a la publicidad engañosa de alimentos y bebidas y etiquetados inentendibles, 2. proteger a los niños de la publicidad de productos no saludables y 3. mantener entornos saludables en las escuelas.

Dr. Narro, la Secretaría de Salud tiene evidencia suficiente de que el etiquetado frontal de alimentos y bebidas que tiene la función de brindar información entendible y útil a los consumidores mexicanos, no es entendible y lleva al consumo de altas cantidades de azúcar añadida. Tiene usted a mano cartas y recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud que le advierten el carácter incomprensible de este etiquetado y el riesgo del criterio de azúcar que establece. Tiene reportes de UNICEF y la propia Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino que muestra que este etiquetado no es entendible por los consumidores.

Dr. Narro, la Secretaría de Salud tiene evidencia, a partir de los estudios del Instituto Federal de Telecomunicaciones de que la regulación de la publicidad de alimentos y bebidas no saludables, cuyo consumo es el mayor responsable de que nuestros niños estén entre los que tienen el mayor índice de sobrepeso y obesidad en el mundo, es extremadamente débil. Esta regulación comprende solamente a la televisión y el cine y en televisión no regula los horarios más vistos por los niños ni los programas que tienen la mayor audiencia infantil. No regula la multimillonaria publicidad de estos productos que generan malos hábitos alimentarios desde temprana edad en los espacios abiertos, en el internet, en los puntos de venta, en sus empaques y etiquetas.

No regula el uso de regalos y promociones para atraer a los niños al consumo de estos productos. Esta regulación también fue diseñada con el beneplácito de la industria, nunca se conformaron grupos de trabajo, no se consultaron a las instituciones que han investigado el tema, ni a los expertos.

Dr. Narro, desde 2010 se presentaron lineamientos para los alimentos y las bebidas en las escuelas, espacios que fueron señalados como ambientes obesogénicos en investigaciones realizadas por el Instituto Nacional de Salud Pública. Ni los lineamientos de 2010 y sus tres fases, ni la regulación obligatoria y sancionable que se estableció para estos productos en los planteles escolares a partir de la ENPSOD se cumplen, nadie vigila ni sanciona su cumplimiento.

Estas tres regulaciones (etiquetado, publicidad y escuelas) son fundamentales para una política de prevención de la obesidad y la diabetes. Ninguna de ellas es efectiva, dos fueron diseñadas con un profundo conflicto de interés y no son efectivas, incluso favorecen estas enfermedades, como el etiquetado frontal con el alto criterio para el consumo diarios de azúcar. Y la tercera, la regulación en escuelas, no se aplica.

El reporte reciente de la OCDE pone a México con la mayor incidencia de diabetes entre sus países, con la mayor incidencia de sobrepeso y obesidad, con el mayor ingreso hospitalario por diabetes y con el mayor número de amputaciones por diabetes. Esta situación no va a cambiar si no existe liderazgo, si se mantiene el status quo.

Usted heredó esta situación al entrar al cargo de Secretario de Salud en febrero de 2016, encargado de proteger el derecho a la salud de la población mexicana. Usted tiene en sus manos la evidencia, los comunicados, reportes y estudios que demuestran que estos tres pilares fundamentales de la política de prevención contra el sobrepeso, la obesidad y la diabetes deben reformularse a fondo, como es el caso del etiquetado frontal y la publicidad dirigida a la infancia de alimentos no saludables, y debe aplicarse y sancionarse la regulación de alimentos y bebidas en escuelas.

Lo único que se pretende con esta carta pública es que no herede una vez más esta catástrofe en salud sin establecer y echar a andar estos tres pilares de la política de salud pública en prevención del sobrepeso, la obesidad y la diabetes.