A inicios de 2016, maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que llevaban días manifestándose por la detención de algunos de sus líderes, protagonizaron  fuertes choques en varias localidades del estado de Oaxaca. El violento enfrentamiento que se vivió el 19 de junio en la comunidad de Nochixtlán, donde policías usaron armas de fuego contra los manifestantes, habría dejado al menos 11 muertos, de acuerdo con CNTE, pero el Gobierno estatal sólo confirmó seis, entre ellos un policía.

La aparente violación a los derechos humanos y posibles ejecuciones extraoficiales cometidas hace un año en esa comunidad siguen sin ser resultas. No hay responsables y la PGR suspendió en febrero pasado las diligencias. Este sábado, integrantes de la CNTE en Oaxaca volvieron a tomar calles y carreteras para reclamar justicia por las víctimas del 19 de junio.

Ciudad de México, 17 de junio (SinEmbargo).- A un año de la tragedia en Asunción Nochixtlán, Oaxaca, instituciones de derechos humanos llamaron al “diálogo, a una investigación exhaustiva y a proveer garantías de no repetición”. Mientras que pobladores tomaron calles y carreteras para exigir justicia por las víctimas del enfrentamiento del 19 de junio de 2016.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) y la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO)recorrieron Hacienda Blanca, Huitzo y Nochixtlán, lugares donde el 19 de junio de 2016 “se desarrollaron una serie de hechos violentos que ocasionaron personas muertas y heridas, así como daño psicológico a docenas de niños y niñas”.

“El respeto del derecho a la vida e integridad física y planificarse e implementarse con estricto apego a los principios básicos sobre el uso de la fuerza y de armas de fuego, incluyendo los principios de necesidad y proporcionalidad”, expresaron los organismos defensores de derechos humanos en un comunicado.

Además, condenaron cualquier “uso de fuerza por parte de las autoridades que cause heridos o muertos”, y si ese fuera el caso, deberán ser investigados de manera “exhaustiva, diligente e imparcial” para deslindar las responsabilidades administrativas y penales.

Asimismo, añaden, estas diligencias deben incluir “la responsabilidad de los mandos superiores que participaron directamente en los hechos”.

“[La investigación] debería poder identificar las fallas que ocasionaron tal grado de violencia, las órdenes emitidas en este sentido y las personas presuntamente responsables. Como medidas de no repetición, las fallas detectadas deberían ser reflejadas en una mejora de los protocolos de las fuerzas de orden público, tanto estatales como federales.

“Las instituciones suscritas exhortan a las autoridades federales y estatales a retomar los esfuerzos de diálogo con las víctimas hasta lograr el pleno acceso de éstas a la salud, a la reparación integral del daño y a la justicia”, resaltaron los organismos.

Este sábado, decenas de integrantes de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) marcharon y bloquearon vías para reclamar justicia por las víctimas que dejó el enfretamiento de hace un año con policías estatales.

Los manifestantes tomaron camiones de diversas compañías en la región de Valles Centrales y mantienen bloqueados cruceros ubicados sobre la carretera federal 190.

La CNTE amaga con que las movilizaciones se prolonguen hasta el próximo 19 de junio, cuando se cumple un año del enfrentamiento, además de que se realizarán acciones en todo el estado.

El 19 de junio de 2016, miembros del ala más radical del sindicato de maestros, que llevaban días manifestándose en protesta por la detención de algunos de sus líderes, protagonizaron  fuertes choques en varias localidades del estado de Oaxaca.

Cerca de 21 disidentes, entre ciudadanos y maestros, fueron detenidos; aproximadamente se registraron 45 heridos, entre ellos seis policías, y se confirmó la muertos de tres civiles –aunque luego se habló de seis– y un policía luego de una jornada de enfrentamientos entre integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), simpatizantes y elementos de las policías Federal y Estatal, quienes desalojaron a los profesores disidentes de la autopista Oaxaca-Puebla y la carretera federal 190, en el municipio de Asunción Nochixtlán, en Oaxaca.

El enfrentamiento se desató cuando unos 500 policías llegaron al lugar y fueron recibidos con piedras y palos por parte de los profesores, que incendiaron varios vehículos del lugar al intentar utilizarlos como barricadas. La policía de Oaxaca informó que seis agentes resultaron heridos “por armas de fuego” y que unos 20 manifestantes también fueron lesionados.