Caracas, 18 Jun (Notimex).- Más de 300 trabajadores de la construcción han muerto a manos de sicarios en Venezuela, como consecuencia de la infiltración de miembros del hampa común en los sindicatos, denunció hoy el diputado opositor Froilán Barrios.

“El hampa común se apoderó de las organizaciones sindicales de Guayana y de todo el país, y en los últimos años ha dejado más de 300 muertos, entre directivos sindicales, delegados y obreros de la construcción”, dijo Barrios en entrevista con Notimex.

El también presidente del Movimiento Solidaridad Sindical (MSS) señaló que estas bandas han incursionado en la política a través del partido gobernante, y atacan físicamente a sindicalistas de varias empresas estatales, para acallar las protestas.

Se refirió a un cuerpo de choque armado llamado “Muralla Roja”, del sindicato oficialista de la construcción, que se utiliza para “cuidar” a los gerentes de las empresas del Estado y para atacar a los trabajadores contrarios al gobierno.

Añadió que los jefes de los sindicatos oficialistas incorporaron a sus filas a ex presidiarios y delincuentes, que terminaron por tomar las organizaciones obreras, convirtiéndolas en mafias, donde es común la práctica del asesinato por encargo.

El legislador responsabilizó al gobierno del presidente Hugo Chávez de promover el “paralelismo sindical” y la división de los trabajadores a través de Muralla Roja, el grupo Control Obrero y los Consejos de Trabajadores, en la sureña región de Guayana.

“Muralla Roja ha sido brutal con los trabajadores y dirigentes sindicales de Bauxilum, Venalum y Carbonorca, los cuales han resultado heridos de bala y golpeados salvajemente por estas organizaciones criminales”, aseveró el diputado.

Sostuvo que el asesinato del trabajador de Ferrominera Renny Rojas fue perpetrado por miembros del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), lo que, dijo, muestra la “anarquía” y la escalada de violencia que el oficialismo genera en la región.

“Es curioso que en nombre del socialismo, la revolución y el obrerismo se ataque despiadadamente toda posición contraria a la política estatista, de desconocer los contratos colectivos y el diálogo sindical”, denunció.

Barrios señaló que las reivindicaciones conquistadas por los trabajadores son ahora catalogadas por el gobierno como “privilegios de la burguesía, como si fuera delito tener servicios de salud óptimos, o institutos educativos de calidad”.