Organizaciones y académicos de la UNAM advirtieron que México requiere acciones “inmediatas y contundentes” en materia de políticas públicas para garantizar el acceso efectivo y sustentable al agua para todos los ciudadanos. Denunciaron que la corrupción y el manejo discrecional de recursos han convertido grandes obras de infraestructura en elefantes blancos, mientras que la contaminación de los cuerpos hídricos ha provocado serias complicaciones para la salud. En febrero de 2012, una reforma constitucional estableció el acceso al agua como un derecho humano. En un artículo transitorio señalaba que se debía crear una ley nacional para materializar esas garantías, sin embargo, no se ha aprobado ninguna iniciativa en cinco años.

Ciudad de México, 22 de marzo (SinEmbargo/Xinhua).– México requiere acciones “inmediatas y contundentes” en materia de políticas públicas en las que participe activamente la sociedad para garantizar el acceso efectivo y sustentable al agua para todos los ciudadanos, advirtieron organizaciones civiles y especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Al menos nueve millones de mexicanos carecían de agua potable en 2015, según datos oficiales de la Comisión Nacional de Agua (Conagua), mientras que el número de mantos acuíferos sobreexplotados se ha triplicado desde los años ochenta.

Los especialistas denunciaron que la corrupción y el manejo discrecional de recursos han convertido grandes obras de infraestructura en elefantes blancos, mientras que la contaminación de los cuerpos hídricos ha provocado serias complicaciones para la salud.

Las organizaciones Sociedad de Historia Natural Niparajá y Conselva aseguran que éste es un problema que no enfrenta sólo México, sino el mundo y por ello en el marco del Día Mundial del Agua, que se celebra este 22 de marzo, afirmaron que la tarea de la población es impulsar la toma de decisiones y la infraestructura necesaria para garantizar su abasto.

La directora de Niparajá, organización dedicada a la conservación de patrimonio natural con sede en Baja California Sur, México, Meredith de la Garza, destacó que urge una legislación adecuada, que desarrolle infraestructura y modifique los hábitos de consumo para garantizar este derecho.

Al menos nueve millones de mexicanos carecían de agua potable en 2015. Foto: Cuartoscuro.

En tanto que la directora de Conselva (organización social que trabaja en la conservación de servicios ambientales), con sede en Mazatlán, México, Sandra Guido, opinó que los ciudadanos organizados pueden emprender programas para garantizar el consumo y abastecimiento, además de detonen el desarrollo económico de las ciudades y comunidades.

Ambas activistas recordaron que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda 20 litros al día por habitante es la cantidad recomendable para cubrir las necesidades básicas de higiene y alimentos.

Actualmente, una tercera parte de los habitantes del planeta vive en “estrés hídrico”; es decir, el líquido se está agotando y su uso comienza a ser limitado. Se estima que en 30 años la mitad de la población estará en esas condiciones, de acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Esta crisis ya alcanzó a México, advirtió Fernando González Villareal, director del Programa de Manejo, Uso y Reúso del Agua (PUMAGUA) de la UNAM.

Respeto al agua en el Valle de México, el académico consideró que se debe mejorar la gestión y el servicio del agua.

“El 40 por ciento del líquido en el Valle de México se pierde por fugas de una red vieja y con poco mantenimiento”, dijo.

Por su parte, Delia Montero Contreras, economista de la Universidad Autónoma Metropolitana, de vista en la UNAM mencionó que los hogares de la Ciudad de México gastan cuatro mil millones de pesos al año en agua embotellada.

Los especialistas denunciaron que la corrupción y el manejo discrecional de recursos han convertido grandes obras de infraestructura en elefantes blancos. Foto: Cuartoscuro.

De acuerdo con Conagua, cerca del 81 por ciento del agua se utiliza en el sector agrícola (un 76.7 por ciento) e industrial (un 4.2 por ciento), proporción superior a la del resto del mundo (cerca de un 70 por ciento) y suele utilizarse una calidad que idealmente podría aprovecharse para uso humano primero y reutilizarse como agua de riego después.

En febrero de 2012, una reforma constitucional estableció el acceso al agua como un derecho humano. En un artículo transitorio señalaba que se debía crear una ley nacional para materializar esas garantías, sin embargo, no se ha aprobado ninguna iniciativa en cinco años.

80% DE AGUAS RESIDUALES SIN TRATAMIENTO

Cerca de un 80 por ciento de las aguas residuales del planeta se vierten al medio ambiente sin haber recibido ningún tratamiento, según un informe publicado hoy por la con motivo del Día Mundial del Agua.

Los niveles de tratamiento del agua residual alcanzan el 70 por ciento en los países ricos, una proporción que cae hasta el 38 por ciento en los países de renta medio-alta y se reduce al 28 por ciento en los de renta medio-baja.

“En los países pobres, solo el 8 por ciento del total de esas aguas recibe algún tipo de tratamiento“, añade el informe, que advierte de los crecientes perjuicios a la salud pública y el medio ambiente que esta situación provoca en África, Asia y América Latina.

Las carencias en infraestructuras, capacidad técnica e institucional y financiación explican este déficit de tratamiento en los países más pobres, cuya corrección es vital, según el estudio, para reducir los daños a los ecosistemas y crear una cultura de reutilización del agua que haga frente a la escasez.

Las situaciones más explosivas se viven en las grandes ciudades de los países del Tercer Mundo, que crecen desaforadamente en población y no son capaces de desarrollar unas condiciones mínimas de saneamiento.

En estas circunstancias, toda el agua que consumen va a parar sin recibir tratamiento al medio ambiente, comprometiendo numerosos ecosistemas costeros, fluviales y marinos y disparando la transmisión de enfermedades contagiosas entre la gente.

“Debemos disminuir los vertidos e incrementar el tratamiento de las aguas residuales para satisfacer las necesidades ocasionadas por el crecimiento demográfico y la fragilidad de los ecosistemas”, señala el presidente de ONU-Agua, Guy Ryder.

De aquí a 2030, la ONU espera reducir a la mitad la cantidad de aguas residuales sin tratar en todo el mundo.