“La migración ha sido abordada principalmente a través de enfoques económicos, políticos, sociológicos, pero muy poco se ha trabajado desde el ámbito de la salud mental”

Es indispensable garantizar la salud emocional y el bienestar general de las personas migrantes y sujetas de protección internacional. Foto: Cuartoscuro

La salud mental es un tema arduo y fundamental pues, según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 1946), implica una compleja interrelación de situaciones físicas, psicológicas y sociales que impactan en el bienestar y funcionalidad de la persona, además de que en el centro conlleva la garantía de múltiples derechos. Por ello es que durante veinte años en Sin Fronteras IAP consideramos parte fundamental de nuestra labor el trabajo en favor de la situación emocional y el bienestar general de las personas migrantes y sujetas de protección internacional.

En nuestra experiencia, en México la realidad del trabajo con personas migrantes y sujetas de protección internacional nos exige tener a la salud mental como un eje central: su situación de víctimas a causa del cercano contacto con violencia o estrés hace que sea una población con múltiples derechos vulnerados y, como consecuencia de ello, viven tensiones emocionales, físicas y sociales de alta vulnerabilidad. Por ello, creemos que el trabajo directo con las personas en pro de su salud mental es una forma relevante de defender y promover el respeto a los derechos humanos de estas poblaciones.

Esta realidad nos exige reflexión y sistematización de nuestra experiencia, pues el contexto de trabajo ha cambiado: el grueso de nuestros usuarios ya no huyen de regímenes dictatoriales o guerras civiles, ahora se trata de personas expulsadas por el despojo y la violencia generalizada en contextos cotidianos. En nuestros días, la población con la que trabajamos, especialmente centroamericana, tiene como común denominador el haber vivido algún nivel de violencia física, psicológica, social, política y económica en algún momento de su proceso migratorio.

Durante veinte años nuestra visión sobre la salud mental se ha complejizado, perfeccionado y formalizado, al punto que es uno de los elementos transversales del trabajo de atención directa de Sin Fronteras y se enmarca en el reconocimiento de que actualmente son indispensables enfoques integrales como formas de defensa y promoción de los derechos humanos de poblaciones migrantes y refugiadas.

Ante esta realidad, en Sin Fronteras nos hemos centrado en apropiarnos de la perspectiva psicosocial como método de trabajo y su cristalización en nuestro Modelo de Atención Integral, con el cual,  atendemos desde un enfoque  multidisciplinario.

Es necesario construir –siempre desde la experiencia y el vínculo con la gente– conocimientos especializados que profesionalicen nuestra labor y coadyuven de manera sólida a la defensa y promoción de los derechos humanos y, específicamente, de la salud mental.

 

Próximamente presentaremos nuestro informe “Salud Mental y Movilidad Humana”, un ejercicio que compila el proceso de construcción de nuestro Modelo de Atención Integral a poblaciones migrantes y refugiadas y presenta distintos aportes y experiencias de trabajo que reivindican la importancia del acceso a la salud mental como derecho humano en las personas migrantes y refugiadas en México.

 

@Sinfronteras_1