La directora del FMI ha señalado que los elevados niveles de deuda “hacen a muchos gobiernos, empresas y hogares vulnerables a un endurecimiento repentino de las condiciones financieras”.

MADRID, 7 NOV (EuropaPress).- La deuda global, tanto pública como privada, ha alcanzado un nuevo récord de 188 billones de dólares (170 billones de euros) y equivale al 230 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) mundial, según ha advertido la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva.

La búlgara ha advertido de que abordar este problema “es más importante que nunca”, porque el nivel récord actual de la deuda plantea riesgos para la estabilidad económica y financiera. Asimismo, Georgieva ha indicado que una deuda elevada también puede convertirse en un lastre para el crecimiento y el desarrollo.

La directora del FMI ha señalado que los elevados niveles de deuda “hacen a muchos gobiernos, empresas y hogares vulnerables a un endurecimiento repentino de las condiciones financieras”.

En este sentido, ante las incertidumbres planteadas por desafíos como el “Brexit”, las tensiones comerciales y geopolíticas, Georgieva ha apuntado que la confianza de los inversores podría cambiar y dejar a los deudores más vulnerables expuestos al endurecimiento de las condiciones financieras por unos intereses más altos, dificultando así la devolución de los préstamos.

“Esto, a su vez, podría amplificar las correcciones del mercado e intensificar las salidas de capital de mercados emergentes”, ha afirmado.

Sin embargo, a pesar de estos problemas globales, la directora del FMI ha indicado que en economías con margen presupuestario como Alemania, Países Bajos o Corea del Sur, un aumento del gasto, especialmente en infraestructuras e I+D, podría impulsar la demanda y el crecimiento potencial. “Donde hay espacio fiscal, el endeudamiento también puede ayudar a los países a aumentar el gasto para cumplir con las metas de desarrollo sostenible”, ha añadido Georgieva, añadiendo que esto, a su vez, requiere generar confianza a través de políticas macroeconómicas sólidas y un entorno empresarial acogedor.