Los extranjeros en tránsito que llegan al país sin recursos tienen muy pocas opciones para esperar la regulación de su estancia en México, y ninguna de ellas es digna: estar en la calle sin dinero y sin servicios, pero con cierta movilidad, o retenidos en un centro de control migratorio en medio de condiciones insalubres y denigrantes.

Un ejercicio de observación realizado por un grupo de académicos y activistas, en representación de más de una centena de organizaciones civiles de derechos humanos, puso en evidencia las precarias condiciones de vida que padecen migrantes en la frontera sur.

Tapachula, Chiapas 12 de junio (SinEmbargo).– Leonora reposa sobre una piedra al lado de la carretera. Está cansada, hambrienta y un poco perdida. Acaba de llegar a Tapachula, Chiapas, y aunque está desorientada en cuanto a su futuro inmediato, tiene claro su objetivo: encontrar trabajo digno, mejores oportunidades y, de ser posible, vivir sin ser discriminada por su color de piel. No le importa el país, si se queda en México o tiene que seguir su camino hasta llegar a Estados Unidos, “sólo estamos buscando una vida mejor”, dice.

Leonora, 32 años, y su familia son originarios de Haití. Los seis integrantes –Leonora, su esposo, su hija menor de cinco años, su hermana Janine, cuñado y su pequeño sobrino de 3 años– se sientan sobre unas piedras enseguida de sus maletas y debajo de un “tendedero” de ropa improvisado que han instalado al lado de la carretera en Tapachula. Ahí pernoctan entre la carencia, la incertidumbre y el desconocimiento de su futuro inmediato.

Llegaron a México hace dos semanas. Cruzaron el río Suchiate en balsas y tomaron varios camiones del transporte colectivo hasta a la ciudad de Tapachula, Chiapas, donde fueron ubicados y llevados a la estación migratoria Siglo XXI; ahí sólo fueron registrados, pues las instalaciones se encontraban saturadas.

En la estación migratoria, según su relato, las autoridades no les brindaron ningún tipo de asistencia, ni información. Ellos quieren saber que opciones tienen. Quieren regularizar su situación migratoria en México.

“Sólo nos tomaron el nombre y nos dijeron: ‘busca dónde dormir’”, comenta Leonora, mientras abraza al más pequeño de la familia que llora sin parar. No han comido desde el día anterior y al niño y le duele uno de sus oídos.

La familia de Leonora desconoce cual es su futuro inmediato. Foto: Sugeyry Gándara, SinEmbargo.

No tienen dinero ni recursos para pagar una renta o alojamiento, tampoco para comida ni medicinas. Su situación se agrava, pues el pequeño al parecer tiene una infección en el oído. “Solo nos queda esperar, no hay lugar para comer, no hay plata para comer. Estamos aquí sentados, esperando”, platican.

La situación a la que se enfrenta la familia de Leonora es similar a la de miles de migrantes provenientes de Honduras, Haití, El Salvador, Guatemala, Angola, Congo, Camerún, Sri Lanka, Bangladesh, África, que están varados en la frontera sur de Chiapas.

Miles de familias han quedado a las afueras de las estaciones migratorias donde han esperado por días enteros, semanas y meses para tener alguna respuesta de su situación migratoria o si aceptaron su solicitud de refugiados.

“Nos preocupa la situación de la frontera sur, específicamente lo que vive la ciudad de Tapachula, en Chiapas. El inmenso número de migrantes continentales y extracontinentales ha rebasado la ayuda de la Iglesia y la acción del Gobierno. Las instalaciones migratorias Siglo XXI están sobre saturadas lo cual no permite una atención humanitaria, provocando que los migrantes deambulen por la ciudad buscando ayuda”, destacó en días pasados la Conferencia del Episcopado Mexicano en un comunicado de prensa.

La familia de Leonora desconoce cual es su futuro inmediato. Pernocta en la calle sin recursos para comer, techo y atención médica. Foto: Sugeyry Gándara, SinEmbargo

El Episcopado explicó que hermanas de Cristo Resucitado, asisten a diario a los migrantes en Huixtla, así como en Tapachula, sin embargo, reiteró que “la situación es crítica y ha desbordada en Tapachula”.

La Misión de Observación de la Crisis Humanitaria de Personas Migrantes y Refugiados en el Sureste Mexicano, un ejercicio de auditoria ciudadana realizado por más de una centena de organizaciones civiles, destacó una vasta presencia de familias de migrantes en la calle, y principalmente, un gran número de niños que los acompañan.

De África han llegado 1 mil 44 personas, la mayoría, 432, son originarios de Congo; 325 de Camerún; 100 de Angola, 56 de Eritrea, Guinea 30; 28 Ghana; 15 de Uganda, y de otros países, menos de 10. Foto: Sugeyry Gándara, SinEmbargo.

CENTROS DE REFUGIO EN MALAS CONDICIONES

Albergues, centros de control migratoria se encuentran saturados y decenas de familias tienen que pernoctar en las calles, poniéndolos en una condición de vulnerabilidad al no poder acceder a servicios básicos, sin embargo, situación y condiciones tampoco son mejores de los centros y puntos de migración.

Integrantes de colectivos de la Misión de Observación, que tuvieron acceso a puntos de revisión, como la Centro de Detención Siglo XXI y otros Puntos de Control migratoria, pudieron observar el hacinamiento en las instalaciones, las cuales, además, están en condiciones insalubres, y degradantes: no hay baños suficientes, el agua y comida está sucia o contaminada y hay plagas de chinches, moscos, cucarachas y otros insectos.

Aunado, a ello se observó que los migrantes presentan diversas enfermedades e infecciones, las cuales no son atendidas adecuadamente pues hay muy poco o casi nulo acceso a servicios de salud.

 En cada centro existe un médico que va una o dos veces a la semana y pregunta si alguien necesita consulta o medicamento, el cual, muchas veces es pagado por los mismos migrantes, según los testimonios que pudieron recoger.

En los recorridos, en uno de estos centros de detención, en Acomitán, se pudieron detectar al menos dos casos de personas con varicela, uno de ellos de 19 años de edad, y un bebé de 8 meses de esos.

Las autoridades en Chiapas llaman a estos controles “alojamiento” una palabra para evitar la detención; pero, las los miles de migrantes dista mucho de ser un lugar de alojamiento, más bien parece una cárcel: no pueden salir, son incomunicados de sus familiares, porque les retienen sus teléfonos. Aunado a todo el no pueden salir del centro de control y hay maltrato de las autoridades migratorias hacía los familiares que acuden a preguntar por sus parientes o su situación financiera.

El pasado 4 de junio arribó una nueva Caravana de Migrantes, misma que fue detenida después de caminar por 18 kilómetros. De acuerdo a la información que fue dada a conocer, estos migrantes fueron trasladados a la Estación Siglo XXI.

Las instalaciones de la Estación Migratorio Siglo XXI prevalecen saturadas. Al día 30 de mayo había cerca de 2 mil personas “alojadas” en sus instalaciones, cuando la capacidad es de unos 500 o 600 personas, ejemplificaron integrantes de la Misión de Observación en sus reportes internos.

Albergues y centros de control migratoria se encuentran saturados y decenas de familias tienen que pernoctar en las calles. Foto: Sugeyry Gándara, SinEmbargo.

Entre los aspectos que destacaron de este lugar, es que había muchas personas con infecciones: respiratorias, vaginales y en las vías urinarias, mientras que los baños no funcionan y la condición de la comida esa dudosa.

De acuerdo a narrativas de los migrantes retenidos, se encontró en la comida, en diversas ocasiones, moscas o insectos, lo que genera que, principalmente los niños, rechacen los alimentos y agua de la estación.

“Las precarias condiciones de vida, el sometimiento a la represión institucional, las carencias en los campos de refugiados y sobre todo la ausencia absoluta de trato digno en los centros de detención en términos de higiene, aboca a la población a graves padecimientos para su salud física y mental”, expresó Fernando Ríos, de la Red TDT, una de las organizaciones integrantes de la Misión.

De enero a marzo, se han registrado al menos 31 mil 675 migrantes ingresados en las estaciones migratorias del INM bajo el procedimiento administrativo de presentación por no acreditar su situación migratoria, de acuerdo a las cifras del Instituto Nacional de Migración.

De esos al menos 16 mil 936 entraron por Chiapas, y fueron llevados a puntos de migración principalmente en el municipio de Tapachula, 7 mil 273 tan solo en el primer trimestre del año.

La mayoría de los extranjeros retenidos y sin documentos son de países de América Central, 27 mil 506, predominando la nacionalidad de Honduras con un total de 15 mil 354; le sigue Guatemala, 8 mil 677; el Salvador, 2 mil 972; Nicaragua, 483; Belice 12. De las Islas del Caribe, ingresaron en total 1 mil 428: 755 de Cuba y 670 de Haití.

Entre los migrantes hay un gran número de extracontinentales. De África han llegado 1 mil 44 personas, la mayoría, 432, son originarios de Congo; 325 de Camerún; 100 de Angola, 56 de Eritrea, Guinea 30; 28 Ghana; 15 de Uganda, y de otros países, menos de 10.

Al menos 985 provienen del continente asiático; 429 de India; 255 de Bangladesh; 98 de Nepal; 78 de Sir Lanka; 36 de Nepal, y 32 de Pakistán.

La Misión de Observación puso énfasis que en los centros de detención también destaca la alta presencia de menores de edad.

“Particularmente nos indigna la privación de libertad de niñas, niños y adolescentes migrantes y solicitantes de asilo en centros de detención, la falta de ayuda humanitaria y falta de respeto generalizado a sus derechos, contrario a su Interés Superior”, resaltó el posicionamiento en conjunto.

La Misión de Observación puso énfasis que en los centros de detención también destaca la alta presencia de menores de edad. Foto: Sugeyry Gándara, SinEmbargo.

Al menos 8 mil 569 niños, la mayoría menores de 11 años –4 mil 808 niños– entraron al país y fueron registrados o ingresados a centros o puntos de control migratoria tan sólo en el primer trimestre de 2019, de acuerdo a las cifras del Instituto Nacional de Migración.

La mayoría son originarios de Honduras, 4 mil 333 menores, de los cuales, 2 mil 518t tienen menos de 11 años de edad. De Haití se registró el ingreso de 118 niños y niñas, de los cuales 95 tenían menos de noche años.

De África reportaron al menos 235 casos hasta marzo de 2019: 57 de Angola; 169 de Congo; 4 de Uganda: 3 de Guinea; de Camerún y Eritrea, 1 respectivamente.

Colectivos derecho-humanistas y activistas que dan seguimiento a la crisis migratoria lanzaron una exigencia al Gobierno de México para garantizar la atención integral e inmediata en materia de salud a la población migrante y refugiada, priorizando a niñas, niños y mujeres embarazadas, más aún mientras se encuentren en centros de detención Migratoria.

LA FRONTERA SE DESCUIDÓ: EBRARD

El Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Causaubon, admitió el día de ayer que los centros e instalaciones del Instituto Nacional de Migración no son los adecuados.

“Las propias instalaciones están muy por debajo de lo que tú decías, las estaciones migratorias muy por debajo de los estándares; o sea, toda la infraestructura en el sur y la visión hacia el sur es ‘qué más da, así fue muchos años’, es la verdad”, dijo el funcionario el día de ayer en la conferencia matutina que encabeza el Presidente Andrés Manuel López, después de anunciar que buscarán implementar un sistema de gestión migratoria para detectar a migrantes que tengan “antecedentes o ficha roja.

El reconocimiento que realizó Ebrad Causaubon, según sus declaraciones, no fue para anunciar alguna mejora de servicios a atención a los migrantes, sino que fue realizado desde un enfoque seguridad y control contra los migrantes, es decir, desde una perspectiva principalmente nacionalista pues mencionó “el afán es […], bueno, vamos a equilibrar el sur con el norte en la medida de lo posible, incluyendo también la frontera, las instalaciones migratorias y todo aquello que nos permita proteger la seguridad de los ciudadanos de México, que, por cierto, es una nuestra obligación número uno como país”.

 El Secretario de Relaciones Exteriores, aunque dijo que era necesario ampliar facilidades en las estaciones migratorias de la frontera sur, destacó que principalmente era necesario tener mayor presencia en la línea fronteriza y realizar registros de quienes ingresan al territorio.

“Cualquier migrante que llega a México y nos dice: ‘Yo quiero asilo’, inmediatamente iniciamos el proceso; o si busca la condición de refugiado. Lo que no podemos hacer, nada más para que valga la pena y tenerlo claro, es tener una buena relación con nuestro vecino del norte y que pasen miles y miles de personas que ni siquiera están registradas. Nosotros tenemos una frontera, por razones propias tenemos que registrar a las personas que transcurren por nuestro territorio, transitan por nuestro territorio, indicó,.

El titular de la SRE anunció que el registro de migrantes que darán celeridad para tener un sistema de registro o base de datos de migrantes:
“Eso se va a ir organizando en estos días, lo tenemos que hacer muy apresuradamente porque el tiempo es oro”, dijo.