Los datos de devastación de la mayor selva tropical del mundo, la Amazonia brasileña en 2019, son los más altos desde 2016..  Especialistas han señalado que las llamas han sido provocadas principalmente por la acción humana a través de la deforestación que realizan agricultores para limpiar la tierra y volver a sembrar en ella.

Río de Janeiro, 14 ene (EFE).- La deforestación en la Amazonía brasileña el año pasado fue un 85  por ciento superior a la registrada en 2018, de acuerdo con las estimativas del Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (Inpe) divulgadas este martes.

Según el organismo estatal, en 2019 se registraron alertas de deforestación en 9 mil 165.6 kilómetros cuadrados, 4 mil 219.3 kilómetros cuadrados más que en 2018.

Los datos de devastación de la mayor selva tropical del mundo en 2019, los más altos desde 2016, corresponden a la proyección sobre deforestación que realiza el Inpe con base en un sistema de alertas de alteraciones en la cobertura forestal de la Amazonía.

La deforestación ha sido una de las principales causas de los incendios en la Amazonía brasileña que causaron conmoción en el mundo entero el año pasado.

Los incendios en la Amazonía aumentaron un 30 por ciento, al pasar de 68.345 en 2018 a 89.178 el año pasado.

Aunque la situación no llegó a ser tan grave como en 2017, cuando se registró un récord de 107.439 focos de fuego, 2019 fue el tercer año con mayor número de incendios forestales en la Amazonía desde que el organismo comenzó a contabilizar los focos de fuego con la ayuda de imágenes de satélite en 1998.

El pico más alto se vivió en agosto del año pasado cuando se registraron 30.901 focos de incendios, cifra que prácticamente triplicó la del mismo mes de 2018 y que es la peor para el mes en la última década, como consecuencia de la sequía, las altas temperaturas y en gran parte por la deforestación causada por el ser humano.

Las imágenes de los incendios calcinando enormes extensiones de vegetación dieron la vuelta al mundo y provocaron una ola de indignación entre la comunidad internacional y las ONG, que acusaron del desastre al Presidente brasileño, Jair Bolsonaro, por su retórica antiambientalista.

El líder ultraderechista defiende la explotación de los recursos naturales del mayor bosque tropical del mundo y ha condenado en repetidas ocasiones el “ecologismo extremista” de las ONG.

Esto llevó a que líderes como su homólogo francés, Emmanuel Macron, criticaran fuertemente la posición del mandatario brasileño, que se vio obligado a enviar militares para ayudar a los bomberos a combatir el fuego.

Aunque Bolsonaro atribuyó los incendios principalmente a las sequías, especialistas han señalado que las llamas han sido provocadas por la acción humana a través de la deforestación que realizan agricultores para limpiar la tierra y volver a sembrar en ella.