La cualidad fronteriza de Ciudad Juárez potencia un conjunto de prácticas y dinámicas sociales particulares, muchas de ellas experimentadas en contextos de crisis; lo cual posiciona a sus habitantes en una situación de vulnerabilidad, pero también de respuestas y rebeldía a través de diversas manifestaciones que han dejado huellas en calles, plazas, avenidas, puentes y muros.

En este sentido, la problemática que abordamos en el ensayo concierne al repunte de los movimientos feministas como contestación a la insaciable violencia de género que padece nuestra localidad. Así, el análisis se concentra en las teatralidades reaccionarias inmediatas a las injusticas perpetuadas contras las mujeres, las cuales agrupamos en tres modalidades: marchas, performance e instalación.

Por Amalia Rodríguez y Urani Montiel

Ciudad Juárez, Chihuahua, 17 de octubre (JuaritosLiterario).-El pasado mes de abril, en el marco de la campaña “Contigo en la distancia”, la Secretaría de Cultura, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) y del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Teatral Rodolfo Usigli (CITRU), lanzó la convocatoria, abierta a escritoras y escritores de cualquier país, para participar en el Premio a la Investigación en Poéticas Teatrales Mexicanas Contemporáneas 2020.

El certamen tiene el propósito de visibilizar las prácticas teatrales más recientes, así como el devenir de las artes escénicas en nuestros tiempos. Además de propiciar el estudio de dichas prácticas, la iniciativa inculca el trabajo de investigación sobre procesos creativos.

El tema a desarrollar, especifica la convocatoria, debía “centrarse en una o varias poéticas contemporáneas, relacionadas con el acontecer teatral de México, y ser empático y de interés en el ámbito internacional”.

El CITRU celebra en estos días su 39 aniversario. Su labor, emprendida a inicios de la década de los 80, “consiste en investigar, compilar, organizar, conservar, vincular, actualizar y difundir información del teatro mexicano en relación con su propia historia y con los fenómenos escénicos mundiales”. Uno de sus eventos permanentes, desde 2005, que goza de un gran impacto entre el público por su perfil interdisciplinario y de divulgación –ya que se publica al trabajo ganador– es el Premio a la Investigación en Poéticas Teatrales Mexicanas Contemporáneas, antes llamado Premio Internacional de Ensayo Teatral.

Entre los ganadores de las ediciones anteriores se encuentran Escenario post-catástrofe: filosofía escénica del desastre, de Shaday Larios (2010); El teatro hoy: una tipología posible, de Jean Chevallier (2011); Teatro con genes resurrectos, de Jorge Luis Yangali (2012); Territorios textuales en el teatro denominado posdramático, de Fernanda del Monte (2013); Dramaturgia y exilio, de Andrés Gallina (2015); Retóricas de la vulnerabilidad: pensando en el cuerpo desde la ruptura en la escena contemporánea, de Martina Tosticarelli (2017), y Feliz nuevo siglo de dramaturgas, de Dorte Katrin Jansen (2018).

Desde el año pasado, cuando cambió su nombre, el premio se ha enfocado en recuperar y dar presencia a los acontecimientos teatrales vigentes que suceden dentro de las fronteras del territorio nacional y que inciden de manera directa y decisiva en la expansión de las cartografías artísticas y los paradigmas históricos. En 2019, Saúl Rivas, maestro en Artes Escénicas de la UV, obtuvo el galardón por Poéticas en expansión: los capítulos de La Comuna.

Entusiastas, y a unas horas de que se venciera la fecha límite de recepción de trabajos, el viernes 31 de julio, enviamos nuestro ensayo titulado Juárez liminal: cuerpos, espacio público y teatralidades feministas al borde. La escritura en coautoría se debe a la labor conjunta que, desde hace casi cuatro años, emprendimos en Norteatro (www.norteatro.com), un blog de crítica teatral en donde publicamos reseñas, textos dramáticos y material gráfico sobre los montajes que se presentan en Ciudad Juárez. El mismo proyecto en colectivo nos ha permitido realizar acciones de formación y consolidación de públicos, tales como la implementación del Taller de espectadores (2018-19), el cual forma parte de la Red Internacional de Escuelas de Espectadores, con sede en Buenos Aires, coordinada por Nora Lía Sormani y Jorge Dubatti.

Asimismo, damos un acompañamiento crítico como mediadores entre la audiencia, las compañías y las instituciones que gestionan los festivales más importantes a nivel local (Festival Internacional de Drama Español Siglo de Oro, Festival de Teatro de la Ciudad, ambos organizados por el Municipio de Juárez, y el Festival Internacional Teatro sin Fronteras, del grupo Telón de Arena), estatal (en la Muestra Estatal de Teatro, coordinada por la Secretaría de Cultura de Chihuahua) y nacional (en la Muestra Nacional de Teatro, como parte de la Muestra Crítica).

Cuando recibimos la noticia por parte de Arturo Díaz Sandoval, director del CITRU, no cabíamos de emoción. Ya antes habíamos participado en el mismo premio. La composición del ensayo nos mantuvo a flote en tiempos adversos. El jurado, detalla el boletín emitido por el INBAL, “estuvo integrado por especialistas de reconocida trayectoria en el ámbito de las artes escénicas iberoamericanas. Se recibieron 17 textos, de entre los cuales se seleccionó al ganador. El comité dictaminador estuvo conformado por Edith Ibarra, Dolores Ponce y Lola Proaño”. Hubo una mención honorífica para el dramaturgo e investigador chihuahuense Raúl Valles González, a quien admiramos y seguimos su obra, por su escrito La mirada en tierra de nadie: ensayar las realidades del teatro desde el confinamiento y la mirada.

El ensayo titulado “Juárez liminal: cuerpos, espacio público y teatralidades feministas al borde” forma parte de un proyecto de mayor amplitud en donde nos interesa analizar el diálogo existente entre las producciones teatrales con las marcas y acciones performáticas que surgen en el trazado urbano debido a las dinámicas sociales propias de la frontera. Es decir, indagamos sobre la forma en que los elementos esenciales de un entorno se conjugan de tal manera que la urbe se erige no solo como el escenario sino como la dramaturgia misma. Situación que, pese a lo efímero o espontánea que llega a ser, resulta tan contundente en la percepción de los fenómenos sociales por los que atravesamos que ha sido captada por dramaturgas y compañías teatrales para su adaptación en puestas en escena convencionales.

La cualidad fronteriza de Ciudad Juárez potencia un conjunto de prácticas y dinámicas sociales particulares, muchas de ellas experimentadas en contextos de crisis; lo cual posiciona a sus habitantes en una situación de vulnerabilidad, pero también de respuestas y rebeldía a través de diversas manifestaciones que han dejado huellas en calles, plazas, avenidas, puentes y muros. En este sentido, la problemática que abordamos en el ensayo concierne al repunte de los movimientos feministas como contestación a la insaciable violencia de género que padece nuestra localidad. Así, el análisis se concentra en las teatralidades reaccionarias inmediatas a las injusticas perpetuadas contras las mujeres, las cuales agrupamos en tres modalidades: marchas, performance e instalación.

Ahora bien, uno de los fundamentos teóricos de los que partimos concierne a la línea de pensamiento que Ileana Diéguez ha desarrollado en torno al término liminal: “una teoría donde se entreteje el arte y la política para estudiar dispositivos (intervenciones, instalaciones o acciones urbanas) que elaboran nuevos discursos en torno a la protesta pública, transformando el espacio escénico y desbordando su teatralidad.” La teatróloga cubana explica este último vocablo, el cual utilizamos como marco del objeto de estudio de nuestro análisis, de la siguiente manera: dispositivo expandido fuera de los marcos tradicionalmente teatrales o incluso artísticos. Esta noción de teatralidad se configura desde dos dimensiones: la teatralidad como mirada y la teatralidad como acto. La teatralidad como mirada, desautomatiza y configura como conducta teatral ciertas prácticas que tienen lugar en los espacios inmediatos de la realidad. La teatralidad entonces como un acontecimiento de la mirada que transforma el hecho cotidiano en “hecho teatral”.

En síntesis, nuestra agenda de trabajo nos traslada a las calles para dar sentido a los eventos efímeros y a los signos duraderos en el espacio público urbano desde su correlación con el convivio teatral. Si bien las actividades artísticas y sociales analizadas surgen de una dura e injusta realidad, las respuestas y empatía que provocan, así como su registro y estudio, nos ayudan a comprender y ensayar nuevas formas de relaciones colectivas y maneras de habitar un espacio determinado, en este caso, la frontera norte del país. El círculo que abordamos entonces cobra sentido: las calles signan las experiencias de sus habitantes, las cuales se manifiestas en diversas actividades urbano-artísticas o teatralidades; estas, a su vez, se reproducen en el teatro convencional, el cual, finalmente en un ensayo de la existencia humana.