La supuesta tristeza de Melania Trump, junto con una posible sumisión frente a las imposiciones del mandatario estadounidense, ha acaparado la atención de la prensa en todo el mundo, y dieron lugar que usuario de Twitter crearan el hashtag #FreeMelania.

Ciudad de México, 23 de febrero (SinEmbargo/Infobae/EFE).- Durante este primer mes de mandato del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se desató el rumor de que su esposa, Melania, es víctima de una posible depresión.

Esta afirmación surgió debido a diversos videos e imágenes en los que la también Primera Dama es capturada supuestamente triste, los cuales se han difundido en diversas redes sociales.

La supuesta tristeza de Melania Trump, junto con una posible sumisión frente a las imposiciones del mandatario estadounidense, ha acaparado la atención de la prensa en todo el mundo, y dieron lugar que usuario de Twitter crearan el hashtag #FreeMelania.

Incluso diversos medios han dedicado secciones especialmente para analizar el comportamiento de la pareja presidencial, a poco más de un mes en la Casa Blanca ha dado mucho de que hablar.

Otros tantos cuestionan el proceder de Melania, ya que aseguran se le ha visto muy pocas veces por Washington desde la investidura de su marido, lo que ha despertado nuevas dudas sobre su papel en la Casa Blanca.

Por ejemplo, desde sus  primeras apariciones durante los actos oficiales de investidura de Donald Trump, el pasado mes de enero, pasaron casi 15 días, incluido un fin de semana, sin que la Primera Dama pisara Washington, a pesar de que en su avión tarda menos de una hora en llegar desde Nueva York.

¿UNA PRIMERA DAMA AUSENTE?

Melania Trump rompió con la tradición al no mudarse inmediatamente a la Casa Blanca y quedarse en su lujoso ático de la Torre Trump en Manhattan mientras su único hijo, Barron, termina el curso escolar.

Su ausencia se hizo más evidente cuando, en días pasados, la hija mayor del Presidente, Ivanka Trump, lo acompañó a una base militar en Delaware para recibir los restos mortales de un soldado estadounidense fallecido en Yemen.

Esa aparición, clásica de una “First Lady”, reforzó la idea de que será la hija predilecta de Trump, y no su esposa, quien de verdad ejerza las funciones de primera dama.

Coincidencia o no, pocas horas después, la Casa Blanca envió su primer comunicado con un anuncio sobre la primera dama: el nombramiento de Lindsay Reynolds, una ex asesora de George W.Bush, como su Jefa de Gabinete.

Este fue el primer nombre del equipo de Melania Trump, cuando lo habitual es que la primera dama asuma sus labores desde el minuto uno con su jefe de gabinete y su secretario social elegidos antes de la investidura.

La inactividad de la oficina de la primera dama ha dado pie a todo tipo de comentarios y especulaciones: incluso algún medio, como Politico, llama ya a su espacio “el lugar más solitario de la Casa Blanca”.

Antes de la investidura, circuló el rumor de que Ivanka Trump tendría un despacho en el segundo piso del Ala Este, donde acostumbran a estar las oficinas de la Primera Dama y su equipo.

La hija mayor del Presidente, que mantiene una relación muy cercana con su padre, todavía no tiene un cargo oficial en el nuevo Gobierno, aunque no se descarta que eso ocurra.

En su primera entrevista en la Casa Blanca, el 25 de enero, Trump comentó a ABC que todavía está estudiando el papel de Ivanka y, una vez más, se deshizo en halagos hacia ella.

El título de Primera Dama no tiene tareas definidas, es un cargo que cada una de ellas modela de acuerdo con su personalidad, intereses y aspiraciones.

Melania Trump dijo durante la campaña electoral que su prioridad sería trabajar contra el acoso en internet que sufren los niños y adolescentes, pero desde entonces no ha vuelto a hablar sobre su papel en la Casa Blanca.

En las escasas entrevistas que ha concedido, Melania se ha presentado como una mujer devota de su familia y que mantendría un papel muy tradicional.

Su “causa”, dijo, serían “los más necesitados, sobre todo las mujeres y los niños”, pero reservaría tiempo para dedicarse al único hijo del matrimonio, Barron, de diez años, y a apoyar a su esposo.

DE MODELO “HOT” A PRIMERA DAMA

Alta, esbelta, de rasgos marcados, Melania Trump es una mujer atractiva. Su imagen llamativa fue un eslabón fundamental en la carrera del Presidente electo Donald Trump. Convertida ya en Primera Dama de EU, mantiene a su alrededor una gran expectativa por quién la vestirá durante los actos de la investidura. Desde sus primeros flashes como modelo hot pasando por su etapa de extravagante millonaria hasta alcanzar su rol como first lady, a continuación un repaso por la evolución de su estilo.

Melania Knauss, su nombre de soltera, comenzó a trabajar como modelo a los 16 años, y a los 18 ya contaba con contratos internacionales para las mejores marcas de la industria.

El sitio web del Comité Nacional Republicano la califica como una mujer con “una pasión por las artes, arquitectura, diseño, moda y belleza”. Además, habla seis idiomas (inglés, alemán, francés, italiano, esloveno y serbocroata). Pero la mayoría de las personas la conoce por ser la tercera mujer del magnate, que tiene 24 años menos que él y que ya protagonizó un desnudo en la tapa de GQ.

Después de su matrimonio con Trump en 2008 y la llegada de su hijo, Barron, comenzó su primer cambio de estilo. Transformó su guardarropas en un excéntrico abanico de diseños de lujo. Joyas, accesorios costosos y carteras icónicas eran algunos de sus caprichos. Desde Versace hasta Ralph Lauren, Melania lució verdaderas piezas de gala, todas adquiridas por el matrimonio, que captaron la atención de los medios -con modelos poco discretos- en cada alfombra roja.

Pero su imagen dio un giro a partir de la decisión del magnate de convertirse en el futuro presidente de los EU. Sus looks fueron indispensables en la carrera hacia la Casa Blanca. Melania optó por un dress code más elegante y refinado. Dejó atrás los escotes y las transparencias y se sumó a la tendencia del colorblocking al igual que otras líderes como la Reina Máxima, Michelle Obama y Juliana Awada.

Hasta su peinado sufrió una mutación a lo largo de los años, pasó de recogidos voluptuosos y muy formales a soltar su melena y dejarla caer al natural. En esa misma línea, su maquillaje que no sale de la paleta de las sombras tierra.

El look total white que lució durante su ‘polémico’ discurso durante la convención del partido se agotó en apenas 24 horas. Fue la propia Melania quien escogió el diseño nupcial de la firma de origen serbio Roksanda, en el portal Net-a-Porter y por un precio de mil 897 dólares.

En las siguientes apariciones públicas a lo largo de la campaña, se inclinó por monoprendas, faldas lápiz, camisas y vestidos a la rodilla, su prenda fetiche. Sin estampas ni accesorios, optó por tonalidades neutras como el azul, blanco, negro y rojo.

Otro de los looks que quedarán para la historia de la moda fue el mono blanco de corte asimétrico de la firma Ralph Lauren que eligió para la noche de la victoria electoral.

El día de la investidura presidencial

Según ha informado WWD, la primera dama ya eligió el modelo de la firma clásica norteamericana Ralph Lauren para el primer acto inaugural de la legislatura de Trump. El mismo diseñador acompañó a la candidata Hillary Clinton durante la campaña.

Por Cristina García Casado, EFE