Calificada como monstruo y criticada por algunos, reconocida como una institución confiable por otros, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) celebra una efeméride más, en medio de una intensa lucha electoral en busca de la Presidencia de la República.

Si bien fue el 22 de septiembre de 1910, en el marco de los festejos de la Independencia de México, cuando se crea la Universidad Nacional de México, es meses antes, el 26 de abril, cuando Justo Sierra presenta a los diputados la iniciativa para su creación.

Han pasado ya 102 años.

La UNAM cuenta ahora con 324 mil 413 alumnos, en ella imparten cátedra 36 mil 750 académicos y maneja un presupuesto de 31 mil 654 millones de pesos. El 35 por ciento del total de artículos científicos publicados por mexicanos son escritos por sus investigadores. Es la universidad más importante del país.

Para el investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, Francisco José Paoli Bolio, esta casa de estudios colabora de manera importante en el actual proceso electoral, dentro del marco que le corresponde.

“La UNAM está participando de diversas maneras en el proceso dentro de lo que son sus funciones, no como un actor político, como lo hacen los candidatos o los partidos, sino como un aportador de análisis que enseña a la población, que muestra y difunde entre la población información sobre el proceso electoral”, plantea.

José Antonio Crespo, profesor investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), por otra parte, considera que la UNAM no tiene una participación especial en el proceso electoral en marcha. “No le veo ningún juego especial, salvo los trabajos que le están haciendo al Instituto Federal Electoral (IFE). De lo demás, como cualquier institución. Hemos visto que (los candidatos) van a la Ibero, hemos visto que van al Tec de Monterrey, entonces en ese sentido creo que la UNAM no sería nada especial”, apunta.

-¿Cree que sea relevante la UNAM para los candidatos?

-Como cualquier universidad, salvo que tiene un tamaño más grande y hay más alumnos, pero, en general, no veo que tenga una diferencia significativa del foro que puedan representar otras universidades para recibir y oír a los candidatos.

El 24 de enero el IFE y la UNAM firmaron un acuerdo para que la Universidad audite el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) y con ello se logren “las elecciones más transparentes en la historia del IFE”. Leonardo Valdés, presidente de ese instituto, declaró que “la ejecución de este convenio será una prueba indubitable de que los resultados preliminares del 1 de julio estarán plenamente apegados a la voluntad de los ciudadanos y serán absolutamente transparentes”.

Mediante un comunicado, el IFE destacó que la firma del convenio tiene como objeto “reforzar la confianza, transparencia y certeza en las elecciones federales del próximo 1 de julio”.

Desde el 30 de marzo, la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM monitorea 493 noticiarios de radio y televisión, tras firmar un convenio de colaboración con el IFE, con objeto de conocer e informar sobre el tratamiento noticioso otorgado a los partidos y candidatos en periodo de campaña.

HUEVAZOS Y ABUCHEOS

El candidato presidencial pronunciaba su discurso en la explanada de la rectoría de la UNAM. “Nadie debe ser privado de su derecho a la educación, a la ciencia y a la cultura por razones económicas, por razones políticas, por razones de sexo y por razones de religión”, decía, cuando empezaron a caerle huevos podridos. “Les voy a suplicar su consideración, porque ahora la documentación se encuentra un poco manchada… ¡pero no está manchada la conciencia libertaria de los hombres y mujeres de Acción Nacional!”, exclamaba ante la agresión Diego Fernández de Cevallos el 15 de junio de 1994.

Días antes, el 24 de mayo, el candidato priista Ernesto Zedillo también fue agredido en la UNAM, en la Facultad de Contaduría; el vehículo que lo transportaba fue atacado con palos y piedras.

En el interior de la UNAM coexisten diversas formas de pensar y confluyen grupos que apoyan a los distintos partidos políticos. Se trata de un territorio más bien hostil del que pocos candidatos han salido bien librados. Entre ellos destaca el caso de Cuauhtémoc Cárdenas, quien, como candidato presidencial, encabezó un acto masivo en Ciudad Universitaria el 26 de mayo de 1988, en el que fue respaldado por unos 50 mil jóvenes. El fundador del Partido de la Revolución Democrática (PRD) ha escrito que se trató del mitin más importante de toda su campaña (Sobre mis pasos, Aguilar, 2010).

Para Paoli Bolio, la UNAM representa para todos los candidatos “una institución respetable con la cual tienen relaciones de intercambio de información, de la cual contratan a sus egresados para sus asesorías y los trabajos que requieren en distintos ámbitos”.

Aunque concede que no todos los candidatos son igualmente recibidos por la comunidad universitaria. “Hay algunos que tienen mayor apoyo, presencia, simpatía de estudiantes de la UNAM y otros que tienen menos. Los que tienen más, son los que tienden a ir. En general, lo que yo recuerdo en los últimos tiempos es que a quienes les ha ido muy bien es a los candidatos del PRD, a López Obrador y a Cuauhtémoc Cárdenas, los que más notoriamente han tenido éxito y han llenado explanadas enteras y han tenido una muy buena recepción”, señala.

“Han ido otros candidatos también; me parece recordar uno que recibió afrentas, huevos podridos y jitomatazos, y otros que pasaron más o menos desapercibidos. La UNAM es una comunidad progresista en términos promedio, en general, y esto es lo que explica un poco que candidatos del PRD sean mejor recibidos”, expone.

-Los candidatos del Partido Acción Nacional (PAN) como que no son muy bien aceptados…

-Creo que no, los últimos no han sido bien recibidos

Crespo señala que en la UNAM “se mueven grupos, hay grupos políticos que van, justamente, algunos a apoyar a algún candidato y otros a cuestionarlo, a confrontarlo. Hay un nivel de politización que también hay en otras entidades, pero que en la UNAM de pronto se expresa de manera más directa o más vociferante, pero en otras universidades digamos que son un poco más respetuosos con los candidatos, pero también hay posturas, también ha habido de pronto algunos incidentes en otras universidades”.

Siendo Enrique Peña Nieto, licenciado en derecho por la Universidad Panamericana, Gabriel Quadri ingeniero civil por la Universidad Iberoamericana y Josefina Vázquez Mota licenciada en economía también por la Ibero, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) es en la actual contienda el único candidato presidencial que tiene a la UNAM como su alma mater. Ninguno de los cuatro ha visitado Ciudad Universitaria desde que se iniciaron las campañas.

Antes de abanderar la coalición Movimiento Progresista, integrada por el PRD, Partido del Trabajo y Movimiento Ciudadano, AMLO regresó a su facultad, la de Ciencias Políticas, el 28 de febrero de 2011 para participar en un foro. Si bien escuchó porras de apoyo, también fue recibido con reclamos. “¡Deja de hacer campaña en la Facultad!” y “¡La UNAM pide licencia de los partidos! Fuera PRI, PAN-PRD-PT!”, son dos mensajes que podían leerse en las paredes exteriores del Auditorio Ricardo Flores Magón.

Días después, dos políticos más serían abucheados en la UNAM. Francisco Labastida, ex candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional (PRI), lo sería el 9 de marzo en la Facultad de Economía y Manuel Espino, ex presidente del PAN, el 15 de marzo en la Facultad de Ciencias Políticas.

La lista continuó con Luis Felipe Bravo Mena, quien el 24 de mayo de 2011 visitó la Facultad de Estudios Superiores Acatlán en calidad de candidato del PAN al gobierno del Estado de México y tuvo que retirarse entre empujones y gritos de “Fuera Yunque”, “Fuera panistas de la UNAM” y “Fascista”.

La relación más desfavorable de los actuales candidatos a la presidencia con la UNAM ha sido la protagonizada por Vázquez Mota. El pasado 15 de marzo empezó a difundirse en redes sociales que en su tesis de licenciatura escribió que la función de la UNAM “era educar, pero poco a poco fue convirtiéndose en una institución política; en un monstruo que albergó a medio millón de estudiantes que lamentablemente no tienen ningún interés en su preparación profesional”. Una semana después el rector calificó a la UNAM como una “criatura maravillosa, bellísima y extraordinaria” y llamó a la candidata panista a decir si la institución le seguía pareciendo un monstruo.

Por su parte, Peña Nieto ha hecho público su reconocimiento a la UNAM. Después de que Vázquez Mota exigiera a los candidatos presidenciales realizarse exámenes toxicológicos, el priista sugirió: “Sometámonos todos ante la misma instancia. Propondría que fuera la UNAM, que es una institución prestigiada y reconocida por todos, y no que se hagan exámenes a modo de cada candidato”.

 

DEBATIR EN LA UNAM

Respecto a si los candidatos tendrían que acudir a la UNAM para encabezar algún acto de campaña, Paoli Bolio recuerda que en muchos países de tradición democrática los candidatos a puestos importantes se presentan en las universidades a debatir, por lo que considera que en el caso mexicano sería adecuado que los candidatos presidenciales aceptaran ir a la UNAM, si bien hace notar que van a estar acosados por muchas invitaciones y “van a tener que decidir a dónde van y a dónde no van, porque no tienen un tiempo infinito”.

Crespo argumenta que no pasa nada si los candidatos no asisten a la UNAM a plantear sus propuestas. “Pueden ir o pueden no ir. Supongamos que no fueran porque no los hubieran invitado o porque ellos no quisieran ir por la razón que fuera. Ése sería un dato, que la UNAM los invite y no van. Pero suponiendo que no los invitaran y por lo tanto no fueran a la UNAM, no pasaría nada, no cambiaría en nada el resultado”, asegura.

El rector José Narro Robles ha declarado que las puertas de la UNAM están abiertas para los cuatro candidatos presidenciales, aunque ha dicho que no existe, como institución, una invitación particular para alguno de ellos.

Crespo y Paoli Bolio difieren sobre si la UNAM debe considerarse una especie de termómetro político. Crespo afirma que no, “porque no es representativa de toda la población”.

Paoli Bolio opina todo lo contrario: “No sólo me parece, sino que lo constato todos los días, en sus distintas entidades, en los foros que se abren, en las mesas de discusión en donde se debaten posiciones distintas, y esto también es una aportación que se está haciendo. Muchísimos investigadores, analistas, profesores y también estudiantes están participando en los distintos medios, en las redes sociales, en Twitter, en Facebook, y también subiendo videos sobre todo este proceso, lo cual hace una participación que es cada vez más amplia y a veces resulta casi inmedible, en cuanto lo que hace una sola institución, claro, muy grande como es la UNAM en todo este proceso”.

 

RECTORÍA

El 13 de mayo de 1993, el doctor Narro Robles tomaba protesta como presidente de Cambio XXI Fundación Mexicana, en sustitución de José Francisco Ruiz Massieu. Así comenzaba su discurso: “Quiero iniciar estas palabras expresando a ustedes mi más profunda emoción por este momento, por este acto. Emoción que se suma a una serie de sentimientos de la gran responsabilidad que adquiero, de la inmerecida distinción con la que se me distingue por parte del Comité Ejecutivo Nacional de mi partido y por parte del señor presidente del mismo. A él, a mi amigo diputado y licenciado Fernando Ortiz Arana; a los integrantes del Comité Ejecutivo Nacional y a todos ustedes (…) debo decirles fundamentalmente: ¡gracias!”.

El organismo político del PRI hoy se llama Fundación Colosio y su actual presidente, nombrado el 21 de marzo, es el ex gobernador del Estado de México César Camacho Quiroz.

Al igual que el nombre de la fundación, la responsabilidad adquirida por Narro Robles también ha cambiado. El 20 de noviembre de 2007 se convirtió en rector de la UNAM; cuatro años después fue reelecto. “Nada ni nadie nos impedirá decir nuestra verdad, porque el silencio es un cobarde cómplice de los desastres y a nadie conviene”, advirtió al tomar protesta para su segundo periodo, el 17 de noviembre de 2011.

Paoli Bolio habla sobre el papel del rector en el proceso electoral en curso. “Debe tener un papel de propiciar que la discusión libre, como la libertad de cátedra, de investigación, sea la que fluya dentro de la Universidad y nada más. No tiene por qué promover nada adicional, como inclinarse por alguna candidatura, algún partido; esto no, al contrario, tendría que mantenerse bastante reservado y propiciar que todas las manifestaciones puedan tener libre expresión”, advierte.

Añade que el rector también debe garantizar que los espacios con que cuenta la UNAM, como auditorios y plazas, puedan ser utilizados por los candidatos que así lo soliciten.

El 7 de febrero el rector Narro Robles adelantó que la UNAM se mantendría imparcial en el proceso electoral en curso, aunque indicó que, desde luego, sus investigadores y académicos no tienen prohibido pronunciarse en favor de algún candidato.

Destacados universitarios ya han dejado ver su apoyo a determinados proyectos políticos. Son los casos de René Drucker, investigador del Instituto de Fisiología Celular; Juan Ramón de la Fuente, rector de la UNAM de 1999 a 2007, y Arnaldo Córdova, investigador emérito del Instituto de Investigaciones Sociales, quienes se han pronunciado en favor de AMLO.

Justo antes de iniciar las campañas presidenciales, el 30 de marzo, el rector hizo un llamado a los candidatos a comprometerse y no sólo a prometer. “Nuestra sociedad quiere que los candidatos y partidos establezcan compromisos, no sólo promesas y que puedan dirigir el esfuerzo para que la ciudadanía conozcamos sus puntos de vista y proyectos para hacer una reflexión para emitir nuestro voto”, planteó.

“Tenemos que colaborar todos para que haya debate de fondo, y ojalá seamos capaces de hacer a un lado la inseguridad, pero negar que pueda tener una influencia sería irresponsable”, dijo también.