“A través de asociaciones con otros stakeholders, estamos comprometidos a garantizar el acceso global a diagnósticos, terapias y vacunas que ayudarán a acelerar el fin de la pandemia”, señalan y, para lograrlo se comprometen a desarrollar innovaciones para pacientes en todo el mundo.

Madrid, 30 de septiembre (Europa Press).- Más de 15 farmacéuticas de relevancia internacional han reafirmado este miércoles su compromiso, junto con la Fundación Bill y Melinda Gates, para ampliar el acceso global a las vacunas, la terapéutica y el diagnóstico de la COVID-19, para luchar contra una pandemia que “representa una amenaza para las comunidades de todo el mundo”. Y para ello, se comprometen a permitir la viabilidad para los países de rentas bajas, así como a respaldar la distribución efectiva y equitativa de estas innovaciones a nivel internacional.

En un comunicado conjunto, firmado por AstraZeneca, Bayer, bioMérieux, Boehringer Ingelheim, Bristol Myers Squibb, Eisai, Eli Lilly, Galaad, GSK, Johnson & Johnson, Merck & Co. (conocida como MSD fuera de EU Y Canadá), Merck KGaA, Darmstadt (Alemania), Novartis, Pfizer, Roche y Sanofi, junto con la Fundación Bill y Melinda Gates, recuerdan su compromiso con esta lucha ya a principio de año y cómo han impulsado conjuntamente la iniciativa I+D de respuesta a una pandemia “más amplia y ambiciosa de la historia”.

“A través de asociaciones con otros stakeholders, estamos comprometidos a garantizar el acceso global a diagnósticos, terapias y vacunas que ayudarán a acelerar el fin de la pandemia”, señalan y, para lograrlo se comprometen a desarrollar innovaciones para pacientes en todo el mundo.

“Continuaremos avanzando en la investigación y el desarrollo de diagnósticos, terapias y vacunas para la COVID-19 que sean adecuados para satisfacer las necesidades de las poblaciones de todo el mundo. Para hacerlo, trabajaremos para ampliar los ensayos clínicos para tener en cuenta la representación diversa, incluyendo escenarios de rentas bajas, y nos esforzaremos por abordar las características específicas del producto necesarias para su uso en escenarios de rentas bajas, incluso después de que se introduzcan las últimas innovaciones”, señalan.

Asimismo, a realizar “un gran esfuerzo” por la disponibilidad oportuna, y para ello deberán ampliar su fabricación “a una velocidad sin precedentes y mucho antes de lo habitual”, llevaremos grandes cantidades de innovaciones seguras y efectivas a países de todo el mundo para una amplia distribución lo antes posible, sin importar su nivel de ingresos.

“Los mecanismos para escalar rápidamente el suministro deben estar alineados con el contexto específico de una respuesta rápida a una pandemia y adaptarse a cada producto, con opciones que incluyen licencias voluntarias tempranas y enfoques adecuados para los acuerdos de fabricación entre iguales de empresas innovadoras”, añaden.

Para permitir la viabilidad para los países de rentas bajas, afirman que buscarán una variedad de enfoques para hacer que los productos que están desarrollando o respaldando sean asequibles en países de rentas bajas. “Estos enfoques serán determinados de forma independiente por cada proveedor en respuesta a la pandemia para abordar los desafíos significativos de viabilidad, incluyendo enfoques como donaciones, suministro sin ánimo de lucro o fijaciones de precios escalonados en base a acciones según las necesidades y capacidades de los países”, afirman.

En cuanto a la distribución efectiva y equitativa de estas innovaciones a nivel mundial, “nos esforzaremos por lograr una asignación equitativa de nuestros productos y apoyaremos mecanismos globales como COVAX, reconociendo que el enfoque más eficaz para el acceso equitativo variará según las vacunas, las terapias y los diagnósticos”.

“También usaremos nuestra voz colectivamente, junto con otros stakeholders en la salud global, para abogar por el fortalecimiento de los sistemas sanitarios y las redes de distribución para que las innovaciones vitales lleguen a todos los que las necesitan. Al hacerlo, apoyamos la priorización basada en la evidencia de forma que los trabajadores sanitarios, las personas de alto riesgo y otros grupos prioritarios identificados por la OMS y otras autoridades sanitarias estén protegidos durante la pandemia, independientemente del país en el que vivan. Abogaremos por una distribución equitativa, reconociendo que las naciones soberanas tienen la autoridad final para tomar decisiones”.

Finalmente, a mantener la confianza pública en sus innovaciones. En este punto, afirman que continuarán dando máxima prioridad a la seguridad de las personas que reciben productos que estamos desarrollando o respaldando. “La adherencia a los estándares científicos y éticos más estrictos en el desarrollo de productos y en los procesos de fabricación seguirá siendo la máxima prioridad por encima de la celeridad o la política”, añaden.

De igual forma, recuerdan que el acceso a las intervenciones para combatir la COVID-19 a escala global requiere recursos financieros, activos, infraestructura y apoyo y colaboración jurisdiccional más allá de la capacidad o el papel que desempeñan los signatarios de este compromiso”. Por lo tanto, hacen un llamamiento a los gobiernos, instituciones multilaterales, empresas, ONG, entre otros, para proporcionar fondos suficientes, específicos, sostenibles y oportunos para la adquisición y entrega de las herramientas necesarias para poner fin a la pandemia COVID-19.

Además de diversificar la representación en los órganos críticos de toma de decisiones y coordinación, con especial énfasis en los portavoces que representan a los países de renta media-baja; y continuar desarrollando y comunicando rápidamente una guía clara sobre las necesidades de productos en escenarios de escasos recursos tan pronto como sea posible, a medida que evolucione nuestra comprensión de la COVID-19 y las herramientas para combatirlo.

Asimismo, para avanzar en los procesos regulatorios y de responsabilidad adecuados para el propósito para todos los stakeholders implicados, que priorizan la seguridad sin ralentizar el acceso a nuevas herramientas vitales; generar y mantener la confianza pública en los mecanismos de aprobación de diagnósticos, terapias y vacunas al garantizar revisiones sólidas de seguridad y eficacia y eliminar las consideraciones políticas injustificadas de estas discusiones, así como el proceso de aprobación; y mejorar la preparación del país y los sistemas de entrega en el país asegurando que se cuente con la experiencia y los recursos adecuados para la planificación, distribución y seguimiento efectivos a escala nacional para nuevos diagnósticos, terapias y vacunas.

Con base en esto, reconocen la labor del ACT-Accelerator puesto en marcha por la Organización Mundial de la Salud (OMS), ya que ofrece un foro para la colaboración y la acción. “La comunidad global debe movilizar colectivamente los recursos que los socios han identificado como críticos para poner fin a esta pandemia en las comunidades de todo el mundo. Al alinear esos recursos con los compromisos anteriores, creemos que no sólo habilitaremos un camino más rápido para salir de la actual crisis del COVID-19, sino que también sentaremos las bases para un sólido ecosistema de preparación ante una posible futura pandemia”, concluyen.