Tomás Calvillo Unna

La soledad de la palabra

10/06/2026 - 12:04 am

"Se requiere replantear los nuevos parámetros de la convivencia, con la complejidad identitaria del presente y la masiva alienación a las redes tecnológicas".

“El exilio” Pintura: Tomás Calvillo Unna

I

Escuchar,
sin atajar palabras
ante el paisaje de los signos:
cuyo abanico de sentimientos
nos confirma
la gracia del misterio.

II

La vibración desplegada
con sus altibajos,
estrujante ritmo innato;
marea de cotidianidad
que nos conmueve
ante la nada:
el no lugar,
el único que nos espera,
sin descifrarlo...

Así,
en la paciencia inadvertida
que se expresa,
en nuestra contundencia biológica
de la desaparición.

III

La interrogante,
su fascinación
que siempre nos acompaña;
el milagro de no saber nada.
La humildad escatológica del silencio,
desde la primera caída.

Su desafío en las entrañas,
inmemorial asombro
de la presencia que habitamos.

Rendija

Se termina el ciclo histórico del Estado mexicano que inició Calles: ante estas condiciones no se puede continuar Enjaulados ideológicamente.

Se requiere replantear desde lo local a lo global los nuevos parámetros de la convivencia, con la complejidad identitaria del presente y la masiva alienación a las redes tecnológicas mundiales. México tiene pendiente asumir y resolver la deuda con las víctimas y combatir a fondo la simbiosis de la política y el crimen, donde participan poderosos actores privados y públicos; esa la élite mafiosa que fractura al país y disputa la administración del infierno como lo ha señalado desde hace años Javier Sicilia.

Impulsar con todas las fuerzas políticas las condiciones para un nuevo Constituyente: cuidar las libertades básicas, raptadas hoy por el crimen y el mismo Estado fracturado; una clase política incapaz de acordar la ruta de paz, que recupere el territorio para millones de ciudadanos. Gobernantes alienados por sus egos del poder, alimentando así su ceguera existencial e hiriendo a los ciudadanos con sus desplantes ego-maníacos.

Abismal ignorancia del existir, convertida en una miserable cultura política de gánsteres que esposaron al país ante el vecino del norte.

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