Gustavo De la Rosa
No mamen, CNTE. Tengo 80 años encima, me faltan 7 para jubilarme y no lloro
13/06/2026 - 12:05 am
"Al escuchar en la radio que la CNTE está contribuyendo exitosamente a dificultar la cotidianidad de los aztecas del siglo XXI, exclamé: 'No mamen'".

Hay circunstancias en las cuales el análisis de la situación concreta del país sólo se puede lograr desde el espejo en el camino de la vida. Y hago eso para entender a la CNTE.
Nací en “Chávez”, Coahuila, en 1946. En septiembre de 1969, empecé como profesor de preparatoria en Chihuahua capital; en 1974, regresé a Juárez y me desempeñé como profesor universitario entre el 74 y el 76. Desde 1976, me contrataron en diferentes preparatorias particulares y por cooperación hasta 1988, cuando me dediqué de tiempo completo a impulsar al PRD y a la función pública. Volví al trabajo docente en 1998 como profesor de Derecho en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, hasta la fecha. En total, he acumulado 45 años como profesor de salón.
Al observar, desde la frontera, la lucha sin cuartel que realizan los profesores de la CNTE por su merecido derecho a una jubilación digna, y como desde el 2024 mi trabajo principal es la cátedra universitaria, me dirigí a rectoría a preguntar: "¿Cuándo me podré jubilar? Pues ya cumplí 80 años". La funcionaria que me atendió, muy amablemente, revisó su computadora, hizo sumas y multiplicaciones en una calculadora General Instruments y, finalmente, me miró con la frialdad de los oncólogos cuando descubren que el paciente tiene cáncer: "Maestro, usted se podrá jubilar a los 87 años". Al preguntar por mi posible pago, me contestó: "Su estipendio será el equivalente actual de unos 16 a 18 mil pesos mensuales".
Salí al calor intenso de 40 grados en el desierto urbano, diciéndome a mí mismo: "Tito, lo bueno de tu futuro pensionista es que, como vas a estar más cerca de la muerte, no vas a durar mucho con ese ingreso tan reducido". Y al subir al automóvil, pensando en los cientos de profesores por honorarios cuya pensión será "La Bienestar", empecé a conducir sin aire acondicionado. Al escuchar en la radio que la CNTE está contribuyendo exitosamente a dificultar la cotidianidad de los aztecas del siglo XXI, exclamé: "No mamen, CNTE. Tengo 45 años de profesor, 80 de edad y me puedo jubilar hasta los 87, sin llorar… y ustedes jodiendo al vecino en lugar de estar graduando a sus alumnos. De verdad, me cae 'No mamen'"
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