Tomás Calvillo Unna
Cuando las nubes abrazan la montaña
17/06/2026 - 12:04 am
"El país requiere un nuevo pacto, que permita cohesión, para asumir a fondo los retos de separar al crimen y la política".

La eternidad del segundo;
su valioso tesoro
la paz interior
la belleza de la vida.
El saber caminar en sus huellas,
descubrirlas dentro de cada quien,
el mayor desafío,
y a la vez,
el más natural.
Descifrar su ritmo y pausas,
convertirlos en el tic tac del corazón
y en el manantial de los pensamientos
que nos revelan a la vida misma,
creativa e irrepetible.
La identidad de cada quien en su devenir;
la permanente amistad al saberse vivos
en el enigma que nos preside
desde la primera respiración.
La tarea más relevante:
poder acompañarnos
en la serenidad de la inspiración permanente
al escuchar y percibir el cielo interior
que nos trasciende.
Comprender la vastedad que nos rodea,
ante los obstáculos, malestares, y guerras;
dejar siempre una ventana abierta
para que la luz y el fresco viento,
nos recuerden el bautizo
de nuestros encuentros:
la contundencia de estar de pie
ante cualquier adversidad.
La certeza de reconocer al prójimo,
incluso en la multitud;
darle la mano,
ese gesto que vence
la grosería de la confusión
sembrada en la sangre del enojo,
que se pretende como única verdad
en la orfandad del presente.
Rendija
La incapacidad de contenerse, los convierte en vulnerables políticos y autoridades insaciables que parecen dominar cada vez más los escenarios.
El país requiere un nuevo pacto, que permita cohesión, para asumir a fondo los retos de separar al crimen y la política y lograr sostener relaciones dignas con nuestro vecino imperial.
Sin esa negociación vital y ciudadana, vamos a seguir a la deriva y depender y subordinarnos a la lógica que está más allá de las fronteras de nuestro país. Asumir los cambios desde las localidades de los municipios y gobiernos de los estados, para redefinir el sentido y la conducta del quehacer político cotidiano, que se ha convertido en el botín de un crimen insaciable, cuyos tentáculos corrompen la vida diaria de millones de ciudadanos, e introducen el miedo y el terror en la cotidianidad de los habitantes del país entero.
Ya estuvo; rescatar la dignidad de la República, de la Nación misma, es la tarea política indispensable. Presidenta, a estas horas de nuestro querido México, usted tiene la palabra.
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