Perlas del Mundial ¬ Trump odiador y futbolista; infantil Infantino; malditos cuartos

11/06/2026 - 5:46 pm

El Mundial 2026 ya arrancó y con él se entretejen las historias de la política, la afición y el deporte que marcan la justa deportiva, pero también la historia del fútbol.

1. El Mundial, el odio y Trump

Estamos en el primer Mundial en el que el país anfitrión está en guerra con uno de los participantes del torneo: Irán. Estados Unidos también ha impuesto amplias prohibiciones de viaje o restricciones de visado a varios de los países participantes. La selección iraní tuvo que trasladar su entrenamiento a Tijuana, México, para prepararse para su primer partido el próximo lunes en Los Ángeles. El martes, la federación de fútbol de Irán anunció que se había revocado la asignación oficial de entradas para los aficionados iraníes, a pesar de que muchos ya las habían comprado y habían hecho planes de viaje.

Otras selecciones nacionales también han sufrido dificultades e indignidades. Un jugador haitiano afincado en Puerto Príncipe sigue esperando recibir un visado. Incluso a aficionados de países tan queridos por Donald Trump como Escocia, se les está denegando la entrada debido a una serie de trabas burocráticas, después de haber gastado enormes sumas irrecuperables en alojamiento y entradas para el estadio, que son las más caras en la historia de la Copa del Mundo.

El caso más indignante es el de Omar Abdulkadir Artan, de acuerdo con la revista The Atlantic. Este prometedor árbitro somalí había sido seleccionado por la FIFA para arbitrar en este torneo. Se le impidió la entrada tras aterrizar en Miami, donde fue detenido e interrogado durante once horas. Posteriormente lo mandaron a Estambul. Artan declaró a The New York Times: “Tenía la documentación en regla. Tenía el visado correcto. Creo que tienen un problema con mi país”.

La FIFA confirmó más tarde que Artan no arbitraría. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, pidió a los críticos que se calmaran. “No somos los reyes del mundo que pueden gobernar gobiernos y fuerzas policiales. Somos una organización deportiva”, afirmó. Artan fue aclamado como un héroe y vitoreado por miles de personas en un estadio de Mogadiscio, la capital de Somalia. Maher Mezahi, periodista argelino veterano cronista del fútbol africano, escribió:

“La historia de Artan es particularmente triste, porque demuestra cómo una década de arduo trabajo puede desmoronarse arbitrariamente, y porque su participación representaba una oportunidad única para que los somalíes se sintieran verdaderamente presentes en la Copa del Mundo. Para los miles de millones que animan desde la distancia, una pregunta se vuelve cada vez más inevitable: ¿Hasta cuándo permitirá la FIFA que los Estados Unidos de Trump arruinen una celebración que no les corresponde? ¿Hasta cuándo permitiremos que un solo hombre arruine el deporte rey?”.

2. Un viejo joven, un joven viejo

En su primer Mundial, el escocés Craig Gordon competirá como el futbolista de mayor edad en el escenario mundial y el segundo de mayor edad en la historia de los Mundiales, con 43 años. Pero no es el único cuarentón que compite. Al 11 de junio, hay siete jugadores de más de 40 años, siendo Cristiano Ronaldo, de Portugal, uno de los grandes del fútbol, ​​el segundo de mayor edad. Ronaldo, de 41 años, se dirige a su sexta Copa del Mundo sin haber ganado aún el trofeo principal, de acuerdo con la numeralia desarrollada por NPR, la cadena pública de radio en Estados Unidos. Otros jugadores destacados que superarán los 40 años en el campo serán Luka Modrić de Croacia y Guillermo Ochoa de México, ambos de 40 años.

Ahora, más común que ver a cuarentones en la Copa del Mundo es la cantidad de jugadores que no tienen la edad suficiente para comprar alcohol en Estados Unidos. El más joven aún no tiene edad para hacerse un tatuaje sin el permiso de sus padres en ese país. Se trata de Gilberto Mora, de 17 años, mexicano. Mora será el jugador más joven en representar a México en un Mundial. El récord del más joven jugador de un Mundial lo tiene Norman Whiteside, de Irlanda del Norte, desde 1982.

Gilberto Mora es el jugador más joven en representar a México en un Mundial. Foto: Chris Noyola, Cuartoscuro.

3. Infantino es un infantil

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, tiene una justificación para todo. Es como un niño. Pero es más que evidente la gran diferencia entre un niño inocente y el otro, un oligarca multimillonario del futbol que gana dinero cada vez que lanza una mentira piadosa. Cathal Kelly, columnista de The Globe and Mail, hizo un recorte de las justificaciones de Infantino en declaraciones de ayer, jueves.

Sobre la discriminación sexual, económica y por discapacidades: “Hoy me siento árabe. Hoy me siento africano. Hoy me siento gay. Hoy me siento discapacitado”.

Sobre el precio de las entradas: “Podríamos regalar las entradas para los partidos y aun así acabarían en el mercado negro”.

Sobre la especulación en general: “Invertimos en todos los países donde nadie quiere invertir. ¿Quién invierte en Sudán del Sur? ¿Quién invierte en Sierra Leona?”

Sobre el árbitro africano Omar Artan, a quien recientemente se le negó la entrada a Estados Unidos: “Es lamentable lo que le ha sucedido a Omar, el árbitro de Somalia. Pero, de nuevo, no podemos controlarlo todo”.

Sobre todos los problemas: “Quizás a veces también sea bueno, ya sabes, relajarse”.

4. Los malditos cuartos de final

El Estadio Azteca impone. E impone la altitud. México sólo ha perdido allí 10 veces. Si todo sale según lo planeado, la selección mexicana jugaría en el Azteca cuatro de sus primeros cinco partidos, hasta llegar a los cuartos de final. Cuando México fue sede del torneo en 1970, Italia los aplastó en Toluca. Cuando lo intentaron de nuevo en 1986, Alemania Occidental los venció por la mínima en San Nicolás de los Garza. Ahora, si llegan a cuartos de final, de todos modos tendrán que viajar hasta Estados Unidos. Y pesar de su historia de gran amor a ese deporte, México nunca ha superado esa fase: cuartos de final.

Muchos creen que el reto mayor de México es Corea, liderada por Lee Kang-in del Paris Saint-Germain y Son Heung-min del Los Angeles FC. Los mexicanos juegan un estilo de juego físico y de desgaste; los coreanos atacan con oleadas de golpes. El encuentro entre ambos equipos en Zapopan el 18 de junio podría ser uno de los partidos más destacados de la fase de grupos. Pero, sí, los malditos cuartos de final.

La afición mexicana festeja el gol de Julián Quiñones, en el Estadio Ciudad de México, donde la Selección nacional venció 2-0 a Sudáfrica. Foto: Moisés Pablo Nava, Cuartoscuro.

5. Trump también jugó futbol

Cuenta Matt Viser en The Atlantic que cuando Donald Trump cursaba su último año en la Academia Militar de Nueva York, había dejado de jugar al fútbol americano y decidió unirse al equipo universitario de fútbol soccer. La mayoría de sus compañeros eran de Sudamérica o Centroamérica, hijos de diplomáticos y oficiales militares: cuatro colombianos, dos peruanos y jugadores de México, Costa Rica, Argentina y Venezuela. “El anuario registró tres victorias y ocho derrotas, como informó recientemente The Guardian. Música latina llenaba el autobús del equipo camino a los partidos fuera de casa, y el cántico previo al partido de los jugadores culminaba en una súplica por la unidad: ‘¡Nosotros! ¡Nosotros! ¡Rah, rah, rah!’”

–Era como estar en otro país –dijo Alfred Harrison al periodista. Fue uno de los compañeros de equipo de Trump–. No podías tocar el balón a menos que hablaras español.

Harrison recuerda que Trump era un buen jugador, dice Matt Viser, “que defendía en la línea de fondo y lanzaba pases largos ocasionales al mediocampo para iniciar un ataque”.

–Era bastante activo en el campo –dijo–. Ese tipo tenía testosterona de sobra, eso seguro.

Trump amenaza con duros ataques a Irán
Donald Trump, Presidente de Estados Unidos. Foto: Casa Blanca

6. El césped importa

Ligeras diferencias en el césped pueden marcar una gran diferencia en el juego de élite. Un césped incluso medio centímetro más largo puede generar una fricción inesperada que altera la sincronización de los pases. Un césped demasiado corto puede acelerar el ritmo del juego.

“El año pasado, durante un partido de la FIFA celebrado en Cincinnati, la extraña física del césped contribuyó a un gol tan absurdo que los analistas dijeron que parecía ‘un fallo de un videojuego de 2002’”, cuenta Hana Kiros, editora adjunta en The Atlantic. Un portavoz de la FIFA le dijo por correo electrónico que los campos para la Copa Mundial de 2026 representan una “evolución significativa” con respecto al Mundial de Clubes del año pasado.

“John Goff, quien estudia la física del fútbol en la Universidad de Puget Sound, me dijo que si el terreno es demasiado duro, los tacos no pueden penetrar la superficie correctamente y los jugadores resbalan. Pero si es demasiado blando, los jugadores no pueden obtener una respuesta rápida a través de sus tacos. Podrían mover el cuerpo bruscamente antes de que sus pies se muevan realmente, arriesgándose a sufrir periostitis tibial y lesiones de rodilla”, dramatiza la periodista.

Autoridades realizaron un recorrido con medios para mostrar el nuevo césped Bermuda NorthBridge, certificado por la FIFA para el Mundial Guadalajara 2026. Foto: Fernando Carranza, Cuartoscuro.

7. Las temidas tarjetas rojas

Brasil ha recibido tarjeta roja –que conlleva la expulsión inmediata del campo y la suspensión del siguiente partido– once veces en 9 partidos diferentes, aunque la última tarjeta roja que recibió el equipo fue en 2010. La primera, en 1930.

Sólo dos jugadores han recibido más de una tarjeta roja. Se trata del camerunés Rigobert Song y el francés Zinedine Zidane. Recibieron dos cada uno. La segunda tarjeta roja de Zidane fue especialmente infame: en la final de 2006, le dio un cabezazo en el pecho a un jugador italiano, supuestamente porque el rival había insultado a su madre y a su hermana.

8. Solidaridad entre desconocidos

Ishaan Tharoor, periodista, columnista en The Washington Post, escribe en The New Yorker: “El momento decisivo del Mundial de Qatar para mí no tuvo lugar al final del torneo, sino a mitad del mismo. Marruecos acababa de derrotar a España en octavos de final, una victoria que prácticamente todos los no españoles en Qatar celebraron como propia. Tras salir del estadio, me encontré en un vagón abarrotado del metro de Doha con marroquíes, egipcios, indios, filipinos, palestinos, estadounidenses y otros. Había lágrimas de incredulidad —Marruecos llegaría más lejos que cualquier nación árabe o africana en la historia de la Copa del Mundo— y risas que celebraban la valentía del equipo menos favorito. No importaba que Marruecos fuera eliminado en semifinales. No importaba cómo Infantino, o las élites a las que adulaba, dirigieran los partidos. Esa solidaridad entre desconocidos es lo mejor que puede ofrecer cualquier Mundial, y ni siquiera el Presidente de Estados Unidos puede arruinarla”.

En calles de Zona Rosa, aficionados celebraron el segundo gol de la Selección Mexicana contra el equipo de Sudáfrica en la inauguración del Mundial en el Estadio Ciudad de México. Foto: Graciela López, Cuartoscuro.

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Redacción/SinEmbargo

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