Javier Duarte está llamado a comparecer el 25 de octubre ante el PRI. Foto: AP.

Los asesinatos de periodistas presumiblemente vinieron de la delincuencia organizada, pero también hubo agresiones a periodistas y medios de comunicación por parte de entidades del gobierno, como se ha documentado. Foto: AP.

¿Qué tanto ocultaron los medios de comunicación sobre lo que sucedía en la administración de Javier Duarte por los compromisos hechos a partir de los recursos de la publicidad gubernamental? ¿qué dejó de informarse a las audiencias o lectores por dichos convenios publicitarios? ¿qué tan “cómplices” fueron algunos medios de los delitos del político priista, integrantes de su equipo de trabajo y de su familia?

Nadie despierta con el deseo de “joder” a México, pero no deja uno de sorprenderse que se hayan tolerado, durante tanto tiempo, los excesos de Duarte y que sólo un puñado de medios de comunicación haya revelado la manera en cómo su gobierno “jodía” a los veracruzanos y al país.

Al igual que el gobierno federal y la mayoría de los gobiernos estatales y municipales, Duarte fue generoso con los medios de comunicación. Cada año gastó hasta tres veces más del monto aprobado por el Congreso en publicidad oficial. En 2011, la oficina de comunicación social tenía un presupuesto de 50 millones de pesos; para el 2016 había crecido a 124 millones. Es decir, que entre 2011 y 2016, el presupuesto para esta área se incrementó en 452 por ciento. “Ni Seguridad Pública ni Desarrollo Social, menos Educación, mostraron esos incrementos en el duartismo”, precisa un reportaje que cito más adelante.

¿Qué historias de censura o autocensura periodísticas hay detrás de esos millones de pesos? ¿cuántas veces los directores o editores respondieron a sus reporteros que no era posible publicar determinada nota o reportaje contraria a la “buena imagen” del gobierno de Veracruz porque Duarte era “buen cliente”?

Organizaciones como Fundar y medios digitales como SinEmbargo y Animal Político han querido saber en qué medios se invirtieron los cuantiosos recursos de publicidad gubernamental, pero hasta ahora no ha sido posible obtener con detalle la información porque el gobierno la reservó desde el 2011, bajo el argumento que “proporcionar dicha información traería como consecuencia una ventaja indebida entre los propios medios de comunicación”.

Ahora que se hace una exhaustiva investigación sobre Duarte, quizás sepamos cómo se ejercieron los recursos en el área de comunicación social. La sociedad tiene derecho a saber a dónde llegó su dinero. Con esta información, la elaboración de un diagnóstico sobre el periodismo y la ética es fundamental, pero mucho más la urgente necesidad de regular la publicidad gubernamental, otro de los compromisos no cumplidos por el presidente Peña Nieto.

Pese a las restricciones informativas, en julio de 2016, SinEmbargo y Blog Expediente publicaron un extenso reportaje que ofrece una pista, no a partir de las obligaciones de transparencia en el gasto, sino de las deudas contraídas. Con base en el texto del periodista Ignacio Carvajal, el gobierno de Veracruz adeudaba entonces 400 millones 146 mil pesos a medios de comunicación, periodistas, agencias informativas, diarios locales y nacionales, publicistas y encuestadoras. Duarte buscaba liquidar esa deuda con recursos del 3 por ciento a la nómina. Evidentemente hay otra cantidad sí pagada, cuyos beneficiarios siguen en el anonimato.

“Esos datos -precisa Carvajal- se dieron a conocer mediante un informe enviado por el ORFIS (Órgano de Fiscalización Superior) a diputados locales integrantes de la Comisión de Vigilancia del Congreso local, quienes protestaron al ver que muchas de las personas y empresas que reclaman facturas destacan porque sus dueños forman parte de grupos políticos aliados al PRI y a la administración de Duarte de Ochoa, o ‘pasaron los últimos seis años incrustados en el sistema’”.

Agrega: “Aunque en la lista también hay diarios y agencias que destacaron por su profesionalismo y resistencia a los embates de ser aplastados por la línea editorial impuesta por el gobierno, de acuerdo con los legisladores, hay medios de comunicación que vivieron con holgura bajo el mando del gobernador priista”.

El listado de los periodistas y medios “consentidos”, así como historias de censura y autocensura, pueden consultarse en este portal.

PLATA O PLOMO

En contraparte, habrá colegas que digan que en Veracruz hacer periodismo era un riesgo permanente y que por eso callaron o los callaron. Y también tienen razón.

La crisis política y la corrupción que envolvió al gobierno de Duarte, hizo que Veracruz se convirtiera en el más violento y el más letal para los periodistas, como lo advirtió la organización Artículo 19.

Los números no dejan lugar a dudas: el gobierno de Duarte, que comenzó en diciembre de 2010, tiene el mayor registro de asesinatos de periodistas por entidad, con 21, hasta el 16 de septiembre de 2016. Además, ya desde el año 2015 Veracruz era considerado como el más violento con un total de 240 agresiones registradas.

La misma Secretaría de Gobernación (Segob), de Miguel Ángel Osorio Chong, fue la que activó el “Sistema de Alerta Temprana para protección de periodistas en Veracruz”, reconociendo que es el estado que ocupa el primer lugar de homicidios de periodistas, junto con Michoacán y Tamaulipas, y el número uno en desapariciones de profesionales del periodismo.

Sin embargo, de nada ha servido. La violencia no se detuvo y la impunidad prevalece.

Los asesinatos de periodistas presumiblemente vinieron de la delincuencia organizada, pero también hubo agresiones a periodistas y medios de comunicación por parte de entidades del gobierno, como se ha documentado.

En un contexto así, de corrupción, violencia e impunidad, hacer periodismo en Veracruz fue y ha sido una tarea complicada. ¿Pero qué sucedió en estos años con algunos de los mal llamados “medios nacionales”? ¿por qué ignoraron las constantes denuncias de corrupción y de violación de derechos humanos que se vivían en la entidad? ¿por la publicidad gubernamental, como se dijo antes?

Prófugo el rey, como por arte de magia, ahora sí vemos, leemos y escuchamos en estos medios un periodismo crítico y de investigación sobre Duarte y su gobierno. Las condiciones cambiaron. Nunca será demasiado tarde para revelar los delitos y llevar a la cárcel a los responsables, pero si hubiesen actuado antes, habrían cumplido de una mejor manera su función social y su responsabilidad profesional.

Como dije en el noticiario “Pulso de la Mañana”, de Radio Educación: paradojas de la era de internet, fue un medio con recursos escasos, digital, el que puso al descubierto los cuantiosos desvíos de recursos de Duarte, mientras muchos de aquellos medios grandes veían de lejos, ajena, la contundencia de la información.

Tan sólo tres años atrás, algunos de esos medios tradicionales entregaban, a través de la Asociación Mexicana de Editores de Periódicos, A.C. (que agrupa más de 80 diarios de la República Mexicana, siete de ellos veracruzanos), un reconocimiento a Duarte por “los esfuerzos que ha hecho Veracruz para garantizar el pleno ejercicio de la libertad de expresión”. También, periodistas de la entidad -con Catón como invitado especial-, “celebraban” en un desayuno con Duarte “la libertad de prensa”, como puntualmente informó la televisora estatal.

@telecomymedios