Una actitud contemplativa y respetuosa siempre es mejor que una postura agresiva y ruidosa. Trata tus asuntos en privado, para que tus diferencias con los demás no luzcan como chismes de lavadero, como las de Jaime Camil y Galilea Montijo, que se pusieron al “tú por tú” porque él rechazó una invitación de ella. Si te despojas del ego, tus susceptibilidades no resultarán heridas.