El movimiento que encabeza Javier Sicilia se ha encontrado con una encrucijada. Después de abrir sus filas a todas las voces y a todas las tendencias, ahora deberá decidir entre quienes aceptan el diálogo con el gobierno federal y los más radicales, que están en contra de cualquier contacto con Felipe Calderón.

Fuentes allegadas a la Caravana del Consuelo, que desde el pasado 4 junio inició el recorrido por 12 entidades del país y concluyó ayer por la noche en Ciudad Juárez, dijeron que la redacción final del Pacto Nacional no dejó satisfecho al primer círculo de Sicilia y es muy probable que, aún cuando implique desprenderse o tomar distancia de varias organizaciones, deba ser redactado de nuevo.

“La negociación del Pacto Nacional fue intensa y estuvo plagada de tensiones. Eso hubiera estado bien, habría sido democrático. El problema es que grupos de extrema izquierda impactaron el documento final y desvirtuaron algunas de las posiciones de este movimiento. Palabras como ´neoliberal´ aparecen en el documento. Esto es presencia clara de grupos radicales como los del SME, de la UNAM y asociaciones de izquierda”, dijo una voz que estuvo involucrado en las negociaciones.

El pacto firmado la noche del viernes en el monumento a Benito Juárez de la ciudad fronteriza está conformado por seis puntos y exige el esclarecimiento inmediato de los asesinatos producto de la guerra contra el crimen organizado, que ha costado la vida de más de 40 mil personas.

Asimismo, pide discutir y modificar la estrategia del gobierno federal en la lucha contra el narcotráfico, otorgar autonomía para el Ministerio Público y el Poder Judicial; la creación de una política social que genere oportunidades de empleo para los jóvenes, así como apoyar las candidaturas ciudadanas independientes y la figura de revocación de mandato.

Sin embargo, frente a las diversas posturas que han surgido al interior del movimiento, aún no se define cómo se planteará ante el gobierno el pacto ciudadano derivado de la Marcha por la Paz.

“En ese sentido la pregunta es: ¿qué condiciones le vamos a plantear al gobierno? Algunos dijimos que no estábamos de acuerdo porque era un pacto ciudadano, pero ¿cómo vamos a ir plantear con el gobierno estas formas? o ¿qué cosas vamos a decirles si no nos ponemos de acuerdo?,cuestionó Francisco González, integrante de la Coordinadora Metropolitana contra la Militarización y la Violencia, con sede en el Distrito Federal, según consigna El Diario de Ciudad Juárez.

Ante el descontento y las criticas, Javier Sicilia argumentó: “Es un proceso, debo decirte que hoy la democracia es un horizonte que a veces aparece y nunca está pleno”.

No obstante, los grupos civiles y los familiares de las víctimas de la violencia que participaron en la firma del Pacto Nacional se muestran en desacuerdo con la incursión de grupos izquierdistas en el movimiento.

Por otra parte, hay cierto desconcierto sobre quienes serán los actores que presentarán las demandas ante el gobierno. En las mesas de diálogo “no se habló de una comisión de negociación, pero aparte no se habló de las condiciones bajo las cuales iríamos a negociar con el gobierno. No queremos que se infiltren las peticiones de los electricistas o de grupos de seudo izquierda que no tienen nada que ver con el movimiento”, denunció uno de los participantes.

Algunos activistas juarenses le reclaman a Sicilia pues desde que anunció que acudiría a la frontera se advirtió que la caravana era bienvenida, pero no la intención de “pactar” con el gobierno. Incluso, uno de los asistentes propuso que luego de entregar el Pacto ya no se debería entablar pláticas con las autoridades hasta que el Ejército regrese a los cuarteles.

Por su parte, Sicilia aseguró que el documento no era definitivo. Es sólo el inicio del movimiento, puntualizó.

“Quisiera terminar con estas palabras de un discípulo de Gandhi: ‘no importa tanto el fruto del árbol, como haber caminado hacia él’. Estamos en marcha, y en cada momento emerge un momento de la democracia para mostrarle a los señores del poder, a los de la muerte, que México sigue siendo tremendamente democrático, y va a pelear por cada superficie de su dignidad”, concluyó el escritor.