Representante de la cancillería norcoreana niega diálogo con EU, ya que no se ha logrado un compromiso bilateral para el desarme, debido a la “política hostil” de Washington tras actuar de acuerdo a su propio interés político.

Seúl, 6 oct (EFE).- Corea del Norte declaró hoy, tras el fracaso de la ronda de diálogo de este fin de semana en Estocolmo, que no quiere reunirse de nuevo con Estados Unidos hasta que Washington no ponga fin a su “política hostil” contra el régimen.

Un representante de la cancillería norcoreana acusó a Washington, en un comunicado publicado por la agencia estatal KCNA, de tratar de usar las negociaciones para intereses domésticos y dijo que “carece de base” la afirmación de EU de que ambos países volverán a reunirse de nuevo en dos semanas en la capital sueca.

“EU no hizo nada para prepararse para estas negociaciones, y solo buscó su propio interés político al usar las conversaciones para su política doméstica”, añade el texto.

El portavoz aseguró que EU no trajo “ninguna propuesta nueva” a la mesa y advirtió de que si insiste en “sus viejos métodos de cálculo” para afrontar el diálogo “el acuerdo entre ambas partes podría llegar a su fin”, en referencia al compromiso bilateral alcanzado en Singapur en 2018 para negociar la desnuclearización de la península.

“El destino del diálogo depende de la actitud de Estados Unidos, y el límite de tiempo es hasta el final de este año”, advirtió el representante del régimen norcoreano.

El mensaje de Pionyang llega horas después de que la delegación norcoreana que participó en las reuniones en Estocolmo asegurara que el diálogo con Washington sobre desarme está suspendido.

El líder del equipo negociador norcoreano, Kim Myong-gil, declaró que el diálogo se ha roto porque Washington se ha mostrado inflexible en sus posiciones sobre el desarme.

En cambio, el Departamento de Estado de EU aseguró en un comunicado que las dos partes han tenido “buenas conversaciones” y que Washington planea asistir a otra reunión en dos semanas.

Las conversaciones entre ambas partes en la capital sueca han estado rodeadas de un gran secretismo, lo que se había considerado como una señal del interés por evitar el ruido mediático y romper el bloqueo que persiste desde la fracasada cumbre de Hanói de febrero pasado.

En Hanói, Corea del Norte pidió una desnuclearización y una relajación de sanciones graduales, algo que la Casa Blanca consideró inaceptable porque quiere que el proceso de desarme comience de manera inmediata.