La polémica ha perseguido a la SEP en las últimas semanas por una convocatoria exprés para rediseñar los libros de texto gratuito de nivel primaria. Este sábado, Carolina Irene Crowley Rabatté, especialista en Pedagogía, explica a las y los lectores de SinEmbargo otro error en la propuesta de la dependencia: busca “rediseñar” cuadernos de actividades para historia que no existen.

Por Carolina Irene Crowley Rabatté
Integrante de MUxED. Licenciada en pedagogía, maestra en educación y doctora en Ciencias Sociales por la UAM, en la línea de sociedad y educación. Su trayecto laboral se relaciona con actividades de docencia, currículo, didáctica, evaluación e investigación educativa.

Ciudad de México, 10 de abril (SinEmbargo).– En México durante el último año, más de 5 millones de estudiantes han abandonado la escuela; los docentes, padres de familia, niños y niñas no saben cuándo ni cómo van a regresar a las aulas; aún no se ha dicho nada de la pérdida o ganancia de los aprendizajes de más de 14 millones de alumnos y las escuelas del país tienen que ser reparadas tras el abandono absoluto de más de un año de no ser ocupadas. Ante tanta y tanta calamidad, hoy las autoridades educativas ponen en el centro el rediseño de 18 libros de texto gratuitos de primaria. Me pregunto: ¿Para quién será prioritario este rediseño?

Con la esperanza de encontrar respuestas a tantas preguntas que me han surgido sobre la Convocatoria para el Rediseño de los Libros de Texto Gratuitos de primaria 2021, volví a leerla detenidamente para dialogar con ella. No encontré respuestas, pero sí más preguntas que me inquietan de sobre manera. ¿Qué es eso de Cuadernos de Aprendizajes de Historia?, ¿por qué la Secretaría de Educación Pública (SEP) los coloca como una de las categorías de participación?, ¿quién conoce esos cuadernos?, ¿en dónde se pueden consultar?, ¿ya se distribuyeron entre maestros y alumnos?, ¿son un anexo del libro de texto gratuito de historia? Busqué respuestas, pero no encontré ninguna. Primero contemplé la posibilidad de que la SEP hubiera agregado un nuevo apartado dentro de los actuales libros de historia, esos que en su portada de cuarto año tienen la imagen de Sor Juana Inés de la Cruz; en quinto la de Zapata y en sexto la de la Sabiduría, pero no fue así. Después consulté la página de Conaliteg en donde se pueden descargar todos los libros de texto gratuitos de primaria para el ciclo escolar 2020-2021, pero no hallé referencia alguna a esos cuadernos. Pregunté a maestros, maestras sobre ellos y tampoco me pudieron dar ninguna explicación. Entonces me surgieron más preguntas. ¿Estamos ante un rediseño de unos Cuadernos de Aprendizaje de historia que aún no se han elaborado? O tal vez, ¿no se han hecho públicos?, ¿se trata de rediseñar Cuadernos de Aprendizaje de historia que no existen?

Imagen ilustrativa de libros de texto de la SEP. Foto: Graciela López, Cuartoscuro.

En la página del Consejo Nacional del Libro de Texto Gratuito se presenta el catálogo de primaria. En 2019, se incluyó en este el libro de Geografía. Cuaderno de actividades para alumnos de sexto año y en el 2020 se adicionaron los libros de Formación Cívica y Ética para los seis grados de primaria, así como, el libro de Formación Cívica y Ética Cuaderno de Aprendizaje para quinto y sexto. Es decir, que en lo que va de la presente administración, las autoridades educativas han agregado al catálogo de la Conaliteg 9 nuevos libros. Pero de los Cuadernos de Aprendizaje de historia para cuarto, quinto y sexto grado no hay nada de nada. Este detalle, a pesar de que ha estado siempre presente y a la vista de todos, resulta ser inquietante. Por eso insisto en cuestionar el tipo de trabajo que se está haciendo hoy en la SEP. ¿Es un diseño o un rediseño? Si el libro Historia. Cuaderno de aprendizaje para cuarto, quinto y sexto grado no existe, no se puede hablar del rediseño de este. Dicho en otro contexto sería como pedirle a un arquitecto que rediseñe una casa. La pregunta inmediata sería, ¿cuál casa?

Entre las modificaciones al artículo 3 constitucional, el diseño e introducción de nueve nuevos libros de texto gratuitos en el catalogo de Conaliteg; los cambios de secretarios de educación pública y por ende de muchas personas más dentro de la secretaría; la pandemia de COVID-19 y la enorme y complicada tarea de desarrollar en y para el momento, la serie del programa de televisión Aprende en casa I, II y III, las autoridades educativas de esta administración no han logrado elaborar los planes y programas de estudio de la Nueva Escuela Mexicana.

Los libros de texto gratuitos vigentes están articulados a los planes y programas de estudio de 2011 y a los planes y programas de 2017. Por eso el reclamo constante del magisterio del desfase que sigue existiendo entre dichos planes y los libros que obligatoriamente deben ser utilizados en todas las primarias públicas y privadas que tengan autorización oficial de la SEP. Hacer coincidir los programas con los libros es una más de las cosas que las autoridades educativas nos deben a los mexicanos.

Mientras la SEP no dedique un espacio específico para discutir y aterrizar las preguntas básicas sobre qué, cómo y con qué instrumentar la propuesta del Modelo educativo de la Nueva Escuela Mexicana, será señalada por sus incongruencias. ¿Tendremos libros de la nueva escuela mexicana basado en aprendizajes clave del plan y programas de estudio de 2017? La respuesta es sí, así será. A pesar de que dichos programas fueron elaborados bajo la visión del proyecto de la Reforma Educativa del sexenio pasado.

En el documento “Modelo Educativo: nueva escuela mexicana” elaborado por la subsecretaría de educación básica con fecha 11 de mayo de 2019 y disponible en la web se menciona que el currículo de 2017 está cargado de contenidos, presenta graves problemas nacionales y globales; es único y exhaustivo y se intrumentó con prisa y sin ofrecer una capacitación adecuada a los profesores. ¿Qué caso tiene avanzar sin corregir?

De acuerdo con la SEP, de los 2 mil 650 participantes que respondieron a la convocatoria, 2 mil 365 cumplieron con el perfil para continuar en el proceso. Es decir, 285 personas fueron eliminadas por no tener dicho “perfil”. Sin embargo, el detalle está en que las autoridades educativas no han dicho ni explicado ese perfil. Sabemos que hay pasantes, licenciados, maestros, doctores y tres personas con post doctorado, pero eso no es un perfil. ¿Cuál es ese perfil de los “especialistas” que han elaborado ya mil 92 materiales didácticos para los libros de texto en cuestión? Sin ese perfil no sabremos con base en qué la SEP hizo una selección cuidadosa de los varios autores de los nuevos libros de texto gratuitos.

Insisto en que no es el momento para ponernos a “inventar materiales didácticos completamente originales” como lo estipula la convocatoria, o para rediseñar o ¿diseñar? tantos libros de texto gratuitos a la vez. Hoy el magisterio no tiene en su radar el rediseño de estos libros, porque sus preocupaciones se encuentran en otras prioridades. No puedo imaginar que una de las primeras actividades que tendrá el magisterio al regresar a sus escuelas, después de más de un año de ausencia, será asistir a la capacitación para saber cómo utilizar los nuevos libros de la SEP, porque supongo que los capacitarán. Estoy segura de que a los niños que estudian la primaria en nuestro país no les pasará nada si sus libros no cambian.

¿Por qué hacer este rediseño en periodo electoral en el que nadie puede responder ni dar entrevistas sobre el tema? Ojalá hubiera un rediseño para este rediseño. Ojalá y se tuviera el tiempo para no tropezar y cometer tantos errores en este importantísimo proceso. Ojalá y se tuviera la concentración y la cabeza para garantizar la calidad que la tarea exige en estos primeros 18 libros de texto gratuitos. Ojalá y pusiéramos al niño al centro de la educación y dejáramos a un lado las ambiciones sexenales. Ahí está el pequeño detalle que podría significar la gran diferencia en la educación de México.