Foto: Grupo MIA.

“Esta casa es mía”, es el ideal que millones de mexicanos aún persiguen sin éxito. Foto: Grupo MIA.

Ciudad de México, 12 de julio (SinEmbargo).– Todos los mexicanos tienen el derecho constitucional de tener un hogar donde vivir, llegar a comer, bañarse, dormir. Decir “esta casa es mía”. Sin embargo, no toda la población labora en el mercado formal y por lo tanto no tiene acceso a créditos para adquirir una propia.

Consciente de ello, el Ingeniero Civil Guillermo Jaime Calderón –desde la Ciudad de México– generó un modelo “que pudiera llevar a las familias más pobres del país una vivienda digna”. De 2009 hasta hoy, Mejoramiento Integral Asistido (MIA) ha construido más de 25 mil casas en más de diez estados y beneficiado, según calcula su fundador, a 100 mil personas.

El informe “Hacia una economía verde” del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) expone que enverdecimiento de las economías no es un lujo que sólo se pueden permitir los países desarrollados, al contrario, ofrece oportunidades notables de inversión y puestos de trabajo; es decir, es un nuevo motor para el crecimiento.

No obstante, reconoce Jaime Calderón, en México la necesidad de vivienda es de alrededor de 100 mil casas al año y el subsidio federal sólo tiene alcance de 45 mil viviendas. “Cómo hacer para poder llegar a esas 100 mil familias que necesitan una casa”, se cuestiona.

MIA tiene el registro de que en las zonas rurales y semiurbanas más del 50 por ciento de la población mexicana vive en pobreza patrimonial. Los índices más altos los ha detectado en Oaxaca, Veracruz, Chiapas y Guerrero, por lo tanto en esos estados ha concentrado su mayor esfuerzo.

Datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) revelan que en el 2012 Guerrero fue la entidad federativa con mayor porcentaje de personas con carencia por acceso a los servicios básicos en la vivienda (50.9 por ciento); es decir, sin agua, drenaje ni electricidad. Asimismo, Chiapas, Oaxaca y Tabasco también reportaron altos porcentajes de población sin estos servicios en el mismo año (56.8 por ciento, 55.5 por ciento y 44.7 por ciento, respectivamente).

MIA comienza el proceso de construcción a través de la confianza. Su equipo de campo identifica a los líderes comunitarios, se acerca y convive con ellos. Les explica cómo podrán obtener un lugar digno dónde vivir, cómo mejorar su calidad de vida. El precio y el material dependen de los usos y costumbres de cada comunidad, así como la geografía de la zona.

“Oaxaca es un estado con 570 municipios, de los cuales 400 se rigen por usos y costumbres. Geográficamente es tremendamente complicado. Muchísimas montañas, muchísima sierra. Una concentración de pobreza increíble. En ese estado hemos dedicado una cantidad importante”, cuenta a SinEmbargo el ingeniero Guillermo Jaime Calderón.

Una casa cuesta alrededor de 100 mil pesos, de acuerdo con el fundador de MIA. ¿Dónde obtener ese dinero? El gobierno federal, a través de la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi), aporta un subsidio de más del 50 por ciento del valor de la vivienda. El gobierno estatal aporta otro 30 por ciento. También cuentan con donaciones de las organizaciones Hábitat para la Humanidad, Fomento Social Banamex, Fundación Telmex y la propia, Fundación Esta Casa es Mía.

Con ello, la familia beneficiada sólo debe poner el 5 por ciento, ya sea con mano de obra o aportación monetaria. Para la mano de obra ofrecen asistencia técnica, supervisión y capacitación para construir su propio patrimonio.

No obstante, los beneficiados deben contar con tres requisitos indispensables: nunca haber recibido un apoyo gubernamental para vivienda; no tener un ingreso mayor a 5 salarios mínimos mensuales entre toda la familia y, quizá el más complicado, tener un terreno propio. De acuerdo con la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos, el general está entre 68 y 70 pesos diarios.

TECNOLOGÍA DE CONSTRUCCIÓN Y ECOTÉCNICAS

Foto: Grupo MIA.

Antes y después en San Pedro Mixtepec, Bajos de Chila, Oaxaca. Foto: Grupo MIA.

La economía verde se ha convertido en una herramienta contra la pobreza. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) afirma que la riqueza material no se obtiene forzosamente a expensas del incremento de los riesgos ambientales.

En su informe “Hacia una economía verde”, PNUMA documenta que la pobreza persistente es la forma de desigualdad social más visible y se relaciona con las brechas en el acceso a la educación, la atención sanitaria, el crédito, las oportunidades de generar ingresos y el derecho a la propiedad.

En Grupo MIA, afirma Jaime Calderón a SinEmbargo, “procuramos que las familias tengan la mejor casa posible, al menor precio posible con la mayor durabilidad posible. Eso lo logramos a través de la tecnología de construcción”.

Las viviendas dignas son construidas con fibrocemento, obtenido mediante una alianza con la empresa de material de construcción Elementia –propiedad de Carlos Slim Helú y Antonio del Valle Ruiz que se acaba de estrenar en la Bolsa Mexicana de Valores–; ferrocemento, el cual soporta sismos y huracanes, y con ladrillos durables de la empresa española Novaceramic.

Asimismo, como parte de esta economía verde, utilizan ecotécnias como el baño seco (se deshidrata el contenido que cae en la cámara de tratamiento con calor, ventilación y el agregado de material secante), biodigestores (contenedor hermético que permite la descomposición de la materia orgánica y procesarla en bioabono), cosecha de agua fluvial para riego o consumo, focos ahorradores y muros con aislamiento térmico.

El Ingeniero Civil, que en realidad lleva alrededor de 14 años trabajando en el desarrollo de este proyecto, no está satisfecho. Ha apoyado en Viana, Angola, para la reinstalación de familias luego de la guerra civil; asesorado a Chile después del terremoto y colaborado en Ecuador. Ha recibido múltiples reconocimientos, entre ellos el Premio Nacional de Vivienda en tres años. Sin embargo, “cómo hacer para poder llegar a esas 100 mil familias que necesitan una casa”, se cuestiona.

TECHAMOS UNA MANO, DEL RESIDUO A LA VIVIENDA 

Construir una casa con apoyo de residuos sólidos para familias marginadas. Foto: Facebook.

Construir una casa con apoyo de residuos sólidos para familias marginadas. Foto: Facebook de TUM.

La basura se genera a diario y por toneladas. Techamos Una Mano convierte una caja de tetra pak y una botella de PET en el hogar de toda una familia. Desde el 2009 han construido 119 casas con muros ecológicos en Oaxaca y Puebla.

Rodrigo Arnaud Bello, presidente del proyecto, estudió Economía en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) de la Ciudad de México. Hace siete años regresó a su tierra de origen, Oaxaca de Juárez. En la escuela donde comenzó a dar clases los alumnos tenían el hábito de separar los residuos sólidos, pero el basurero del municipio volvía a revolverlos. ¿Cómo aprovechar esos desechos?, se preguntó.

“En Oaxaca no existe un programa de manejo integral de residuos sólidos. Eso fue la primera inquietud. Buscar qué hacer con esos residuos. Posteriormente se identificó otra necesidad y problemática que es la carencia de vivienda digna aquí en la propia ciudad [Oaxaca de Juárez]. Hay colonias con grados de un alta marginación urbana”, aseguró Arnaud Bello a SinEmbargo.

La idea se fue desarrollando en el 2008, para el siguiente año ya habían construido la primera vivienda. En 2010 llegó la segunda. “El trabajo fuerte empezó en el 2011”, detalló.

“Hemos construido en otros lugares de Oaxaca y en Puebla, donde un grupo de jóvenes ya lleva cinco construcciones, y planean otras cinco para el siguiente semestre. Nosotros en Oaxaca ya llevamos 114 construcciones realizadas”, recapituló. Si tuvieran más dinero, agregó, construirían más casas al año.

La vivienda es elaborada por los jóvenes voluntarios de Techamos Una Mano. Los grupos se forman entre convenios con algunas universidades, extranjeros, jóvenes de preparatoria o interesados que se enteran en la página de Facebook. “En ese tema de los voluntarios tenemos siempre mucho apoyo”, reconoció Rodrigo.

Por el momento no planean extenderse a más estados porque en Puebla “les ha costado trabajo” durante los dos años que llevan a pesar de contar con el apoyo de la Universidad Iberoamericana y la Anáhuac estatal.

MUROS ECOLÓGICOS 

Muros ecológicos. Foto: Facebook de TUM.

Muros ecológicos. Foto: Facebook de TUM.

El proceso de construcción en Techamos Una Mano se basa en residuos y materiales tradicionales. La parte ecológica es la de los muros.

Los voluntarios, en conjunto con los miembros de la comunidad beneficiada, construyen la vivienda. En la madera del muro se engrapan las cajas de tetra pak y las rellenan con botes de PET. Encima del tetra pak colocan una malla metálica y luego un aplanado de cemento. El techo y suelo también es de cemento.

Para poder acceder a ese hogar digno es indispensable el título de propiedad del terreno “para ver que no estamos invadiendo predios” y responder un cuestionario de información socioeconómica “para determinar el grado de marginación”, enlistó el presidente del proyecto.

Estos requisitos han impedido a varias familias acceder al beneficio.

“Hay familias que no están en una situación tan grave. Si bien su ingreso es bajo y no alcanza para satisfacer todas sus necesidades, tenemos lamentablemente muchísimos casos más de una marginación más grave o, por ejemplo, se agudizan por tener algún miembro de la familia con alguna discapacidad o personas de la tercera edad. Esos son los casos que nosotros damos prioridad”, especificó el economista en entrevista.

Techamos Una Mano cuenta con donativos de empresas, otras organizaciones, organizan rifas o conciertos de beneficencia. Además, en verano construirán seis casas más con apoyo del Instituto Nacional de Desarrollo Social (INDESOL) del gobierno federal.

Sin embargo, el problema es el dinero. Los residuos que se necesitan para la construcción se juntan muy rápido en los centros de acopio en las escuelas, donde los ciudadanos depositan de manera voluntaria sus residuos de PET, papel y cartón, vidrio, aluminio y tetra pak. Aquellos residuos que son recolectados y no se utilizan para el propósito son vendidos a empresas de reciclaje.

“Lamentablemente gente que necesita la vivienda es muchísima. Nuestra limitante siempre es el dinero para los materiales industrializados que necesitamos. Si tuviéramos más dinero construiríamos más casas al año”, concluyó Arnaud Bello.

El proyecto ha recibido el Premio Nacional de la Juventud 2011 y el Premio UVM por el Desarrollo Social 2010. De igual forma, ha sido acreedor del premio de la organización International Youth Fundation 2011

Foto: Facebook de TUM.

119 casas en Oaxaca y Puebla. Foto: Facebook de TUM.