De acuerdo con los activistas, las medidas propuestas por el Gobierno federal son un buen inicio para la protección de la vaquita marina, pero deben ser ejecutadas de manera efectiva. Faltan recursos, reforzar los patrullajes y vigilancia en la zona y dotar a la comunidad de pescadores de alternativas en los métodos de pesca que les permita realizar esta actividad sin convertirla en una amenaza no sólo para la vaquita sino también para la totoaba, especie que también está en peligro de extinción.

Quedan 100 ejemplares de vaquita marina. Foto: Greenpeace.

Quedan apenas 50 ejemplares de vaquita marina. Foto: Greenpeace.

Ciudad de México, 16 de abril (SinEmbargo).– La aplicación del Programa de conservación de la vaquita marina ha sido insuficiente e ineficiente como demuestra el reciente hallazgo de ejemplares de esta especie muertos en sólo un mes, señalaron diversas organizaciones quienes demandaron en una carta abierta dirigida al Presidente Enrique Peña Nieto, redoblar los esfuerzos para evitar la extinción de este mamífero marino.

“Puede ser que para 2018 ya no haya vaquitas que cuidar, allí radica la urgencia de protegerlas. Es importante que México redoble esfuerzos porque su extinción es prácticamente inminente”, urgió Miguel Rivas, coordinador de la campaña de océanos de Greenpeace México, en entrevista para SinEmbargo.

En el marco del primer año del anuncio hecho por el titular del Gobierno federal de la prohibición de uso de redes de enmalle, cimbras y/o palangres operadas con embarcaciones menores con el propósito de desincentivar la pesca en el hábitat de la vaquita marina utilizando estos métodos dañinos para la especie, Animal Welfare Institute, Centro Mexicano de Derecho Ambiental, AC (Cemda), Centro para la Diversidad Biológica, Defenders of Wildlife de México, Fundación Antonio Haghenbeck y De La Lama IAP, Greenpeace y Producciones Serengueti, expresaron consternación por los limitados resultados obtenidos con la implementación del Programa de conservación de la vaquita marina.

Aquí el documento:

“Todo parece indicar que ni la prohibición de ciertos métodos de captura, ni los patrullajes en la zona para verificar que efectivamente se esté acatando esta prohibición están siendo efectivos. No lo decimos las organizaciones, las necropsias realizadas a los ejemplares muertos sugieren que presentaban laceraciones similares a las que provocan los materiales de los cuales están hechas las redes de pesca, es decir, que se siguen utilizando. Quedan muy pocos ejemplares de la vaquita y por ello es importante protegerla ahora, porque de lo contrario, en muy poco tiempo habrán desaparecido y cada que se pierde una especie, se pierde también el capital genético y el equilibrio ambiental, en este caso de los océanos”, expuso Rivas.

Por su parte, Alejandro Olivera, representante en México del Centro para la Diversidad Biológica denunció: “notamos tres importantes deficiencias en el actual programa de conservación, que son la vigilancia en la zona no es suficiente ni efectiva; las artes de pesca alternativas que existen actualmente no son incentivadas como debería para su uso; y la experimentación y desarrollo de nuevas artes es prácticamente nulo”.

De acuerdo con los activistas, las medidas propuestas por el Gobierno federal son un buen inicio, pero deben ser ejecutadas de manera efectiva. Faltan recursos, reforzar los patrullajes y vigilancia en la zona y dotar a la comunidad de pescadores de alternativas en los métodos de pesca que les permita realizar esta actividad sin convertirla en una amenaza, no sólo para la vaquita, sino también para la totoaba, especie que también está en peligro de extinción, abundaron.

“El papel de las autoridades ha sido insuficiente e inefectivo porque las vaquitas se siguen muriendo y las totoabas se siguen distribuyendo de forma ilegal”, acusó Olivera.

En ese sentido, los firmantes, retomando las propuestas de expertos como el Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita (CIRVA) –que ha alertado que sólo quedan alrededor de 50 ejemplares, 50 por ciento menos que en el último reporte del año pasado, cuando aún se sabía de la existencia de 97–, proponen diversas medidas para eficientar el Programa de conservación de la vaquita marina:

La prohibición de redes de enmalle debe ser permanente (y no sólo por dos años) en toda el área de distribución de la vaquita y el programa actual de compensación debe ser reformulado para retribuir a los pescadores que se hayan cambiado al arte de pesca alternativa, en lugar de compensarlos por no pescar.

El Gobierno de México debe aumentar los recursos y comprometer plenamente a Semarnat, Conapesca, Inapesca y la Semar en el diseño de un programa integral, transparente y objetivo de investigación y desarrollo de artes de pesca para escama, que sustituyan las redes de enmalle, incluyendo el establecimiento, en colaboración con la Comisión Presidencial y el CIRVA, de un panel de revisión para evaluar la implementación de este programa.

Es necesario que la vigilancia y medidas para combatir la pesca de enmalle en la zona de exclusión sean realmente efectivas. Solicitamos que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) asigne más personal y recursos para aumentar dicha vigilancia durante todo el año, con especial enfoque en las épocas de reproducción de totoaba y curvina.

Garantizar el cumplimiento de la NOM-002-SAG/PESC-2013, junto con un programa de observadores, dispositivos de monitoreo satelital y vigilancia con cámara abordo en embarcaciones menores, inspecciones en los sitios donde se boten las pangas y con los protocolos experimentales en el caso de las pruebas con artes de pesca alternativas para escama.

Las organizaciones firmantes exigen a Peña Nieto “que cumpla con la obligación y el compromiso expresado de proteger de manera efectiva a este cetáceo endémico de México y evitar su extinción”.

“Las organizaciones pedimos que la medida  se mantenga de forma permanente. Es urgente que se tomen las acciones a largo plazo, la vaquita se reproduce cada dos años, por lo que no alcanza a recuperar su población si se toma una medida tan corta en el espacio de tiempo. Además pedimos que hay una real fiscalización de que no hayan redes que hoy están prohibidas en el hábitat de esta especie”, agregó Rivas.

EPN HA PRESUMIDO ESFUERZOS

Cabe mencionar que el 26 de octubre del año pasado, el sitio web de Presidencia compartió un texto elaborado por el titular del Gobierno federal, quien reconoció la urgencia de eliminar las causas principales de mortandad de las vaquitas marinas para así poderle dar oportunidad de que sus poblaciones puedan recuperarse.

“Desde principios del 2014 la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca) iniciaron de la mano con las comunidades pesqueras del Alto Golfo el diseño de un programa que cumpliera con el objetivo de la conservación de la vaquita y la totoaba, pero con la condición de no afectar la economía de las familias que se dedican a la actividad pesquera”, se jactó el Presidente.

Sin embargo, Rivas –quien mencionó que la principal causa que pone en peligro a la especie es la captura incidental en redes de pesca– agregó que aunque hace un año se dio la prohibición de que estas artes de pesca se utilizaran en el hábitat de la vaquita, “lamentablemente esto no ha sido respetado”.

En el mismo sentido, Olivera urgió a resguardar estas redes de pesca “mientras sigan estando ahí, potencialmente pueden ser utilizadas, al momento de implementar cualquier veda, el Gobierno mexicano debe incautar este tipo de artes de pesca que dañan a la vaquita y no sólo decir que no se utilicen”.

LA SOCIEDAD SE SUMA PARA SALVAR A LA VAQUITA

Hasta el momento, más de 140 mil personas han firmado una petición para exigir que las medidas de protección para el animal endémico de México sean permanentes y Greenpeace invita a sumarse aquí.