Miguel Ángel Sosme, Coordinador del proyecto Tejedoras de la Sierra de Zongolica, explicó que Tlakimilolli: voces del telar “es un material que tiene la visión de compartir el fortalecimiento de la lengua indígena náhuatl pero que al mismo tiempo tiene una visión de acercar el conocimiento tradicional a otros públicos a nivel internacional”.

Ciudad de México, 21 de julio (SinEmbargo).- Tlakimilolli: voces del telar es un documental en náhuatl que busca visibilizar el trabajo de las mujeres indígenas de la Sierra de Zongolica, Veracruz. “La idea de este proyecto es que el público que tenga acceso a este material pueda escuchar de sus propias voces y en la propia lengua náhuatl las historias de las mujeres, sus procesos creativos, todos los conocimientos ancestrales que hay detrás, toda la historia oral, todo el conocimiento que ellas heredaron de sus abuelas y que sigue vivo a pesar de la globalización y los influjos de la modernidad”, contó a Magazine Miguel Ángel Sosme Campos, Antropologo Social y Coordinador del proyecto Tejedoras de la Sierra de Zongolica.

Este documental forma parte de un proyecto que nació en 2010 como parte de la tesis de licenciatura del veracruzano Sosme Campos, actualmente estudiante de doctorado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que como parte de las estancias académicas que realizaba llegó ala región montañosa de Veracruz y conoció el trabajo de las mujeres y todo el conocimiento y tradiciones que conlleva el telar.

El proyecto ha contado con diversos financiamientos, entre ellos se encuentra el de la Secretaría de Cultura y del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, que permitó crear el documental Tlakimilolli: Voces del telar, el primero en filmarse en náhuatl en torno a la temática textil en México.

“Es un material que como pocos en el país se centra en las experiencias de las mujeres en los procesos que hay detrás de la producción de textiles y que también da voz de algún modo a las principales creadoras en México. El arte textil está a cargo de mujeres que viven y enfrentan una situación de triple discriminación por el hecho de ser mujeres, por el hecho de ser pobres y por el hecho de ser indígenas. La idea de este proyecto es que el público que tenga acceso a este material pueda escuchar de sus propias voces y en la propia lengua náhuatl las historias de las mujeres, sus procesos creativos, todos los conocimientos ancestrales que hay detrás, toda la historia oral, todo el conocimiento que ellas heredaron de sus abuelas y que sigue vivo a pesar de la globalización y los influjos de la modernidad”, dijo Miguel Angel Sosme.

En la Sierra de Zongolica, Veracruz, se produce hilo de lana teñido con tintes naturales y textiles de calidad internacional. Foto: Cortesía

“El trabajo textil tiene que ver con un conocimiento científico porque implica la exploración del entorno, procesos de investigación, procesos empíricos que tienen cientos de años, desde tiempo precolombinos y que generalmente desconocemos; yo pienso que la gente de algún modo logra conectarse con estos conocimientos, estos procesos, con estas historias y también con las piezas”.

HISTORIAS DE MUJERES

Tlakimilolli: voces del telar se ha presentado en festivales de cine en Barcelona, España, y otras partes de Europa, además de Estados Unidos y Chile con una gran respuesta del público.

“Las respuestas han sido muy interesantes, algo que hacemos siempre o que tratamos de hacer con este documental es en paralelo montar una exposición de téxtiles para que la gente no sólo se quede con la visión del documental sino que pueda ver, tocar, sentir las piezas que se producen en esta región veracruzana, y algo que hemos visto es que la gente llega ve la exposición y piensa que son piezas hechas en fabrica con maquinas y dice que son piezas bonitas e interesantes, pero cuando ven el documental y después salen nuevamente a ver la exposición miran las piezas con otros ojos, se dan cuenta de que detrás de toda esa producción hay historias de mujeres, hay historias de lucha, de violencia, de machismo, de regateos, historias que tienen también que ver con la violencia que viven las mujeres justamente por el hecho de ser mujeres”, aseguró Miguel Ángel.

Gracias al financiamiento de la organización Los Amigos del Arte Popular, las mujeres viajan a las ciudades para presentar el material cinematográfico y las piezas que elaboran, lo que permite compartir su trabajo y al mismo tiempo realizar la venta de algunos artículos creados por ellas que la gente compra tras ver Tlakimilolli: voces del telar. “La gente se siente satisfecha de aportar sus recursos en una producción que va generar cambios al interior de las comunidades, sobre todo que lo entienden como un producto cultural y artístico que tiene el mismo valor artístico que se exhibe en cualquier museo y que es un producto con una carga simbólica, iconográfica, estética que en México creo que apenas empezamos a descubrir.”

Sierra de Zongolica, Veracruz. Foto: Cortesía

El impacto de este documental se ha reflejado también en las familias de las mujeres tejedoras, quienes han cambiado de perspectiva respecto al trabajo que sus madres o abuelas realizan.

“Ha sido sobre todo bonita la experiencia, también con sus familias por ejemplo, las hijas las nietas ya no les interesa el tema del tejido ni de la lengua en las escuelas se les enseña que lo importante es hablar español y que estos conocimientos son cosa del pasado… de pronto cuando las han visto en la pantalla ha sido muy conmovedor porque ellas dicen que no se habían dado cuenta de la importancia que tenía el trabajo de sus mamás, de sus abuelitas, y que apenas lo descubren con este documental y que lo descubren también con el interés creciente que hay del público, con el interés de cada vez más gente que llega a visitarlas para ver lo que ellas hacen”, contó Sosme Campos.

ROLES DE GÉNERO, LENGUA Y POLÍTICA CULTURAL

Este proyecto es ha encontrado con diversos obstáculos entre ellos se encuentra la lengua y la ubicación de Zongolica, sin embargo, con la idea de llegar a un público más amplio el documental cuenta con subtítulos en español y en inglés.

“La Sierra de Zongolica es una de las regiones que alberga dos al menos de los municipios más pobres de todo México, es la zona que concentra a los municipios más pobres de todo Veracruz, es una región de muy alta marginación con indice de desarrollo humano bajo y es una zona además donde el monolingüismo es muy alto; yo creo que el monolingüismo en sí no es un problema, el problema es que vivimos en un país donde estamos acostumbrados en que todo tiene que ser en la lengua oficial, el español, olvidándonos de que existen otras cuando menos 64 lenguas indígenas, donde la gente forzosamente tiene que adaptarse a la cultura dominante”.

Sosme compartió que los roles de género en la sierra aún están muy marcados y son muy tradicionales lo que no permite que las mujeres tengan las mismas oportunidades para salir a ofrecer el trabajo que realizan y ganar su propio dinero porque de acuerdo a cómo fueron educadas las mujeres deben estar en casa y atender las labores domésticas.

“Tristemente en las comunidades persiste el machismo, la violencia hacia las mujeres, muchas de las mujeres no pueden salir de sus comunidades a ofrecer su trabajo y comercializar sus productos por el hecho de que se piensa que su espacio es el espacio domestico y si una mujer sale de sus comunidades la primera pregunta que van a hacer los esposos es ‘¿con quién te fuiste? seguramente te fuiste con un hombre’, y si llegan además con dinero la violencia es mayor porque se deduce que fueron a prostituirse”, explicó el doctorando de la UNAM.

Tlakimilolli: voces del telar es un documental en náhuatl que busca visibilizar el trabajo de las mujeres indígenas de la Sierra de Zongolica, Veracruz. Foto: Cortesía

Otro punto importante, refirió Sosme, es la falta de una política que beneficie directamente a las mujeres creadoras, los recortes y la falta de apoyo a la cultura y el deporte.

“No hay una política cultural efectiva que beneficie no sólo al sector cultural sino que beneficie además directamente a las mujeres creadoras de las comunidades, me parece que cada sexenio hay recortes más fuertes para estos rubros; nos olvidamos que en un contexto de tanta violencia como la que se vive en el país la cultura es una de las herramientas más valiosas junto con el conocimiento, la ciencia y el deporte que nos pueden ayudar a salir de esta tragedia que ahora vivimos”, compartió el Coordinador del proyecto Tejedoras de la Sierra de Zongolica.