Salir a correr es uno de los ejercicios más recomendables para practicar durante meses de frío, ya que el ritmo cardíaco es menor que en los meses más cálidos.

Por Andrea Núñez-Torrón Stock

Ciudad de México, 23 de enero (TICbeat).- El invierno, las heladas, la nieve o los días más cortos, oscuros y fríos suelen ser sinónimo de planes de película y manta, maratones de series con la compañía de un cuenco de palomitas o procrastinar en cama bajo el calor de la manta. Sin embargo, entrenar al aire libre tiene sus ventajas durante los meses invernales o en general, bajo temperaturas frías.

El clima frío despierta algún rasgo evolutivo sobrante que ayuda al cuerpo a quemar calorías de una manera más eficiente, tal y como revelan investigaciones como la publicada en 2015 en The Journal of Clinical Investigation. En términos generales, las bajas temperaturas involucra el buen tipo de grasa que los humanos consumían mucho en nuestros días de cazadores-recolectores cuando soportamos el frío por períodos de tiempo más largos.

Entrenar al aire libre tiene sus ventajas durante los meses invernales. Imagen: Especial

Esta grasa, conocida como grasa marrón o grasa parda, quema calorías para elevar la temperatura corporal. Sucede que en la actualidad, entre el aislamiento que nos brinda la ropa o la calefacción en nuestros hogares, esta clase de grasa no se activa lo suficiente para marcar la diferencia. El doctor Ronald Kahn, investigador del Centro de Diabetes Joslin en la Escuela de Medicina de Harvard y pionero en la investigación de este tipo de grasa, lo explica como un rasgo temporal que puede permanecer activo durante unas horas, no de forma permanente.

Los recién nacidos son los seres humanos que más grasa parda tienen, ya que estas reservas alrededor del cuello o el torso son la manera en la que la naturaleza nos ayuda a mantenernos calientes en nuestros primeros meses de vida, cuando nuestra vulnerabilidad es más elevada. Aunque hasta hace unos años, tal y como destacan desde la BBC, se creía que desaparecía tras la infancia, hoy se sabe que aunque decrezca, este tejido adiposo marrón es metabólicamente activo y está presente en gran parte de los adultos. Para producir calor, la grasa parda emplea como combustible la grasa blanca o común.

El médico Paul Lee ha publicado un estudio en 2014 en la revista Cell Metabolism revelando cómo en el laboratorio un tratamiento con las hormonas irisina y FGF21 pudo convertir células humanas de grasa blanca en grasa parda a lo largo de un período de seis días, tras los cuales generaron calor. Estas hormonas se liberan durante el ejercicio y a bajas temperaturas.

Los ejercicios como correr son más recomendables durante los meses de frío, ya que el ritmo cardíaco es menor que en los meses más cálidos, por lo que tu organismo se resiente menos y te sientes menos fatigado. Otras opciones además del running son ir de paseo, hacer senderismo, practicar ejercicio con tu perro o apostar por los deportes de invierno como el esquí de fondo. Aunque no debes ir desabrigado, es importante no sobrecalentarse, sino tener capas aislantes que poder quitarte a medida que entres en calor.

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