Ya no somos las mismas. Y aquí sigue la guerra es un libro hecho por periodistas, escritoras, poetas, artistas y académicas que han caminado juntas por más de una década, con el fin de narrar la violencia desde el cuerpo de las mujeres. Historias de las desplazadas, amenazadas, desaparecidas, asesinadas.

¿Cómo nos ha cruzado la violencia de esta guerra? “La intención de este libro es acercar a los lectores a distintas historias y reflexionar juntos, hallar respuestas para salir de la violencia”, opina Daniela Rea, editora de este libro firmado por el portal Pie de página. Esta es la entrevista para Puntos y Comas.

Ciudad de México, 23 de octubre (SinEmbargo).- “A nuestras lectoras: mujeres buscadoras, mujeres torturadas, mujeres desplazadas, mujeres activistas, mujeres periodistas, mujeres que se acompañan y accionan juntas”. Así arranca, a manera de carta, el libro Ya no somos las mismas. Y aquí sigue la guerra. El remitente: periodistas, escritoras, poetas, artistas, académicas e investigadoras que han caminado juntas por más de una década.

“Como periodistas, hemos vivido este contexto con mucha incertidumbre. Hace 15 años no sabíamos a qué nos íbamos a enfrentar, qué nos esperaba en cuanto al trabajo periodístico. No sabíamos cómo entrevistar, cómo no criminalizar, cómo no revictimizar. No sabíamos que los procesos de trauma generan recuerdos y narrativas que no siempre son lineales”, relata Daniela Rea sobre su oficio, en entrevista para el suplemento Puntos y Comas.

Para ella y sus compañeras de lucha, su profesión ha tenido un sendero sinuoso, a base de ensayo y error. Y también permeado de tristeza y sinsabores al escuchar las historias de cientos de mujeres que han sobrevivido la violencia: “Fuimos aprendiendo gradualmente como periodistas. Aprendiendo de las mujeres a las que entrevistamos. Y también aprendiendo que era importante poner atención a nuestras emociones, como una forma de cuidarnos”.

En el libro, publicado en septiembre pasado por el sello Grijalbo, cada autora introduce su texto con un verbo que representa el sentido íntimo y político de su narración. Sentidos que no están definidos en un diccionario, sino por ellas. “Cuando pienso en ellas pienso en escuchar, atender, acompañar, reconstruir, sanar, cuidar, habitar, hermanar. Son verbos que resignificamos en el libro a partir de lo que las mujeres nos enseñaron. Aunque son cosas que hemos vivido como autoras, las experiencias de estas mujeres tienen un matiz muy importante”, detalla Daniela.

CUANDO EL PERIODISMO NO ALCANZA

Para narrar la violencia desde el cuerpo de las mujeres, el lenguaje puede ser incluso limitado, pues las violencias pueden ser sutiles, silenciosas. En palabras de Daniela: “estas violencias se viven de formas muy intrincadas, que están como sobrepuestas y no tienen límites claros. Son violencias que se meten a nuestras casas, a nuestras habitaciones, a nuestros cuerpos. Y sobre todo, son violencias que dejan una memoria en los cuerpos”.

“Entendimos que a veces el periodismo no alcanza para darle sentido a todo esto. En nuestra labor, muchas veces hemos utilizado la poesía para poder nombrar cosas que no sabemos nombrar, que no nos alcanza el lenguaje periodístico. También hemos echado mano del trabajo de nuestras compañeras académicas y ensayistas para retomar los marcos teóricos que ellas construyen y explicar la experiencia cotidiana. Fue a partir de esto que pensamos que sería interesante contar estas historias no sólo desde el periodismo”.

A pesar de que esta antología navega entre el periodismo y la literatura, es claro que ambas herramientas funcionan de la misma forma: para generan un cambio. “No intentaríamos hacer un trabajo que convoque a mirar y a contar desde un lugar de violencia y horror todos estos años si no creyéramos en la potencia del lenguaje escrito. Justo porque creemos que el periodismo puede abonar a eso, fue que quisimos contar estos relatos de vida, con otras construcciones sociales y políticas”, apunta.

DAR VOZ A TODAS Y VENCER LAS SOMBRAS

Daniela Rea cuenta que para su propio ejercicio de escritura, se comprometió a escuchar de forma aún más entregada. Rectificó que muchas veces la periodista no estará de acuerdo con todas las mujeres, pero es su deber dar voz a cada una: “Una de las mujeres de mi texto me decía que ella ya no quería luchar, que estaba cansada, agotada, tenía miedo y no veía esperanza en ningún lado. Al principio intentaba convencerla de lo contrario, decirle que es importante luchar y salir a las calles.

Después me di cuenta de que nosotras no tenemos derecho de decirles qué hacer y cómo significar y vivir su propia experiencia, aunque eso pueda ir en contra de lo que creemos. Quería escribir sobre mujeres que quieren luchar, pero también debía darle un espacio a esa voz, aunque no estuviéramos de acuerdo. Esta es una de las cosas más importantes que aprendí como parte de mi oficio”.

En contextos tan violentos y marginales, la tristeza y el hartazgo son sombras que siguen a cada paso a las autoras. “A veces no se puede huir de la decepción y la apatía. A veces solo queda aceptar que no podemos y nos sentimos rendidas. También luchar y resistir cansa, pero apelamos a que tal vez haya una compañera que nos va a recibir. Se vale decir ´ya no puedo’, pero aquí estaremos las otras para sostenerte”, dice Daniela, también a manera de abrazo para las demás.

“En este libro lo que se escucha más que los relatos de feministas son los relatos de mujeres. Relatos que tratan de capturar la experiencia cotidiana de mujeres que en su mayoría no se asumen como feministas, no lo ven como una práctica y no tienen elementos teóricos que enmarquen su actuar. Y sin embargo muchas de las cosas que hacen tienen que ver con lo que reivindica el feminismo, como la sororidad, el cuidar, el acompañar. Más allá de interpelar a una postura o un posicionamiento ideológico-político, es importante poner atención a las experiencias de la otra”.

TUS HIJAS, MIS HIJAS

Ya no somos las mismas también es un conglomerado de lecciones y reflexiones personales, una forma de acercarnos a otras mujeres y otras realidades. Al preguntarle a la editora de este libro sobre una historia que la haya marcado particularmente, ella cuenta que el texto “Mamá se fue a la guerra”, de Daniela Pastrana, le causó un impacto especial:

“El escuchar cómo crecieron las hijas de las compañeras periodistas, que de alguna forma son mis propias hijas, fue fuerte. Es un texto que aunque yo no lo escribí, me toca profundamente, resuena mucho en mí”, reconoce. El texto de Pastrana justamente presenta la historia de las hijas de activistas y periodistas que pasaron de ser niñas a adolescentes en un contexto de violencia; que crecieron viendo a sus mamás tristes, preocupadas, estresadas, cansadas, y cómo eso las ha cruzado.

“Este libro tiene como intención convocar a las y los lectores a que nos acerquemos a escuchar con curiosidad distintas historias y reflexionar, hallar respuestas para salir de la violencia”, concluye Daniela Rea. Que las historias de las desplazadas, amenazadas, desaparecidas y asesinadas no se olviden nunca.

Daniela Rea (Irapuato, Guanajuato, 1982). Inició su labor periodística en Veracruz, trabajó en el periódico Reforma y actualmente es reportera independiente. Sus crónicas y reportajes se incluyen en los libros País de muertos. Crónicas contra la impunidad (Debate, 2011), Generación Bang (Temas de Hoy México, 2012), Nuestra aparente rendición (Grijalbo, 2012), Entre las cenizas. Historias de vida en tiempos de muerte (Creative Commons, 2012) y 72 migrantes (Almadía, 2011). La Tropa, escrito con Pablo Ferri, fue publicado en 2019 y resultó ganador del Premio de Periodismo Javier Valdéz Cárdenas 2018.

En el año 2013 recibió los premios Excelencia Periodística, otorgado por PEN Club México, y el Género y Justicia, entregado por ONU Mujeres y la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Es integrante de la Red de Periodistas de a Pie y de los Nuevos Cronistas de Indias de la liga Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI). Rea produjo en 2017 su primer documental No sucumbió la eternidad, sobre los sobrevivientes de la reciente guerra en México.