De acuerdo con los reportes preliminares, dos hombres dispararon en varias ocasiones contra el jefe de Seguridad Física de Pemex hasta dejarlo sin vida; además, uno de sus hijos, de 15 años, resultó herido.

En el estado de Guanajuato se registraron mil 96 homicidios dolosos, 14 por ciento más que en 2016 y un 71 por ciento más que en el 2013. La mayoría de los casos están relacionados con el crimen organizado, que ahora se disputa el control por el robo de combustible.

Guanajuato/Ciudad de México, 25 de enero (ZonaFranca/SinEmbargo).- Sujetos a bordo de una motocicleta mataron a tiros al jefe de Seguridad Física de la Refinería Riama de Petróleos Mexicanos (Pemex) en Salamanca, Guanajuato,

El ataque fue perpetrado a las 6:46 horas de este jueves, cuando el hombre llevaba a sus hijos a la escuela.

Dos hombres a bordo de una motocicleta circulaban por la calle Lázaro Cárdenas esquina con Bulevar Bicentenario, cuando se le emparejaron a una camioneta color obscura con placas MYB6303 conducida por Leonel Alfonso Rocha de 45 años de edad, este era jefe de la unidad de seguridad Física de Pemex.

Al tenerlo de lado, uno de los motociclistas disparó en varias ocasiones hasta matar al conductor.

El menor de 15 años que acompañaba a su padre resultó lesionado en el tórax; su otra hija resultó con crisis nerviosa y presuntamente con lesiones no graves. Ambos fueron trasladados para recibir atención médica.

Los agresores lograron escapar del lugar, que posteriormente fue acordonado por personal de seguridad Física de Pemex, policías del Mando Único y agentes del Ministerio Público.

Elementos del Ejército vigilan las calles en Salamanca. Foto: Zona Franca

Elementos del Ejército vigilan las calles en Salamanca. Foto: Zona Franca

De acuerdo con datos oficiales, en el top ten de los estados con más ataques sufridos por los ladrones de combustible en lo que va del año están Guanajuato (mil 246), Puebla (948), Tamaulipas (810), Veracruz (677), el Estado de México (639) e Hidalgo (616).

La refinería de Salamanca, la segunda más vieja en operación en México, fue inaugurada el 30 de julio de 1950. Fue parte de una jugada nacionalista del país 12 años después de que el Gobierno expropiara activos petroleros al sector privado y creara Pemex para cimentar su poder económico e industrial.

Erigida en Guanajuato por su ubicación geográfica– con fácil acceso a la Ciudad de México y a lugares remotos– la refinería se convirtió en un símbolo de progreso y colocó a Salamanca, antes una ciudad agrícola, en el mapa de las riquezas del combustible.

Sin embargo, la refinería se volvió rápidamente en un atractivo para el crimen organizado, con riesgos letales. Las principales víctimas son empleados de Pemex, y les siguen los llamados “huachicoleros”.

En el estado de Guanajuato se registraron mil 96 homicidios dolosos, 14 por ciento más que en 2016 y un 71 por ciento más que en el 2013. La mayoría de los casos están relacionados con el crimen organizado, que ahora se disputa el control por el robo de combustible.

De acuerdo con una investigación de la agencia Reuters, funcionarios de Pemex, de seguridad y comercios afectados por el robo de combustible describen una situación cada vez más desesperada para la industria y para la economía regional.

Hasta un 15 por ciento de los 10 mil negocios en Salamanca han cerrado por la violencia. Pero además, la refinería está teniendo un bajo desempeño: el año pasado operó a poco más del 60 por ciento de su capacidad y recibió menos financiamiento que en años previos.

Empleados de Pemex– entrevistados por el medio– se vieron obligados a abandonar el estado ante las amenazas del crimen organizado.  “Dijeron que sabían quién era yo y dónde vivía. Querían información”, narró uno de ellos.

El reporte encargado por el regulador del sector en México dice que hay culpas dentro y fuera del sector. “El problema es la corrupción, no sólo en la seguridad y los servicios judiciales, sino también dentro de Pemex”, dice.

Los cárteles, que el Gobierno estima generan más de 21 mil millones de dólares al año, son una amenaza creciente para Pemex, que en 2016 tuvo ingresos cercanos a 52 mil millones de dólares y genera casi una quinta parte de los del Gobierno.