Todos los epítetos aplicados por el Partido Acción Nacional (PAN) a Enrique Peña Nieto por rehuir los debates –”coyón”, “cobarde”, “gallina”– aplican ahora a Josefina Vázquez Mota, quien decidió imitar al priísta y no aceptar participar en el intercambio convocado por la periodista Carmen Aristegui en su noticiario de MVS.

No es algo extraño en ella, porque en la contienda interna se escabulló repetidas ocasiones de debatir con Ernesto Cordero y Santiago Creel, una de las cuales fue también con Aristegui, con el falaz argumento de que estaban prohibidos los debates.

En el proceso interno del PAN se entendía desde el punto de vista estratégico de no exponerse a perder la ventaja ante sus rivales –como es el caso de Peña Nieto y lo fue en 2006 con Andrés Manuel López Obrador–, pero es injustificable cuando está a 20 puntos porcentuales del puntero y en empate técnico con su otro adversario, según las cuestionadas encuestas.

No parece haber lógica en rehuir el debate que exhibiría ante millones de mexicanos a Peña Nieto como un “coyón”, como alegan los panistas, salvo que el cálculo sea que en un debate con López Obrador sea derrotada y se acelere lo que es una percepción generalizada: su desplome.

Podrán decir ella y el PAN que los debates que importan son los que la ley prevé y que son organizados por el Instituto Federal Electoral (IFE), pero será no sólo repetir el alegato de Peña Nieto y el PRI, sino la exhibición de su extrema inseguridad y vulnerabilidad.

En los años de oposición, el PAN solía ufanarse de ganar los debates y perder las votaciones por la aplastante mayoría priísta en el Congreso y en todos los ámbitos de la vida pública.

Ahora ya ni eso les queda a los panistas, porque han matado la deliberación de los grandes asuntos que conciernen a los mexicanos.

Y no sólo Vázquez Mota no debate, sino los panistas en el sitio en que se debe hacer por definición en democracia: el Parlamento.

El mismo día en que la candidata del PAN evadió debatir con dos de sus contendientes, su bancada en la Cámara de Diputados reventó la discusión sobre la Cuenta Pública 2008, en la que se presumen irregularidades en la gestión de Vázquez Mota en la SEP.

¿Es inocente de las imputaciones que se le hacen? Entonces que debata.

Pero no.

Ella dice que va a quitar el fuero a los políticos, pero en casi tres años no presentó ninguna iniciativa al respecto…

 

Apro