Organizaciones civiles esperan una reacción por parte del Gobierno, luego de que la carne procesada fuese señalada como cancerígena. Especialistas prevén que los monopolios del sector serán los más afectados.

fábrica de salchichas

Organizaciones esperan que el Gobierno atienda la alerta de la OMS. Foto: Cuartoscuro

Por Xanath Lastiri, Daniela Barragán y Juan Luis García

Ciudad de México, 27 de octubre (SinEmbargo).— El Gobierno mexicano está obligado a cambiar las recomendaciones sobre el consumo de embutidos y dejar de proteger a los monopolios por encima del interés de la salud pública, consideran diversas organizaciones civiles orientadas a la alimentación responsable, luego de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) catalogara a las carnes procesadas como “cancerígenas”, y a las carnes rojas como “posibles cancerígenas”.

México está ubicado entre los 10 mayores productores de carne en el mundo, tanto de bovina, cerdo y pavo, según el Atlas de la Carne, un estudio elaborado por la organización Heinrich Böll Stiftung. De acuerdo con ese documento, el 89 por ciento de la carne de res que consumen los mexicanos es nacional; en cuanto a la carne de cerdo, el porcentaje es del 69 por ciento. En promedio, una persona consume 63 kilos de carne al año.

“Si la gente optó en un primer momento por estas carnes fue por el precio y la disponibilidad. Además, las políticas públicas han permitido que, sin impuestos, estas comidas elaboradas por grandes empresas se vendan o que se puedan distribuir en todas las poblaciones. Esto también debe ser una llamada de atención a todos los gobiernos, a la Secretaría de Salud [SSa] y Sagarpa [Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación]”, dijo en entrevista con SinEmbargo Julieta Ponce Sánchez, directora del Centro de Orientación Alimentaria (COA).

Este lunes, la OMS puso a la carne procesada junto al tabaco y el alcohol como causantes de cáncer. Por carne procesada se entienden todas aquellas que han pasado por un proceso de curado, fermentación, o salinización, con el fin de aumentar su preservación o mejorar su sabor.

De esta forma, la carne de algunas hamburguesas y embutidos –como el jamón, el salami y las salchichas– deberán ser vistas con precaución de ahora en adelante: la OMS encontró a través de estudios que el consumo diario de 50 gramos de carne aumenta el riesgo de cáncer colorrectal un 18 por ciento.

Ponce Sánchez explicó que el Gobierno federal debería atender los resultados de la OMS y modificar los criterios de orientación alimentaria expuestos en la Norma 043 de la SSa -2 del 2012.

“Debe hacerlo inmediatamente, porque todavía hay profesionales de la nutrición que en un consultorio dicen que es lo mismo comer un pedazo de pescado, que uno de salchicha. Lo que nosotros exigimos como organizaciones civiles es que se vuelvan a clasificar los alimentos pero por orden de procesamiento, y de forma imparcial”, dijo.

De esta forma los alimentos más nutritivos, como las frutas y aquellos que se puedan comer sin ser sometidos al calor, quedarían en el primer nivel.

La OMS, a través de la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés), formó un comité de expertos en el 2014 con el fin de analizar la carne roja y procesada.

“Esta recomendación estuvo basada en estudios epidemiológicos que estaban sugiriendo pequeños incrementos de riesgo severo de cánceres”, expuso la organización. El COA expuso que las recomendaciones de reducir el consumo ya habían sido señaladas en la última modificación de la norma mencionada, en el 2012, que contiene los criterios de alimentación de los mexicanos. Sin embargo, no fueron tomadas en consideración.

Los expertos analizaron más de 800 estudios que asociaban el consumo de carne roja o procesada con más de 12 tipos distintos de cáncer, en distintas poblaciones y con diversas dietas.

Sin embargo, la OMS aún seguirá investigando sobre qué hace que estos productos aumenten el riesgo de cáncer. Con mayor probabilidad, serían los nitritos que se añaden a estas carnes los culpables, al ya haber sido señalados de producir cáncer por otros estudios.

Asimismo, la carne ahumada contiene Hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAPs) los cuales son sometidos a altas temperaturas y también son cancerígenos.

Ponce explica que los embutidos también han sido acusados de producir alternaciones en el ADN.

“Junto a otro tipo de grasas están ocasionando la proliferación de radicales libres; lo que hacen éstos es modificar la información del núcleo de las células, como lo es el ADN, y podrían estar generando en algunas personas la multiplicación irregular de las células, que hoy podríamos conocer como tumores cancerígenos”, dice.

INDUSTRIA AFECTADA

Mostrador de embutidos

Los embutidos son principalmente consumidos por la población más pobre del país, dicen ONGs. Foto: Cuartoscuro

María del Rosario Castro, responsable de la página del Observatorio de Precios del Barzón, aclaró que “el consumo de la carne roja como tal no tiene peligro, pero sí hay que poner atención a los alimentos de origen cárnico que terminan en embutido, ya que éstos pasan por un proceso de conservación para alargar su tiempo de vida”.

Esto podría afectar los números hasta ahora registrados por este sector. En los últimos cinco años, la producción de carne de bovino ha mantenido su promedio anual ubicado por arriba de las 150 mil toneladas.

Las expectativas para el cierre de 2015 ya se posicionan por arriba de 1 millón 370 mil toneladas; los principales estados donde se produce son Veracruz, Jalisco y Chiapas, según información de la Asociación Mexicana de Engordadores de Ganado Bovino (AMEG).

Con la alerta de la OMS, Castro explicó que las consecuencias a nivel de producción la tendrán los grandes monopolios como Su Carne, Grupo Vis, Unión Ganadera, entre otros, porque “ellos son los que tienen la mayor concentración de carne de engorda y sacrificio de reses y son los principales acopiadores en el país”. El informe de la OMS, comentó, implica una revisión puntual de todos los procesos y a muchos les podría afectar, expone.

Dichos monopolios someten a procesos químicos este tipo de productos para su conserva, por lo que Castro considera que “como se trata de restos de carne, entonces requieren de un mayor tratamiento y grandes cantidades de sal”.

Un informe de la Fundación Heinrich Böll refiere que los mexicanos agrupados en el decil I –que en 2012 representó a la población con un ingreso promedio trimestral de 6 mil 997 pesos– son quienes gastan más dinero en proporción a sus ingresos en carne procesada de precio y calidad más baja.

Castro agregó que las personas de menores ingresos son las que consumen embutidos por su bajo precio “es un círculo vicioso porque pese a que la carne subió, los pequeños productores no tienen más beneficios, son los monopolios los que fermentan y hacen estos productos y las personas que están en los deciles más bajos optan por consumirlos”.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2014, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el ingreso corriente promedio por hogar del decil I correspondiente al año pasado fue de 7 mil 716 pesos trimestrales.

El mismo sondeo refiere que el 10 por ciento de los hogares con menores ingresos dedican el 50.7 por ciento de su gasto a alimentos, bebidas y tabaco.

Respecto a los pequeños productores y ganaderos dijo que “de todos modos pierden, no en igual medida que los acopiadores, pero también se verán afectados sobre todo porque al precio de la carne subió desde enero y ahí se ha mantenido”, recordó.

SALUD ANTES QUE INTERESES

Foto: Cuartoscuro

Organizaciones esperan que alerta de OMS modifique recomendaciones de nutrición en México. Foto: Cuartoscuro

Julieta Ponce Sánchez, directora del COA, insistió que el Gobierno tiene que anteponer la salud de los mexicanos por encima de los intereses de la industria de la carne, la más fuerte en el mercado de alimentación.

De acuerdo con Sagarpa, después de 2013, se incrementó el número de animales sacrificados, lo que representó un aumento en la producción de carne. En lo que respecta a los precios, éstos sufrieron una caída en 2008 y 2009 por la crisis económica de Estados Unidos, pero a partir de esa fecha, se recuperaron y se han mantenido estables.

El director de El Poder del Consumidor (EPC), Alejandro Calvillo Unna, dijo que el Gobierno, desde hace varios años ha recibido fuertes presiones por el sector de la carne para que las políticas públicas no los afecten.

“Yo recuerdo claramente cuando el ex Secretario de Economía Bruno Ferrari sugirió consumir salchicha como reemplazo del huevo, cuando los precios subieron [en agosto del 2012]. Son alimentos que desde hace años la gente que tiene información no recomienda”, sentenció.

Asimismo, las organizaciones civiles expusieron que las cadenas de comida rápida, que utilizan de forma extendida las carnes rojas y procesadas, hacen presión en las políticas públicas de los Gobiernos.

“La industria de la comida rápida ha tenido oídos sordos para todos los llamados de las ONG, pero esto es sólo una confirmación de que el modelo de las cadenas de carnes ultra procesadas, es insostenible”, explicó Ponce.

El Proyecto Alimente, organización en temas de salud alimentaria, hizo hincapié en el impacto que la producción de carne tiene para el medio ambiente. Ya que el mantenimiento del ganado hace que se deforesten grandes extensiones de tierra, en los cuales se siembran monocultivos, que luego sirven de producto de engorde.

“Hay muchos mitos alrededor de la carne, científicamente la proteína que proviene de los vegetales es también muy completa y menos intensiva en el uso de recursos, que se van al ganado”, dijo Yatziri Zepeda Medina, fundadora del Proyecto.

Por ahora las organizaciones civiles esperan que el llamado de la OMS haga mella en el Gobierno, y que se pronuncie sobre la necesidad de modificar sus criterios de orientación alimentaria como medida de protección a la salud.