El General Gallardo Rodríguez, amigo entrañable de SinEmbargo, murió a causa de complicaciones del coronavirus. Fue conocido por denunciar desde el interior de las Fuerzas Armadas las arbitrariedades cometidas por el Ejército.

Ciudad de México, 29 de abril (SinEmbargo).- El General Brigadier José Francisco Gallardo Rodríguez falleció este jueves en la Ciudad de México por complicaciones de COVID-19, confirmaron amigos, colaboradores y organizaciones civiles que estuvieron cerca de la carrera de este luchador social.

El reportero Juan Velediaz informó que Gallardo Rodríguez murió en el Hospital Naval, de la Alcaldía Coyoacán en la Ciudad de México, y recordó al General como el precursor de la paulatina apertura del Ejército a los medios de comunicación.

La organización Fundar también confirmó esta tarde la muerte del General y defensor de los derechos humanos que denunció desde el interior de las Fuerzas Armadas las arbitrariedades cometidas por el Ejército.

“Que su legado de lucha y denuncia resuenen, y no sean olvidados en tiempos de creciente militarización que vive el país”, escribió la asociación en su cuenta de Twitter.

El Diputado Gerardo Fernández Noroña lamentó en redes sociales el fallecimiento. “Comparto con pesar, que me informan de la muerte del general Francisco Gallardo. Fue colaborador nuestro en la LXI Legislatura. Un hombre y no pedazos. Mi solidaridad para familiares y amigos”, escribió.

Gricelda Valencia de la Mora, Senadora por Colima, también lamentó el fallecimiento del General.

“Lamento mucho el fallecimiento del General Francisco Gallardo, un gran hombre que aportó mucho al proyecto del presidente @lopezobrador_ en nuestro estado, fue un hombre íntegro e incorruptible que denunció la corrupción en el estado. Descanse en paz”, escribió.

El periodista Alejandro Páez Varela resaltó que Gallardo Rodríguez fue un hombre íntegro y valiente que “pasó un Consejo de Guerra y 9 años preso por defender derechos elementales dentro de las Fuerzas Armadas”.

Gallardo Rodríguez, también colaborador de la sección de Opinión y amigo entrañable de SinEmbargo, nació en Atotonilco el Alto, Jalisco, el 6 de octubre de 1946. A los 15 años llegó a Ciudad de México para ingresar en el Heroico Colegio Militar, era entonces el año 1962.

José Francisco Gallardo llegó a ser General Brigadier. Se graduó con honores y su talento como jinete lo llevó a las Olimpiadas de Seúl 1988 representando a México.

El condecorado militar hizo una maestría en Administración Pública en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), por la que obtuvo mención honorífica. Justo esa tesis, titulada “La Necesidad de un Ombudsman Militar en México”, había de ser la causa de sus grandes problemas.

Al alto mando del Ejército no le gustó ni siquiera el título. En 1994, en la revista Fórum apareció un artículo sobre su tesis e inmediatamente fue arrestado. El General José Francisco Gallardo fue procesado por el delito de expresar lo que pensaba.

La Asociación Nacional de Abogados Democráticos A.C. (ANAD) otorgó la medalla “Emilio Krieger” 2019 al General José Francisco Gallardo Rodríguez y al Sindicato Nacional de Trabajadores y Trabajadoras del Hogar.
Foto: Andrea Murcia, Cuartoscuro.

Se le acusó de malversación de fondos, quema de archivos y otros 18 delitos: usurpación de funciones, injurias, difamación, calumnias al Ejército, lesiones, enriquecimiento ilícito y un largo y absurdo etcétera.

Después de nueve años de cárcel, la Corte Interamericana de Derecho Humanos (CIDH) recomendó al entonces Presidente Vicente Fox Quesada que liberara a Gallardo Rodríguez, declarado Preso de Conciencia. Se le dejó en libertad, pero no se le retiraron los cargos ni hubo una compensación por el enorme daño infringido.

De acuerdo con un perfil publicado por Martha Durán de Huerta en SinEmbargo, el General sufrió la constatación en carne propia de que tenía razón: es necesario un ombudsman en el Ejército. ¿Es posible que a una persona la encierren en una cárcel por defender los derechos humanos?

Desde el ámbito académico, planteó Durán de Huerta en el texto publicado el 4 de octubre de 2013, Gallardo fue afilando sus argumentos en contra del autoritarismo y de los fueros especiales del Ejército en México.

La vieja indignación del cadete, casi niño, fue dirigida por el preso de conciencia hacia la defensa de los derechos humanos. El General Gallardo conoció al Ejército desde dentro y sabía lo que estaba mal.

Los planteamientos fundamentales de la tesis de maestría que le costó nueve años de cárcel a Gallardo, los presentó incluso ante el Senado de la República. Entre otros de esos planteamientos, Gallardo propuso acabar con el fuero militar y obligar a las Fuerzas Armadas, incluyendo a la Marina, a que rinda cuentas de sus acciones.

Además, Gallardo exigió que los militares sean juzgados por tribunales civiles, debido a que la llamada justicia militar sirve para encubrir a los altos mandos y encarcelar injustamente a la tropa.

“Cuando la Justicia Militar interviene, entorpece toda la investigación e incluso las amenazas llegan contra de las víctimas, testigos, familiares y en contra de quienes las apoyan”, narró el General José Francisco Gallardo en una entrevista.

REBELDE CONTRA LOS ABUSOS: CASO CIENFUEGOS

A finales de octubre de 2020, Gallardo realizó una evaluación profunda sobre el arresto en Estados Unidos del General Salvador Cienfuegos Zepeda, titular de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) en el sexenio del priista Enrique Peña Nieto.

A Cienfuegos Zepeda, el Gobierno estadounidense lo acusó de colaborar con grupos del crimen organizado en México e incluso permitirles la libre circulación de drogas hacia EU. Aunque luego, Cienfuegos fue devuelto a México y exonerado por la Fiscalía General de la República (FGR), el escándalo por la captura en territorio estadounidense de un militar del más alto rango en México puso a las Fuerzas Armadas en el ojo de la crítica nacional y extranjera.

El General Gallardo destacó entonces que la reacción de las tropas por la detención de Cienfuegos era de descontento, enojo y frustración, “porque evidencia que a través de las cúpulas del alto mando militar se permitió la infiltración del crimen organizado, explicó el General.

El General José Francisco Rodríguez Gallardo en conferencia de prensa. Foto: Oswaldo Ramírez, Cuartoscuro.

“En el Ejército, por los compañeros con los que he comentado este asunto, están en shock; como que no entienden qué pasó, no se explican cómo es que el máximo mando superior del Ejército está involucrado en asuntos de narcotráfico o del crimen organizado”.

En esa ocasión, Gallardo Rodríguez dijo que la filtración en el Ejército no es nueva, pues el crimen organizado empezó a penetrar la estructura militar desde la segunda mitad de la década de 1980 y en el sexenio del Presidente Miguel de la Madrid Hurtado.

“Fue cuando el Ejército empezó a participar abiertamente en el combate a los sembradíos en el ‘Plan Condor’, que tenía como objeto el combate a la siembra y cultivo de enervantes, eso se inició en la época de De la Madrid. En aquel entonces estaba en apogeo en Jalisco, por ejemplo, el Cártel de Caro Quintero, después esos cárteles fueron mutando hasta llegar a los que tenemos ahora”, expuso.

Gallardo destacó que un aspecto grave o crítico que se muestra con la captura que hizo la DEA es que el Gobierno de México no estaba al tanto que Estados Unidos realizaba una investigación contra un alto mando militar, lo cual, pone en evidencia que los sistemas de inteligencia y contra inteligencia de México, tanto del Ejército como del ámbito civil no funcionan. Esto, abundó, podría representar un peligro para la seguridad nacional y defensa mexicana, pues los servicios de inteligencia deben captar cualquier situación que tenga que ver con una amenaza o una actitud de otro Gobierno de agravar al estado mexicano.

“Se tienen que revisar los sistemas de inteligencia del Ejército, porque si no se dieron cuenta que había una investigación a un alto mando militar, no se dio cuenta la organización de inteligencia de Gobierno federal, ni Relaciones Exteriores, ni el Poder Ejecutivo, pues bonita cosa ¿no? Los servicios de inteligencia deben estar activos para detectar todos estos asuntos y tomar acciones para combatirlos [..] pero estamos viendo que no están operando: se dedican al chisme de lavadero, a espiar al enemigo político y no a los temas que tienen que ver con la criminalidad o con una política criminal o con una política de asuntos de inteligencia o de seguridad nacional”.