Fiasco militar en Irán: EU se quedó corto de misiles, el domo israelí empezó a fallar

19/04/2026 - 2:20 pm

La guerra de 40 días contra Irán no sólo tensionó la capacidad defensiva de Israel, sino que también exhibió el desgaste del arsenal estadounidense, en un conflicto que dejó al descubierto límites estratégicos y operativos.

Ciudad de México, 19 de abril (SinEmbargo).– Lejos de confirmar su superioridad militar, la guerra contra Irán terminó por exhibir fallas críticas en la defensa israelí y el desgaste acelerado del arsenal de Estados Unidos, dos señales de alerta en un conflicto que se prolongó más de lo previsto.

Una investigación de Haaretz, uno de los medios mas importantes de Israel, revela que, conforme avanzaron los 40 días de enfrentamientos, el sistema de defensa aérea israelí fue perdiendo eficacia de manera significativa. Mientras que en los primeros días apenas el 5 por ciento de los misiles iraníes lograban impactar en territorio israelí, hacia el final del conflicto esa cifra se disparó hasta el 27 por ciento.

En total, según el diario israelí, Irán lanzó alrededor de 650 misiles, de los cuales 77 lograron penetrar las defensas y causar daños. Lo más relevante es que la mayoría de estos fueron misiles de tipo “cluster” o de racimo, un tipo de armamento para el cual Israel no logró desarrollar una respuesta efectiva, pese a haberlos enfrentado previamente.

El cambio no fue menor. En los primeros días del conflicto, los impactos eran limitados y relativamente controlados; sin embargo, conforme avanzó la guerra, la proporción de misiles que lograban evadir los sistemas de intercepción aumentó de forma sostenida: del 5 al 7 por ciento en la segunda semana, hasta alcanzar picos de 23 y 27 por ciento en las fases finales.

Además, estos misiles de racimo multiplicaron el daño en tierra. Cada uno dispersa decenas de submuniciones, lo que amplía el área de impacto. Haaretz documentó al menos 380 puntos de impacto relevantes derivados de este tipo de armamento, con efectos tanto en Israel como en Cisjordania, incluyendo víctimas civiles y destrucción de viviendas.

El problema no sólo fue técnico, sino también estratégico. Fuentes militares citadas por el diario explican que Israel tuvo que administrar cuidadosamente su inventario de interceptores durante una guerra más larga de lo previsto, priorizando qué amenazas neutralizar y cuáles dejar caer en zonas abiertas. Esto implicó decisiones críticas en tiempo real, especialmente cuando no era posible identificar si un misil portaba una ojiva convencional o submuniciones.

El uso de distintos sistemas —como Arrow 3 o David’s Sling— también evidenció limitaciones. Mientras los interceptores de mayor altitud son más efectivos contra misiles de racimo, su alto costo y disponibilidad limitada obligaron a un uso más selectivo. Cada interceptor Arrow 3, por ejemplo, tiene un costo estimado de tres millones de dólares, lo que restringe su empleo masivo.

La CIA planeó la operación. Israel la ejecutó. Ese era el plan. Lo que no se sabe ahora es cuál es el plan que tiene el Presidente Donald Trump para Irán.
Imagen de larga exposición del 28 de febrero de 2026 de las estelas de los misiles interceptores lanzados por los sistemas de defensa aérea de Israel, en Tel Aviv. Foto: Chen Junqing, Xinhua

EU, sin suficientes misiles

Al mismo tiempo, la guerra dejó en evidencia un problema más amplio: el agotamiento del arsenal estadounidense.
De acuerdo con The New Yorker, tras seis semanas de operaciones militares en Medio Oriente, Estados Unidos enfrenta una preocupante escasez de municiones clave, pese a contar con uno de los mayores presupuestos de defensa del mundo.

El reporte señala que el Pentágono ha utilizado de forma intensiva misiles Tomahawk —capaces de alcanzar objetivos a más de mil kilómetros— en múltiples frentes, incluyendo Irán, Yemen y otras regiones. Tan sólo en el primer mes de la guerra, se habrían disparado más de 850 de estos misiles, equivalentes a unos 3 mil millones de dólares.

El problema es que la reposición no acompaña ese ritmo: el presupuesto de defensa de 2026 contempla la compra de apenas 57 nuevos Tomahawk, lo que evidencia un desbalance crítico entre consumo y producción.

La situación es similar en sistemas de defensa aérea. Durante el conflicto, Estados Unidos desplegó baterías THAAD en apoyo a Israel, disparando más de 150 interceptores, lo que representa cerca de una cuarta parte del total adquirido históricamente por el Pentágono. Cada uno de estos misiles tiene un costo cercano a los 13 millones de dólares.

Además, el país cuenta con sólo ocho baterías THAAD a nivel global, y al menos una habría resultado dañada durante el conflicto. Esto obligó incluso a trasladar componentes desde Corea del Sur, debilitando otras zonas estratégicas.

La CIA planeó la operación. Israel la ejecutó. Ese era el plan. Lo que no se sabe ahora es cuál es el plan que tiene el Presidente Donald Trump para Irán.
Imagen el 28 de febrero de 2026 de restos de misiles cayendo después de que los sistemas de defensa aérea de Israel lanzan misiles interceptores sobre Tel Aviv. Foto: Chen Junqing, Xinhua

Un problema estructural

Más allá del conflicto inmediato, el análisis de The New Yorker apunta a un problema estructural en la base industrial de defensa de Estados Unidos. La capacidad de producir municiones no está diseñada para guerras prolongadas de alta intensidad, sino para conflictos limitados como los que caracterizaron la “guerra contra el terrorismo”.

Ejercicios de simulación previos ya advertían este riesgo. Un “juego de guerra” realizado en 2023 estimó que, en un eventual conflicto con China, Estados Unidos podría agotar algunas de sus municiones clave en cuestión de semanas, o incluso días.

La guerra en Irán parece haber confirmado ese escenario. Analistas advierten que el desgaste actual podría debilitar la capacidad de disuasión frente a potencias como China, especialmente en un contexto de competencia global creciente.

Un conflicto que redefine capacidades

En conjunto, los hallazgos de ambos medios apuntan a una conclusión inquietante: la guerra no sólo puso a prueba los sistemas de defensa, sino que evidenció los límites de las capacidades militares tanto de Israel como de Estados Unidos.

Por un lado, el aumento en la efectividad de los ataques iraníes —especialmente con misiles de racimo— mostró que incluso sistemas avanzados pueden ser superados en conflictos prolongados. Por otro, el rápido consumo de municiones estratégicas por parte de Estados Unidos plantea dudas sobre su capacidad para sostener múltiples frentes al mismo tiempo.

En un escenario global cada vez más volátil, la combinación de escasez de recursos, altos costos y nuevas formas de ataque podría redefinir el equilibrio militar en los próximos años.

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Alfonso López Dávila

Alfonso López Dávila

Escribo sobre temas de interés social, salud, política y deportes. Apasionado del futbol, el cine de superhéroes, la ciencia ficción y las películas de Rocky.

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