Ciudad de México, 20 de abril (SinEmbargo).- Tras su viaje exprés a Barcelona para participar en la IV Cumbre por la Democracia, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo regresó a México reafirmando la urgencia de consolidar un bloque internacional progresista. En una mesa compartida con mandatarios como Lula da Silva, Gustavo Petro y Pedro Sánchez, la mandataria marcó una línea clara: frente al "odio y rencor" de las facciones de derecha, su gobierno propone la solidaridad y el humanismo.
En esta entrega de Versus, Ana Lilia Pérez, Alina Duarte, Alejandro Páez y José Hernández sostuvieron que este giro marca un punto relevante en la diplomacia mexicana. Aunque el país ha mantenido históricamente una vocación multilateralista, la presencia directa de la mandataria refuerza un "segundo piso" de alianzas estratégicas que buscan un impacto real en la geopolítica actual.
Para Alina Duarte, la participación de la Presidenta Claudia Sheinbaum marca un punto de inflexión en la diplomacia mexicana, históricamente más inclinada a la cautela y al multilateralismo tradicional. En su lectura, el contexto internacional obliga a replantear el papel del país y asumir una postura más activa y definida.
Duarte subraya que este es un “momento crítico” en el que México busca que los espacios internacionales sean efectivos y no solo simbólicos. “La Presidenta tiene claridad de que hay que ponerle también un segundo piso a esas relaciones. Busca recuperar espacios que sean funcionales, que no sean meramente declaratorios, que no solamente sea el ‘sí, necesitamos la paz’ en abstracto, sin denunciar también quién está haciendo el agresor”, afirmó.

Además, destacó que la presencia de Sheinbaum en este tipo de encuentros rompe con inercias previas: “La política exterior mexicana no necesariamente ha estado reconocida en los últimos años por formar parte de estos encuentros, de estas cumbres; ha tratado siempre de ser partícipe de espacios multilaterales, pero este es un momento distinto”. En ese sentido, consideró que el anuncio de que México será sede de la próxima cumbre refuerza el mensaje político: “Si no fuese un mensaje claro de esa urgencia, dice que la próxima cumbre va a ser aquí en México”.
Por su parte, el periodista Alejandro Páez calificó el discurso de la mandataria como uno de los más sólidos que le ha escuchado, particularmente por su pertinencia frente al escenario global actual.
“Yo creo que el discurso de la Presidenta es muy bueno en muchos sentidos, para mi gusto es el mejor que yo le he escuchado, a lo mejor porque el momento es muy concreto”, señaló.
Páez consideró que el mensaje no solo responde a la coyuntura, sino que plantea una postura de fondo frente al rumbo del mundo: “El discurso habla de una resistencia que se tiene que dar en un contexto de un mundo podrido. El mundo que está construyendo la ultraderecha no se sostiene con nada”.
Incluso, advirtió sobre posibles crisis estructurales, especialmente en Estados Unidos: “No hay manera de que Estados Unidos no esté en algún momento en llamas desde adentro, que haga una implosión tremenda por las condiciones internas de ese país; no se sostiene como está”. En ese marco, insistió en que el posicionamiento de Sheinbaum es necesario: “El discurso no solamente es de resistencia, sino es responsable ante esa realidad”.
En tanto, la periodista Ana Lilia Pérez puso énfasis en el contraste entre la cumbre de Barcelona y otros encuentros recientes impulsados por sectores conservadores, particularmente en Estados Unidos. Para ella, el evento representa una bocanada de aire frente al avance de la ultraderecha a nivel global.
“Esta cumbre representa un respiro y simbólicamente también la posición de gobiernos progresistas frente a ese avance creciente del fascismo”, explicó. Pérez advirtió que este fenómeno no solo se expresa en discursos políticos, sino también en nuevas estrategias de influencia: “Tiene que ver con esas tácticas que está utilizando la derecha mediante el uso de inteligencia artificial y el pago a influencers, que ya quedó claro se hace desde el Departamento de Guerra de Estados Unidos”.
Asimismo, contrastó directamente el encuentro con una reunión reciente en Florida: “Un mes antes tuvimos una reunión convocada por Donald Trump, el famoso ‘Escudo de las Américas’, que era para promover la guerra. Ahí veo los dos enormes contrastes: en Barcelona escuchamos discursos de paz, de conciliación, de autodeterminación de los pueblos, para contrarrestar ese discurso de violencia e injerencismo que se reforzó en Florida”.

Finalmente, el monero José Hernández colocó la discusión en una dimensión histórica, alertando sobre la gravedad del momento actual. A su juicio, el ascenso del fascismo ya no puede considerarse una amenaza lejana.
“Estamos en una situación en donde ya es muy claro: nadie puede negar la amenaza, que ya no es amenaza, ya es una realidad de un ascenso del fascismo”, sostuvo. En ese sentido, hizo un llamado a no repetir los errores del pasado: “Si en los años 20 y 30 del siglo pasado el mundo no hizo lo suficiente para detenerlo, ahora estamos en la obligación de hacerlo”.
Hernández también destacó la relevancia de que México sea sede del próximo encuentro, aunque advirtió que el contexto global será determinante.
“Es importantísima esta cumbre, pero también hay que ver qué va a suceder de aquí a un año, en qué coyuntura estaremos, para entender cómo se va a desarrollar esa cumbre que habrá aquí en México”.



