No existe un buen vino en el mundo que aguante una mala copa. Para degustar un vino -cualquiera que sea- es indispensable una buena copa, ya que solo así es posible percibir el color, aromas, sabores y textura del vino que hemos seleccionado.

Ciudad de México, 1 de septiembre (SinEmbargo).- Los primeros antecedentes de las copas tienen su origen en la época griega y distintas leyendas cuentan que tuvo su inspiración en los senos femeninos. Cuenta la leyenda que Enrique II, rey de Francia, estaba tan obsesionado con la figura de la duquesa Diana de Poitiers que mandó a moldear en barro los pechos de su amada para crear los recipientes de porcelana en los cuales pudiera beber en los banquetes.

Sea como sea, las copas de vino han evolucionado a lo largo de la historia y hoy, más allá de la pureza del cristal, contamos con una gran gama de diseños que están marcando la tendencia en las mesas de todo el país.

Valentina Ortiz Monasterio promotora y experta en vinos nacionales, nos revelo cuáles son los elementos esenciales de una copa para que escojas la mejor.  ¡Tomen nota!

A la hora de comprar nuestras copas lo primero que debemos considerar es el material. Por lo general, se utiliza el vidrio o cristal.  Este material debe ser transparente para poder ver los colores del vino y la pureza del mismo. Actualmente, en muchas tiendas podemos encontrar copas con filamentos dorados o esmerilados sutiles. Aparte de estar en tendencia, dan un nuevo estilo a la degustación del vino.

Son tres copas de vino y una para vino espumoso. Foto: Especial

La base de la copa debe ser ancha ya que esto le dará estabilidad y evitará que derramemos el vino. Asimismo, debemos considerar el tallo ya que es de donde debemos sujetar la copa; así evitamos tocar las paredes y calentar el vino.

De igual manera, Valentina nos explica que el cuerpo es lo que determina el uso de cada copa. Cada forma y tamaño está pensado para denotar los aromas que componen nuestro vino por lo que el fondo del cuerpo debe ser redondo para permitir la correcta oxigenación de la bebida.

La abertura puede ser diferente, pero el común denominador dicta que éste sea más estrecho  que el cuerpo de la copa. En este punto se congregarán todos los aromas del vino y podremos olerlos mientras lo degustamos.

Una vez que tuvimos esta guía decidimos ir de compras. Al llegar a la tienda nos sentimos abrumados con tantas opciones pero Valentina Ortiz Monasterio previamente nos comentó que bastaba solo con tres tipos de copas: una para vino tinto, otra para vino blanco y la última para vinos espumosos.

Copa de vino tinto. Foto: Especial

Nos enseñó que Las copas para vinos tintos son las de mayores proporciones, esto para aumentar el contacto del vino con el aire y darle mayor oxigenación. La que más se estila es la tipo Burdeos ya que ayuda a distribuir el vino por el centro de la boca y nos ayuda a tolerar el sabor amargo del tinto.

Copa de vino blanco. Foto: Especial

La copa para vinos blancos es muy parecida a la que se utiliza con el vino tinto, solo que aquí la diferencia es el tamaño: ésta es menor  y su apertura es un poco más grande con el fin de elevar el dulzor del vino en la boca. El tallo de las copa es más largo, para conservar la temperatura del vino ya que éste se suele servir en frío. Tip: esta copa también se puede utilizar con los vinos rosados para potenciar su aroma.

Copa de vino espumoso. Foto: Especial

Las copas de vinos espumosos son las llamadas tipo flauta, son de cuerpo más estilizado y de tallo largo. Están diseñadas de esta forma con el fin de conservar la bebida fría y  ver la formación de  burbujas.

Ahora que ya conoces lo esencial de una copa de vino y cual va con cada uno, sin duda podrás degustar de la vid de una mejor forma. Atrévete a experimentar con diversos tipos de uva hasta que encuentres tus sabores favoritos.