Luego de que el jueves pasado el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, retó al gobernador mexiquense, Enrique Peña Nieto, a un debate, al que se sumó el viernes el jefe de gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, el coordinador del PRI en el Senado, Manlio Fabio Beltrones, se anotó también este domingo para debatir. A México, expuso, le sobran candidatos y le falta rumbo, por lo que es necesario “entremos” a un debate serio de propuestas y programas, en vez de adelantar aspiraciones.

En el texto “Iniciemos el debate de propuestas” planteó que “nadie está impedido o excluido de participar en un debate público”, pero pidió discutir sobre “qué vamos a hacer, no sobre quién va a ser”.

“Nadie está impedido o excluido de participar en una discusión pública sobre las propuestas y programas que puedan dar los mejores resultados y que permitan crear un amplio consenso nacional sobre la agenda de México. Se trata de debatir propuestas, no de adelantar aspiraciones”, sostuvo en un comunicado.

Es necesario mirar hacia adelante e iniciar un debate ordenado y productivo sobre a dónde queremos ir y qué hacer para darle rumbo al país.

A su juicio “a México le sobran candidatos y le falta rumbo. Si no ajustamos el sistema, nuestro país seguirá igual de ingobernable, injusto y violento”.

“Entremos a un debate serio, maduro, sin descalificaciones y con disposición de escuchar, coincidir y rectificar, sujetos al escrutinio y la crítica de los ciudadanos”, planteó.

En cuanto a la inseguridad pública y la espiral de violencia pidió: “debatamos las propuestas y reformas para replantear la lucha contra el crimen organizado. Cómo reforzar los mecanismos de inteligencia e investigación, cómo asegurar la coordinación entre los tres niveles de gobierno, reforzar la acción complementaria de las fuerzas de seguridad pública y el sistema de impartición de justicia, y cómo afinar los instrumentos de cooperación regional y multilateral”.

También puso la agenda de otros temas: “Debemos poner la vista en el futuro inmediato y plantearnos un orden de prioridades en torno a la agenda de crecimiento, empleo y competitividad; pobreza y desigualdad; consolidación del Estado de Derecho; cultura, educación y desarrollo tecnológico, sin olvidar las reformas pendientes en materia Política y Hacendaria”.