El Cairo, 16 jun (EFE).- El hasta ahora “número dos” de Al Qaeda, Ayman al Zawahiri, se ha convertido en el nuevo líder de la red terrorista en sustitución de Osama bin Laden, muerto el pasado 1 de mayo en una operación militar de EEUU en Pakistán, según un comunicado divulgado hoy en una web islamista.

“La dirección del grupo Al Qaeda al Yihad, tras haber completado las consultas, anuncia que el jeque doctor Abi Mohamed Ayman al Zawahiri asume la responsabilidad de dirigir el grupo y pide a Alá que le de suerte a él, a nosotros y a todos los musulmanes para que trabajemos con su sharia (ley)”, se indica en la nota firmada por Al Qaeda y fechada en “junio de 2011”.

Con este anuncio se llena un vacío que ocupaba provisionalmente el egipcio Saif al Adel, un exmilitar de 50 años que supuestamente ejerció este cargo temporalmente debido al nerviosismo entre los seguidores de Al Qaeda por la falta de un líder visible, según informó el pasado 17 de mayo el canal estadounidense CNN.

No obstante, el relevo de Bin Laden por Al Zawahiri no ha sorprendido a expertos y analistas debido a la gran cercanía entre ambos, que se conocían desde la década de los ochenta.

“(El relevo) Ha sido muy normal debido a su formación y a su cercanía con Bin Laden. El nombre de Al Zawahiri siempre estaba relacionado con el de Bin Laden”, dijo a Efe Ali al Fil, experto en asuntos islámicos en el centro de Ibn Jaldun.

Además de anunciar el nombramiento de su nuevo líder, Al Qaeda insiste en el comunicado difundido hoy en que continuará su lucha contra “los atacantes de los hogares del islam, encabezados por la América (EEUU) cruzada y su hijastra Israel”, y recuerda los conceptos principales del grupo, entre ellos la defensa del islam en cualquier país.

El grupo confirma, asimismo, su apoyo a los pueblos musulmanes que luchan contra la corrupción de los regímenes de sus países.

“Apoyamos y respaldamos la intifada (levantamiento) de nuestros pueblos musulmanes oprimidos que se han levantado contra los corruptos que han torturado a nuestra nación (umma) en Egipto, Túnez, Libia, el Yemen, Sham (Siria) y Marruecos”, dice la organización.

“Instamos a los demás pueblos musulmanes a que continúen la lucha hasta que desaparezcan todos los regímenes corruptos impuestos por Occidente”, añade.

La organización subraya, además, que “el cambio no se logrará hasta que la umma se libere de todas las formas de ocupación, hegemonía y control militar, económico, cultural y judicial, impuesto por Occidente”.

Asimismo, ofrece colaboración a otras organizaciones islamistas en la lucha contra lo que denomina los “regímenes corruptos”.

En este sentido, Al Fil no descarta que Al Qaeda aumente sus operaciones, ya que prevé que el nuevo líder “quiera confirmar su presencia como número uno del grupo”.

“Creo que Al Zawahiri ha tenido una mejor formación que Bin Laden, por lo que une una parte más académica con otra práctica en la ejecución de operaciones militares”, lo que para Al Fil implicará una dirección más fuerte y un desarrollo del entramado terrorista a nivel internacional.

Como posibles blancos de Al Qaeda en la nueva etapa Al Fil nombró a Estados Unidos, Reino Unido y Francia, por el papel “crucial” de estos países en su lucha contra la organización, así como Yemen, Libia o el magreb islámico.

No obstante, para el analista Fahmi Huweidi, la designación de Al Zawahiri es “más una continuación que un cambio” para el grupo.

En esta línea, Huweidi no espera un aumento de las actividades de Al Qaeda en el futuro, excepto algún caso puntual, ya que el grupo es consciente de que los cambios de régimen que han tenido lugar en el mundo árabe se han dado sin su intervención.

Al Zawahiri, nacido en 1951 en el seno de una familia de clase media en el barrio cairota de Guiza, tuvo su primer encuentro con Bin Laden en 1985 la ciudad afgana de Peshawar, entre Afganistán y Pakistán.

Su vida ha estado ligada a la militancia islámica desde su adolescencia, y con sólo 15 años fue detenido, acusado de pertenecer a los Hermanos Musulmanes, proscritos en 1954.

Posteriormente se unió al grupo Yihad, nacido a finales de los años 60, y en 1981 fue acusado de estar implicado en el magnicidio del presidente egipcio Anwar al Sadat.

Su paradero es desconocido, aunque se cree, que al igual que el anterior líder de Al Qaeda, se mueve entre Afganistán y Pakistán. Por su captura Estados Unidos ofrece 25 millones de dólares. EFE