Las fechas en las que se enviaron estos mensajes corresponden a momentos claves en que periodistas y miembros de las organizaciones de la sociedad civil realizaban actividades que exponían la corrupción o la violación de derechos humanos en que se involucraba el gobierno. Foto: Cuartoscuro.

Para encontrar que hay detrás del espionaje gubernamental hay que hacerse algunas preguntas: ¿Cuáles son los mayores problemas que enfrenta nuestro país?, ¿cuáles son las acciones que de no tomarse se está comprometiendo la viabilidad del país, y que no se están tomando?, ¿en cuáles de estos problemas el gobierno tiene una muy grave responsabilidad?

México ocupa uno de los primeros lugares en el mundo en: 1. Obesidad y diabetes, 2. Corrupción, 3. Violación de derechos humanos, y 4. Asesinato de periodistas. En los 4 casos existe una profunda responsabilidad del gobierno y se le ha señalado esta responsabilidad internacionalmente. Las principales organizaciones de la sociedad civil trabajando de manera especializada en el tema de la epidemia de obesidad y diabetes, de la corrupción, de la violación de derechos humanos y parte de los periodistas más destacados en la revelación de estos hechos de corrupción y de violación de derechos humanos, han sido justamente el objetivo del espionaje. El espionaje ha tenido el sentido de dirigirse contra quien está exponiendo al gobierno, contra quien lo enfrenta demandando cumpla con su obligación de velar por el bien público y no lo contrario, en estos que son algunos de los más graves problemas que vivimos.

En este gobierno con un profundo grado de corrupción, de conflicto de interés, señalado por la violación de derechos humanos y tortura y por la impunidad en la que se han mantenido la mayor parte de estos delitos, los denunciantes son expiados y amenazados.

La coincidencia de que quienes están trabajando frente a algunos de los mayores problemas que enfrenta el país (salud, corrupción, violación de derechos humanos, información) sean quienes están siendo espiados y amenazados, tiene otras coincidencias más. En los mensajes recibidos a través de SMS se encuentran patrones muy claramente identificados, textos en el mismo sentido, algunos idénticos. No hay ninguna duda de que la entidad que estaba espiando era la misma. El mismo tipo de mensaje recibido por diversas personas. Otra coincidencia que agrupa estos mensajes: el análisis de laboratorio Citizen Lab comprobó que pasan por los mismos servidores de la empresa israelí que vende estos sistemas altamente sofisticados de espionaje a gobiernos.

Otra coincidencia más, varios de los mensajes SMS que portaban la liga para instalar el sistema de espionaje es que varios de ellos eran amenazantes e intimidatorios. Unos llevaban a Gayoso funeraria del país, otro daban cuenta del nombre de la hija de la víctima, se dirigían al hijo menor de una periodista o a la esposa de un director de una de estas asociaciones, hablaban de relaciones extramaritales, de órdenes de aprensión, etc. Es decir, quienes ejecutaron estas acciones para espiar a activistas y periodistas no sólo buscaron instalar en sus celulares un sistema de espionaje sofisticado que se convertía en un espía de bolsillo que, entre otras cosas, permitía tener acceso al micrófono y la cámara sin que el usuario lo supiera, también utilizaron los mensajes para amenazar, intimidar y afectar a las personas que los recibieron.

Las fechas en las que se enviaron estos mensajes corresponden a momentos claves en que periodistas y miembros de las organizaciones de la sociedad civil realizaban actividades que exponían la corrupción o la violación de derechos humanos en que se involucraba el gobierno. Lo anterior puede constatarse en el reporte “Gobierno Espia” de R3D (https://r3d.mx/gobiernoespia/)

En el primer caso que mencionamos, el de las emergencias epidemiológicas de obesidad y diabetes, encontramos que el interés que más se afecta por las actividades de El Poder del Consumidor, la Alianza por la Salud Alimentaria, la red Contrapeso, es la industria refresquera. De igual manera, las investigaciones del Dr. Simón Barquera, actual director del Centro de Investigación en Nutrición del Instituto Nacional de Salud Pública evidenciando los daños de las bebidas azucaradas en la población mexicana y apoyando el aumento al impuesto a estos productos, además de ser autor del único estudio que evaluó el etiquetado frontal señalando que no es entendible y que representa un riesgo a la salud por el criterio de azúcar que establece, representan una amenaza contra los intyeres4s económicos de esta industria.

El espionaje al Dr. Barquera, a Luis Manuel Encarnación y a mí pareciera ser, entonces, que únicamente podría ser de beneficio a la industria refresquera. Sin embargo, no es así, desde hace años hemos venido denunciando y demostrando con pruebas que funcionarios e instituciones del sector salud abrieron las puertas a las empresas de bebidas y alimentos para diseñar la supuesta estrategia contra la obesidad y diabetes, mientras cerraban la puerta a los expertos. De ahí, que nuestro trabajo no sólo afecte a estas empresas sino también a sus aliados en el gobierno. De ahí, que la hipótesis de que funcionarios de gobierno movieron los hilos para que se realizara espionaje contra nosotros en contubernio con la industria, no es una hipótesis nada descabellada si consideramos que ya habían entrado en contubernio con la industria para que fuera ella la que estableciera la propia política contra la obesidad y diabetes con el fin de que están no afectaran sus intereses económicos.

En México, el poder económico de las refresqueras es doble, no sólo se trata de que nos encontramos entre los mayores consumidores de bebidas azucaradas y somos los mayores consumidores de Coca Cola, sino que también tenemos a la mayor empresa embotelladora del mundo de Coca Cola en nuestro país, FEMSA. El poder económico de ambas empresas se ha convertido en poder político. Son estas dos empresas las principales encargadas de bloquear y secuestrar las regulaciones y políticas dirigidas a enfrentar la epidemia de obesidad y diabetes. Han sido exitosas en lograr que se establezca un etiquetado frontal en los productos que no sea entendible y que, incluso, lleve a un alto consumo de azúcar. También han sido exitosas en acordar con las autoridades una regulación de la publicidad dirigida a la infancia que sea inocua, que no afecte el impacto persuasivo de su publicidad a niños y niñas.

El gobierno ha quedado cooptado por los intereses de las grandes corporaciones estableciendo una estrategia nacional contra estas epidemias bajo criterios desarrollados por la propia industria de alimentos y bebidas, como lo hemos demostrado por acceso a la información: etiquetados y regulación de publicidad dirigida a los niños y criterios nutricionales establecidos por las grandes corporaciones.

Los mensajes de SMS nos fueron enviados cuando promovíamos un aumento del impuesto a las bebidas azucaradas de 10% a 20% como lo recomendaba la Organización Mundial de la Salud y como lo propusimos desde un principio. La medida se presentaba para enfrentar la epidemia de obesidad y diabetes que en México se ha convertido en una de las mayores en el planeta, colapsando el sistema de salud pública. Las tres personas actuábamos promoviendo una de las políticas recomendadas internacionalmente para enfrentar la epidemia de sobrepeso y obesidad, la política más combatida por la industria refresquera a escala internacional.

Documentos internos de Coca Cola muestran que el impuesto a sus bebidas es la medida que más temen, por ser la más efectiva. En México, el país con una de las mayores incidencias de obesidad y diabetes en el mundo, subir al 20 por ciento el impuesto tendría los efectos deseados de impactar significativamente sobre el consumo. Y si se cumpliera la demanda de los expertos y activistas de destinar parte importante de los recursos recaudados a la prevención, como se está realizando ya en varias ciudades de Estados Unidos, los beneficios en salud serían enormes.