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Periodismo digital con rigor
01-01-2026 - 12:04 am
“Las palabras no son las que dicen los catedráticos que están bien o mal dichas, sino las prácticas del lenguaje de comunidades, entre ellas, las ideológicas, es decir, la izquierda y la derecha".
Esta columna no trata de las mentiras sobre el descarrilamiento de un vagón del tren interocéanico en Oaxaca por la simple razón de que nadie, ni el Reforma, El Universal, Loret de Mola ni Alito Moreno son los peritos encargados que darán un informe sobre lo ocurrido. Los peritajes no se hacen con imágenes de la cámara de un celular o con los puros deseos de que le vaya mal a los mexicanos, sino que son procedimientos técnicos y científicos. Esta columna trata, en cambio, de la operación de propaganda de odio, hostilidad, aversión que se echó a andar con el accidente.
Primero es necesaria una breve introducción a cómo la oposición puede estar hablando de un accidente de un tren pero en realidad comunicando toda una forma de ver al país. Hay que decir que las palabras no son unas envolturas que empaquetan conceptos. No son cajas con mercancías o que las palabras envuelven los conceptos, que esperan que alguien muy sabio las desenvuelva para saber su verdadero significado. Si eso fuera así, entonces, cualquiera que tuviera las herramientas para abrir el paquete encontraría lo mismo dentro. Esto es pensar que todos tenemos el mismo contexto compartido, que todos usamos y entendemos las palabras en el mismo sentido, y que nuestras comunidades son uniformes. Como escriben los lingüistas David Beaver y Jason Stanley: “No pienses en la información en paquetes que llegan a tu puerta, sino como algo que fluye hacia ti como la energía de la música bajo que vibra en tu interior. Y no pienses en el significado como un objeto que se transfiere, sino como un estado que se comparte, de modo que, aunque la resonancia requiere una conexión física, puede continuar incluso en ausencia de transferencia de energía”. Las palabras no deben considerarse sólo como portadoras de significados, sino como sustentadoras de conexiones sociales.
Eso de pensar que el significado de las palabras es del sabio que leyó su enciclopedia completa y no una forma de la interacción humana, dejémoselo a los que hacen programas de televisión hablando del “verdadero” significado de las palabras, es decir, lo que dice la Real Academia de la Lengua o su peculiar uso del lenguaje. Aquí vamos a hablar de las palabras usadas como ideología y para ello no las vemos como paquetes con ideas adentro sino como una resonancia que provoca un eco emocional y ciertamente de una forma de estar y comprender el mundo que nos rodea. Las palabras no son las que dicen los catedráticos que están bien o mal dichas, sino las prácticas del lenguaje de comunidades, entre ellas, las ideológicas, es decir, la izquierda y la derecha. Es por eso que, por ejemplo, la discusión entre los que decimos “todes” y los que citan el diccionario y el buen uso del español para censurarnos, es asimétrica porque nosotros sí le concedemos su carácter político a esa práctica del lenguaje que hace existir al “todes”, es decir más de dos géneros, mientras que la derecha se escuda en el buen español para encubirir que creen que sólo hay dos formas de ser humanos, definidas por Dios o la biología. Pero no lo dicen explícitamente. Se escudan con un diccionario. Reducir el tema de las sexualidades a lo que dice el diccionario o la anatomía o una creencia religiosa, es evadir la responsabilidad de asegurar públicamente que los demás géneros son abominaciones, perversidades, mutilaciones, cosas del demonio. Otro ejemplo es el que nos ofrendó con su habitual elocuencia Azucena Uresti, quien hace poco habló para tratar de no decir que está en contra de los programas sociales. Usó a los hijos de Andrés Manuel como muro para ocultarse. La locutora de Radio Fórmula dice: “Ser pobre no nos vuelve mejores personas ni moralmente superior (así su discordancia gramatical). Esa es una estrategia de mercadotecnia, es una estrategia política (para la locutora política y mercadotecnia son lo mismo) de Andrés Manuel López Obrador. La utilizó durante su sexenio, pero la utilizó durante décadas a las que solo se ha dedicado a ser candidato. Es todo lo que ha hecho Andrés Manuel López Obrador. Ese señor que decía que solo tenía 200 pesos en la cartera, miente, mintió y miente porque pues todo se resume a ver a sus hijos, por ejemplo, Andy López y José Ramón López Beltrán, dándose vida de millonarios en Tokio, vacaciones de lujo, en Nueva York, compras en las tiendas más exclusivas. Concluye la ideóloga de la derecha: “Así que todos tenemos derecho y no nos vuelve malas personas, todos tenemos derecho a buscar una mejor vida, una mejor calidad en la educación, un mejor trabajo y eso no nos convierte en malas personas, nos convierte en mejores ciudadanos, en ciudadanos más felices, más responsables que cumplimos nuestras metas y nuestros sueños. Así que dejemos de creer que ser pobre es ser una buena persona”. Lo que encubre con esta palabrería sin ton ni son es que está en contra de los derechos sociales de los pobres. Para ella, los pobres no están buscando, como ella, una “vida mejor” cumpliendo con “sus metas y sueños”. Acceder a uno de los programas sociales es, para ella, buscar una peor vida y no ser ciudadano. Los pobres no son ciudadanos mexicanos, sino unos menesterosos asistidos por la beneficencia pública, cuya existencia no se explica por un sistema que premia la desigualdad, sino porque no le echan ganas. Los que han nacido en la familia, clase social, género, geografía, y color de piel afortunado son los buenos porque ya tienen sus posibilidades de cumplir sus metas y sueños. Los pobres no deberían ni siquiera de votar porque lo hacen para recibir recursos públicos. No son buenas personas sino holgazanes, como han repetido Vicente Fox y Xóchitl Gálvez. No lo dice directamente y se escuda en su cantaleta contra AMLO y su familia que han engañado a los pobres porque ni siquiera ellos cumplen con ser pobres. Así es la hipocresía de la derecha que el mismo AMLO, citando a Carlos Monsiváis, enunció tantas veces. No dicen las cosas de frente si no a través de un tema que no genere rechazo como sería decir: “Yo no pago impuestos porque va a las manos de millones que no siento que se hayan esforzado como yo”. Se escuda esta locutora en sus metas y sueños y, de paso, denuncia sin pruebas la ya tan sobada fanfarronada de los fachos de decir que AMLO era corrupto.
En el caso de la desgracia del tren que nos ocupa, decir, como aseguró el periódico Reforma, que el accidente se debió a que ---cito--- “AMLO lo construyó con fallas y descuidos y, además, con trenes con 50 años de antigüedad”, no sólo es una frase con cuatro mentiras rebatibles, sino que entraña una operación de cómo la oposición ve al país en el que vive. Es uno donde el Estado no debería construir infraestructura porque el Estado por naturaleza, o algo así, es ineficiente y negligente al estar rodando trenes de 50 años de viejos, aunque oculta mencionar el Reforma que las locomotoras son del 2001 y los vagones del Intercity británico son los únicos diseñados para ir a 125 kilómetros por hora en una vía que no están diseñadas para trenes bala. Pero eso no importa. Tampoco refieren, como escribió el teórico de la velocidad, Paul Virilio, que la invención del tren también fue la creación de los accidentes: en 2024, Europa sufrió mil 504 descarrilamientos de trenes en los que murieron 750 personas. No les interesa esa cifra porque no no serviría para apuntalar su creencia en que la inversión pública en transporte en el sureste es un desperdicio porque ahí viven los huevones que no pueden trabajar ocho horas seguidas, como célebremente escupió Xóchitl. Que los carros tengan 50 años de diseñados los hace obsoletos y una “dádiva” peligrosa para los oaxaqueños y veracruzanos beneficiados. Luego apareció Loret con un supuesto audio de los hijos de AMLO riéndose como el Señor Burns de los Simpson porque habían vendido piedras de mala calidad para el tren.
No desmentiré estos relatos, sino que trataré de entender con ustedes cómo y para quién funciona esta campaña ideológica contra los pobres y el Estado que los volvió a considerar como ciudadanos mexicanos. El tren es el enemigo porque es la inversión pública, es AMLO, y es el sureste. Es también lo que permite el comercio entre el Caribe y el Pacífico, es decir, que esa zona se desarrolle con bienestar. Es la Bestia del neoliberalismo que jamás consideró a la verdadera Bestia, el tren de indocumentados que se descarrilaba cada semana, como algo que pudiera utilizarse.
El lenguaje aquí funciona para hablarle a cierto grupo del país que ya cree desde hace décadas en tres presuposiciones: que el Estado es por naturaleza corrupto e ineficiente; que los mexicanos no pueden hacer obras como los gringos y europeos o japoneses; y que no vale la pena invertir en el sureste. Apela a una idea preconcebida de cómo ven al país; son las tías del whatsapp que siguen usando el término “Primer Mundo”. Están coordinados en esta mirada pero también en una forma de hablar de política como mercadotecnia, por ejemplo, e incluso en una forma de tratar a los demás cuando se les considera inferiores o superiores, y también una forma de votar. Las palabras resuenan y, cuando lo hacen, sintonizan con cierto tipo de personas. Las palabras generan redes de hacer y ser, de acción e identidad, que parecen sólo ser palabras que el emisor envuelve y el receptor desenvuelve. Pero no, en realidad, son palabras que nos indican cómo mirar el mundo que nos rodea y cómo relacionarnos con los demás. Cada enunciado es un acto que tiene como objetivo directo vincular al oyente con el hablante mediante un vínculo de algún sentimiento social, que puede apoyar tanto la acción colectiva como el entendimiento mutuo. El lenguaje no solo conecta, sino que también divide, separando a las personas en grupos que carecen de un entendimiento común.
La pregunta que les hago es qué tipo de grupo está tratando de reunir en torno suyo la oposición. Tendemos a armonizarnos con el grupo al que deseamos pertenecer. Eso nos hace conformarnos a una cierta retórica política donde, en lugar de centrarnos en la verdad o la descripción, nos acomodamos a una práctica del lenguaje. Así, por ejemplo, alguien que insiste todos los días en señalar lo que debería ser sin detenerse a explicar cómo es, se ajusta a la práctica de pensar en la política como algo de los políticos o, peor, de los partidos y en el Estado como el mal encarnado en la Secretaría de Marina. ¿Qué hacen los marinos administrando el tren?, se pregunta desgastados por la realidad sin darse cuenta que los marinos estudian varias ingenierías, física, matemáticas, mecánica y hasta antropología. Con el dedo flamígero del deber-ser señalan que la realidad no coincide con el ideal y se elevan a los cielos del juicio sumario. El problema viene cuando el Inquisidor de la 4T o de Morena es el dirigente del PRI, del PAN o del MC. Pero da igual si es un periodista con su fuete argumentativo o el Ayuwaki de la semana, la práctica es pensarse afuera del país, por encima de la mayoría.
Tenemos una necesidad de coherencia en nuestra visión de los demás y de la realidad, necesitamos disipar las disonancias. Y es por eso que, quien siempre tuvo dudas de la capacidad de los ingenieros militares para construir un tren o un aeropuerto, salta a denunciar la improvisación del gobierno con una respuesta directa e inmediata, no deliberativa, al estímulo de ver unos durmientes de madera, sin saber que se usan en en curvaturas y peraltes moderados, como ya lo explicó el ingeniero ferroviario escocés Gareth Dennis a quien el Reforma quiso utilizar como fuete de autoridad técnica.
Los mensajes políticos no dependen de la coherencia lógica, sino de resonancias emocionales, cognitivas y disposicionales, basándose especialmente en la necesidad de las personas de armonizar sus sintonías con las de su grupo de pertenencia. Las experiencias resonantes conectan diferentes partes del mundo de una persona. Así, si apenas se ve obligado a pagar los impuestos que le tocan, no dirá que estaba a favor de las factureras sino que el dinero público se dilapida en obras que se descarrilan o en apoyos para huevones o, de una manera casi mágica, en gente que nunca ha trabajado en el gobierno, como los hijos de AMLO. Y como ejemplo que les reconcilia con sus dos mundos tendrán al tren enemigo.
Las ideologías son artefactos culturales que consisten en prácticas, actitudes, afectos y normas. Conjuntos de prácticas sociales que son, a la vez, productos y presupuestos de nuestras actividades, tanto verbales como no verbales. Por ello, cuando uno cree en algo, también cree en todo lo que se desprende de ello. Cuando uno reacciona a lo mal construido que está el tren lo que está reflejando es una disposición a creer y juzgar que le restaura lo predecible ---“pasó lo que siempre he pensado”---, y le da una cierta coherencia entre su comportamiento y su contexto ---“no soy parte de las focas aplaudidoras”--- se dicen, adquiriendo, de pronto, una cierta mirada exclusiva y una identidad común con grupos a las que quisieran pertenecer.
Pero habría que decirles que, cuando uno cree en algo, también cree en todo lo que se desprende de ello. Así el grupo al que deseas pertenecer no está tan interesado en luchar contra la corrupción o la mala planeación sino que quiere destruir al Estado, que desaparezca la inversión pública, que no exista la moderación de nuestras desigualdades sociales o geográficas, y que todo vuelva a ser privatizado por una élite monopólica. Ese grupo, en algunas de sus oscuridades se lamenta de no haber nacido en otro país, en uno del Primer Mundo, como dicen las tías panistas, porque, lo que es aquí, todo es al aventón, como El Borras, sin pensar a veinte o treinta años.
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01-01-2026 - 12:00 am
“La Casa del Poeta se convirtió en el corazón vivo de la vida literaria-poética".

Con puntualidad de relojero, llegamos al próximo año… El año que recién termina, y en el que aún escribo esta columna, querido lector, fue un año de pérdidas en el ámbito literario, poético en particular, pero no exclusivamente. Así que, ahora que se va este 2025 es preciso recordar a aquellos que se fueron.
Muy al principio del año, en enero, falleció el poeta Julio Trujillo en el Reino Unido (1969-2025). Miembro de mi generación, hoy recuerdo a Julio como el poeta solar que siempre fue. Aún en momentos oscuros, la poesía era un don que no lo abandonaba nunca. Su poesía, aun si se ocupa de abismos y hondonadas, es inevitablemente celebratoria, porque la poesía no podía ser otra cosa para él, sino develamiento de la belleza, aunque su materia fuera lo oscuro o doloroso.
Él nació para cantar, cantar, cantarlo todo: la belleza de vivir y la belleza de morir, como si Julio hubiera sido un afiebrado constructor de metáforas y al mismo tiempo su rehén. Devorado por un hambre vital, una desmesura, deja en sus poemas su mejor y más acabada forma. Su muerte causó una conmoción en el medio literario por inesperada y prematura. Quedan sus poemas, para los que se quedan y en mí, los recuerdos de una época en la que fuimos jóvenes poetas persiguiendo a la poesía. Ese tiempo que murió hace mucho pero que con la muerte de Julio se siente como un epitafio.
Meses después, en agosto, cuando todavía padecíamos el desconcierto de la muerte de Julio, partió de este mundo, inesperadamente, otro amigo: el poeta, sibarita, alucinado y total Antonio Calera (1974-225), fundador de varias empresas culturales, todas asidas por la poesía. Otro arrebatado y expansivo miembro de mi generación, Antonio además era un utópico, un idealista que decidió cambiar el mundo con sus ideas y sus acciones, ya fueran restaurantes como la “Hostería La Bota”, lecturas, una combi o la edición de libros.
Todas eran creaturas que concebía para crear espacios alumbrados por la poesía y el poema, abiertos para todo aquel que quisiera sumarse a su bella causa: cambiar el mundo, volverlo un lugar habitable en medio del caos y la desesperanza. Comer, beber, leer poemas, conquistar plazas, denunciar, resistir, resistir.
Antonio era todo él generosidad: un ancho río para sus amigos e incluso para quienes no lo eran. Por sus aguas navegábamos todos en un abrazo fuera de este mundo; en el otro que creó. Sus empresas artísticas definieron una época en la que había espacios independientes y el gobierno era amigable con ellos. Una época de profunda efervescencia literaria y, también, de activismo social, o como le dicen hoy, artivismo.
Antonio Calera, como sus poemas mismos, era una fuerza de la naturaleza, pero también un crítico, un hombre sensible al que le pesaba el mundo, la crueldad y la naturaleza mezquina de los otros.
México era otro, y muchos poetas de izquierda queríamos cambiarlo. Nos sumamos a la esperanza de un cambio y fuimos testigos de la llegada de la izquierda al poder en la Ciudad de México, con Cárdenas, cuando el poeta Alejandro Aura le dio a la cultura de la ciudad un nuevo rostro fresco, abierto, plural. Cuando la izquierda no despreciaba a los poetas y artistas, como corroboramos estos años.
Precisamente en esa época, también otra iniciativa cultural independiente creció y se convirtió en un lugar excepcional para la poesía y los poetas: la Casa del Poeta Ramón López Velarde, en la colonia Roma. La Casa había sido cedida en comodato a la Fundación que le da nombre, una Institución de Asistencia Privada, que dirigió durante tres décadas esa casa donde murió Ramón López Velarde.
La casa había sido recuperada tras el terremoto del 85 por el entonces Distrito Federal, a iniciativa de poetas y escritores que luego formarían el Patronato de la Fundación.
Por esos años, a finales del siglo pasado y comienzos del nuevo milenio, la Casa del Poeta se convirtió en el corazón vivo de la vida literaria-poética, ya fuera a través de presentaciones en su famoso Café-Bar “Las Hormigas”, o en los ciclos de lectura de poesía, mesas críticas, festivales que los Asesores Culturales, poetas que organizaban el proyecto cultural anual de la Casa, llevaban a cabo en conjunto con un poeta joven encargado de la promoción de la naciente poesía mexicana, lo que volvía al programa totalmente excepcional.
No exagero al decir que no hubo poeta que no pasara alguna vez por sus recintos durante esos años, ya fueran del norte o del sur del país, y que las discusiones críticas y debates sobre poesía que se llevaban a cabo en su recinto definieron buena parte de la producción poética de esos años.
También coincidió con la política cultural federal que en ese entonces daba a la descentralización un auténtico empuje: estaban las revistas “Tierra Adentro”, la editorial del mismo nombre y los encuentros de becarios del extinto Fonca, en los que artistas jóvenes de todo el país pudieron conocerse y entablar conversaciones: un auténtico y vibrante momento cultural.
Fue justo por esos años, a finales del siglo pasado, en los que entró como Asesor Cultural el poeta Eduardo Hurtado (1950-2025), que también nos dejó este año. Desde entonces, ya como asesor o como exasesor, el poeta no dejó nunca de estar cerca de la Casa, a la que le tenía mucho cariño.
No pocas veces se organizaron defensas de la Casa ante la inevitable tentación del gobierno de acabar con esa iniciativa independiente y ciudadana o de recortar al máximo la aportación económica que le daba, sobre todo a partir de la llegada de López Obrador como Jefe de Gobierno.
No me extiendo mucho en su historia, querido lector, que da para otra columna. Basta con decir que la Casa del Poeta se convirtió en un lugar esencial para la cultura mexicana, precisamente porque era un espacio anómalo, una forma de colaboración sin recelo entre autoridades sensibles a la cultura y escritores amantes de ésta. Esto, cuando el gobierno era de otra naturaleza, muy distinto al que ahora padecemos quienes nos dedicamos al arte y la cultura.
Hoy, finalmente, y después de poco más de treinta años de fundada, la Casa del Poeta fue ya tomada por el gobierno morenista de la Ciudad de México. El poeta Eduardo Hurtado estaría en este momento, si estuviera aquí, escribiendo el réquiem por la que fuera su casa y la que fue nuestra casa durante tantos años. Una tristeza y también una expresión más de la política cultural imperante en el país, que ve con recelo y desprecio a los artistas.
De los cinco asesores que la Casa tuvo durante veinticinco años, solo queda la poeta Elsa Cross, quien fue la primera y la que esto escribe. Fallecieron ya, y en muy pocos años, los poetas David Huerta, Antonio Deltoro y Eduardo Hurtado, sus más fieles protectores.
Con la muerte, hace unas semanas, de Hurtado y el cierre de la Casa del Poeta, sucedidos al mismo tiempo, termina también una época. Algún día escribiré su historia, querido lector, durante los casi veinte años que trabajé, viví y escribí en la avenida Álvaro Obregón #73, cuando estuve al cargo del programa de jóvenes poetas y después como su Asesora Cultural.
Mientras este año expira, no me queda sino recordar lo que hoy nos deja y desearle que este año que comienza le vaya muy bien, que a México también, en medio de este mundo caótico y trumpiano que nos tocó vivir.
Tenga usted, pues, un muy feliz año 2026.
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31-12-2025 - 12:05 am
Las uvas de fin de año representan los buenos deseos para el periodo entrante. Y para comenzar la docena de peticiones a la Providencia, poco cuesta soñar con un Washington más prudente.
Uva 1: Que cesen las agresiones unilaterales de Trump a México. Las uvas de fin de año representan los buenos deseos para el periodo entrante. Y para comenzar la docena de peticiones a la Providencia, poco cuesta soñar con un Washington más prudente. La Casa Blanca agrede a México mediante una estrategia de coerción económica y presión a la soberanía, caracterizada principalmente por la amenaza e imposición de aranceles punitivos, la intención de utilizar fuerzas militares en suelo mexicano, y la ejecución de un programa de deportaciones masivas. En el peor escenario, Trump podría como en el baloncesto hacer presión de cancha completa para forzar errores del rival y granjear concesiones.
Uva 2: Que la revisión del T-MEC favorezca a México. El 2026 podría arrojar al menos tres escenarios para el intercambio de bienes en Norteamérica: (a) el base, donde el acuerdo perdure con ajustes modestos a las tasas de contenido regional y de aranceles focalizados; (b) el positivo, donde Trump sofoque el ruido para concentrar su menguado parque político en las elecciones intermedias, y (c) el catastrófico, donde Estados Unidos anuncie su salida del acuerdo perentoriamente o bien abra dos frentes aislados de negociación bilateral con Canadá y México. Como sea, la falta de certezas desgasta.
Uva 3: Que el poder económico encarnado por el viejo Scrooge sea domado. Engordar una fortuna personal desde la presidencia y ser bravucón contra el débil es el espíritu de la época, como muestran Trump y Milei día a día. Y ese mal podría contagiarse. En 2025, en una entrevista a modo para Código Magenta, Ricardo Salinas Pliego manifestó intenciones electorales: "No es algo que yo esté buscando activamente [ser candidato a la Presidencia], pero […] si es necesario, pues haré lo que sea necesario”, confesó. En 2026, dos grandes temas tendrán una lupa especial: (1) el adeudo fiscal del magnate y su posible finiquito y (2) la presentación de solicitudes de registro como Partido Político Nacional ante el INE. Son dos oportunidades para acotar la “libertad del zorro en el gallinero”.
Uva 4: Que se vendan más periódicos que periodistas. Desde el ridiculizado David Faitelson hasta el indigno Manuel López San Martín probaron que el 2025 fue otro año sombrío para la prensa corporativa, sumisa frente al poder económico. No hace falta ser Nostradamus para anticipar que la erosión de credibilidad aumentará mientras no exista una gran sacudida tecnológica, institucional y moral. Pero al menos en su forma actual, el pronóstico de vida de la profesión es reservado.
Uva 5: Que la economía mexicana gane fuelle. El 2025 fue complejo por el regreso de Trump, por la persistente política monetaria restrictiva y por una consolidación fiscal que limita el gasto público. Sobreponerse al bajo crecimiento no depende a cabalidad de México ante la incertidumbre comercial, pero el gobierno federal y el Banco de México podrían coordinarse mejor para relajar la camisa de fuerza que lastra la economía nacional.
Uva 6: Que el Banco de México recorte más de lo previsto. Las tasas de interés muy por encima de la inflación ralentizan la inversión y el consumo, y además desalientan las exportaciones. Con la actual política restrictiva, el Banco de México incentivó la llegada de capitales poco productivos de corta madurez. La postura, ajena al Poder Ejecutivo, causó como efecto indeseable una superapreciación del peso en relación al yuan, engordando el déficit comercial. Para 2026, una reducción de sólo 50 puntos base a la tasa de política monetaria sería demasiado conservadora para la coyuntura.
Uva 7: Que no explote la debatible burbuja de la inteligencia artificial. Los múltiplos de valuación financiera alertan que las expectativas están tan desbordadas como en la burbuja del internet. Desde la óptica macroeconómica, la inversión en centros de datos y chips es de los contados catalizadores de crecimiento. Por ello, cualquier descarrilamiento en Estados Unidos podría magnificarse, con réplicas en todo el mundo. Un evento catastrófico es improbable, pero los riesgos se acumulan.
Uva 9: Que pare el sitio estadounidense a Venezuela. Trump pretende un cambio de régimen por la fuerza, y el hurto de buques petroleros es evidencia inequívoca. Sin permiso del Senado, Washington libra una guerra contra un enemigo etéreo —los cárteles— al que acusa de manipular al gobierno. Ante la pasividad del orden internacional disfuncional, el Caribe alberga una partida de Batalla Naval (Battleship) con un sólo jugador. Buques militares, aviones de combate y miles de marines aguardan el grito de guerra, movidos por el cabildeo de Miami, los intereses petroleros y la urgencia de enterrar en el olvido los archivos de Epstein.
Uva 8: Que América Latina contenga la reproducción ultraderechista. En este 2025 convaleciente, la región tuvo un calendario electoral intenso con presidenciales en Ecuador, Bolivia, Honduras y Chile, además de legislativas en Argentina. La izquierda fue barrida. El inclemente péndulo y el clima internacional favorable a los aliados de Trump podrían expandir la red reaccionaria en Sudamérica encabezada por Kast y Milei. En 2026, esa hidra podría crecer más cabezas con elecciones presidenciales en Brasil, Colombia, Costa Rica, Haití y Perú.
Uva 10: Que Lula da Silva triunfe por cuarta ocasión en Brasil. Un inesperado tanque de oxígeno para la reelección emergió de un lugar insospechado: una disputa arancelaria abierta por Trump. Amén de la geopolítica, Lula tiene como baluarte una economía sólida donde la inflación se desacelera, el empleo crece y fluyen las exenciones del impuesto sobre la renta para quienes ganan menos de 930 dólares al mes; en cambio, la inseguridad pegajosa es una flaqueza que la ultraderecha buscará explotar activando las más bajas pasiones.
Uva 11: Que las izquierdas retengan Colombia. Para variar, la oposición colombiana busca imponer hasta arriba de la agenda la violencia política y la inseguridad. Que el Presidente Gustavo Petro no pueda reelegirse es una condicionante de peso para revalidar el rumbo político, tarea en manos del Senador Iván Cepeda. La atomización partidista da espacio para alianzas y sorpresas, pero hoy día el sesgo de cambio erige como escenario base una pausa al progresismo.
Uva 12: Que Trump no recupere el momento perdido. Las elecciones locales de noviembre confirmaron que el viento cambió de dirección. La asequibilidad está convertida en el talón de Aquiles del Presidente, y el repudio crece. En 2026, las elecciones intermedias son una ventana de oportunidad para restar margen de maniobra a la Casa Blanca y dejar al partido republicano herido de muerte rumbo a un 2028 que no tendrá a Trump en la boleta. Una ola azul pondría en pausa la temporada de canallas. Una barrida demócrata podría ser el clímax del año que nace.
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31-12-2025 - 12:04 am
"“Escuchar ese latido del alma de la tierra; no la guerra de la propiedad, sí la contundencia de compartir”.

“El diálogo no es simplemente una estrategia,
sino un compromiso con la humanidad
para comprendernos y vivir en paz”
Mohammad Khatami
I
El segundo fue ese tronar de dedos,
resta la memoria de los siglos
que nombramos humanidad.
Lo que hacemos,
se evapora entre las manos,
y no obstante proseguimos
sin lograr apaciguar
nuestros humores,
y menos terminar con violencias y guerras.
II
Si pudiéramos ver el paisaje:
el paréntesis que nos advierte
del cielo
del embrión de su pausa;
la imagen donde buscamos,
certificar nuestra presencia.
III
El hoy se esfumó,
y aun así preferimos anclarnos
en nuestras frágiles lecturas,
sin advertir la inmensidad
que nos habita y trasciende.
Esa magnificencia
que cada quien porta,
interroga
despoja y desnuda
la conciencia en su despertar,
al escuchar el puntual latido:
para no perderse en el estruendo
qué contamina y contagia,
a manera de un mal de ojo
el caminar en paz y en amor.
IV
Si tan solo pudiéramos oír
un poco de la sabiduría del río
en el correr de nuestra sangre,
la gentileza sería la palabra,
y el tiempo, su emblemática enseñanza.
Rendija
1) La mesa de estos días, es el retorno de la Nación al origen de saberse herederos de un bien común. Escuchar ese latido del alma de la tierra; no la guerra de la propiedad, sí la contundencia de compartir.
2) En Irán se juega parte de la fracturada estabilidad mundial. Evitar una guerra civil será tarea de encontrar una transición democrática del régimen islámico. El Diálogo De Civilizaciones, propuesto a fines de la década de los noventa, por el entonces presidente Khatami, fue ignorado e incluso reprimido. Hoy es probablemente, la única vía para evitar la violencia dentro y fuera del país, una transición que garantice el fin del exacerbado autoritarismo y abra los cauces a la libertad pública y los derechos humanos. En México aprender del caso de Irán, no está de más.
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31-12-2025 - 12:04 am
Hay otras experiencias que también acaban, pero cuyo final nos resistimos a admitir. El amor es un buen ejemplo: el amor se extingue y, en múltiples casos la pareja sigue ahí, a veces, haciéndose la distraída o fingiendo que continúa o intentando resucitarlo.
La vida es un continuo de finales: acaba la lactancia, acaba la primaria, acaba la cena, el desayuno y los fines de semana; termina un año, termina otro, también concluyen los lustros y las décadas, los milenios y los siglos. Todos sabemos que nuestra vida individual llegará algún día a su término. El fin, el borde, el límite infranqueable está ahí para todo lo que conocemos: lo mismo los imperios que las estaciones, el Sol o las galaxias: en el tiempo se encierra el acabose de todo lo que existe.
Ante este hecho, sin embargo, los seres humanos mostramos un grado de aceptación distinto dependiendo del final de que se trate: nadie se queda esperando un después cuando una película o un libro concluyen. Salimos de la sala de cine y cerramos el libro. El desenlace puede o no habernos gustado, pero cuando encienden la luz o llegamos a la última página todos entendemos que no sigue más y lo asumimos sin chistar.
Hay otras experiencias que también acaban, pero cuyo final nos resistimos a admitir. El amor es un buen ejemplo: el amor se extingue y, en múltiples casos la pareja sigue ahí, a veces, haciéndose la distraída o fingiendo que continúa o intentando resucitarlo; no hablo de la relación, del hecho estricto de separarse. Esto sí que termina cuando se da un verdadero adiós; hablo del sentimiento que liga a dos personas y que resulta tan difícil precisar, tanto en su inicio como en su final: saber con exactitud cuándo empieza y cuando concluye es imposible. Y es que, al parecer, existe una franja de indeterminación muy amplia, una zona afectiva que va del atractivo, el mero sentirse a gusto con el otro, hasta llegar a lo que ya es propiamente amor. Lo que tal vez sí se produzca de la noche a la mañana es el odio, pues uno puede identificar claramente el momento preciso del agravio, aunque también hay odios que se van instalando poco a poco, de ofensa en ofensa, como las gotas de agua que acaban por colmar el vaso. Borges hacía una analogía entre quedarse dormido y descubrirse enamorado, y tenía razón: no sabemos en qué instante entramos en el sueño y tampoco cuando ya estamos dentro del amor. Y también el final del amor es borroso, por más que Neruda diga que: "es muy corto el amor y es muy largo el olvido", aunque quizá ese largo final muestra que no es tan corto…
Hay etapas en la vida que también concluyen y que no es fácil determinar. En algún momento uno deja de ser un niño, pues aunque muchos crean que un adulto lo sigue siendo, la verdad es que el niño y el adolescente no se parecen, son irreductibles. Un día uno se vuelve un adulto y otro se convierte en un viejo; pero ¿cuándo exactamente? Y sobre todo, ¿cuando llega a admitirse que uno ya lo es? Hay viejos como Picasso que parece que nunca llegaron a la ancianidad y conozco docenas de personas que teniendo más de 50 años nadie, ni ellos mismos, puede aceptar que son adultos. Hoy hasta las jacarandas andan confundidas con las estaciones y hay algunas que florecen en marzo y que comienzan a perder las hojas en abril.
Pero quizás el final menos aceptable sea la muerte, no la muerte de otro cuyo rayo se cincela una fecha precisa en nuestra memoria, sino la muerte propia, esta siempre la suponemos después, mañana o mejor, pasado mañana. La sabemos pero la ubicamos siempre a la distancia, en un futuro incierto, incluso nos decimos que no tenemos tiempo para ella, porque estamos haciendo otras cosas. Y es posible que esto ocurra, porque como decía Epicuro: "la muerte nunca nos alcanza, pues cuando nosotros estamos, ella no está y cuando ella está, nosotros ya no estamos".
La muerte es ese final por antonomasia, no de balde existen mitologías, religiones y hasta filosofías que nos ofrecen la esperanza de un más allá, por lo visto, como humanidad, nos resistimos a aceptar la simplicidad de la muerte… Hay, sin embargo, finales sencillos: como terminar esta columna: usted de escucharla y yo de escribirla. Y finales que celebramos, como este que está a punto de llegar: el final del año 2025. Hoy es ya 31 de diciembre y faltan unas horas. Concentrémonos en estos finales de celebración y que tienen muchos ingredientes para que experimentemos felicidad: la conciencia de que hemos llegado, es uno de ellos, el otro el que algunas personas que queremos estarán con nosotros esta noche y que, sea lo que sea, hoy la cena tendrá algo especial. A todos les deseo que lleguen al fin de este año satisfechos y que a partir de mañana gocen del mejor de los años. Feliz año nuevo para todos, feliz, feliz 2026.
X @oscardelaborbol
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31-12-2025 - 12:03 am
El año de 2025 que despedimos nos ha vuelto a traer las pretensiones imperiales norteamericanas, la insignificancia de Europa, la emergencia de China que no pasa una a EU y despide el año haciendo maniobras en la costa de Taiwan como respuesta al envío de armas norteamericano, la masacre en Gaza que nos debe abochornar a todos.
En 2025, las colonias de buitres se han multiplicado. Los buitres se alimentan de carroña y la carroña se expande donde hay cosas rotas. Hay gente que se dedica a romper cosas, incluidos países, y luego se enriquecen como buenos carroñeros. Cuando algo se rompe, sea intencionadamente o por accidente, siempre surgen los que quieren ayudar y los que se ponen su mejor traje de carroñeros. 2025 deja un rastro de carroñeros insoportable. Que se vaya ya.
2025 ha sido el año del declive de Europa, del auge de China, del pataleo peligroso de unos EU decadente, del despertar convulso de África, del genocidio en Asia y de la disputa abierta en América Latina entre soberanía y sumisión. Quien más daño hace en el mundo es Occidente y quienes representan esa idea de Occidente -hombres, blancos, ricos, atlantistas, racistas, supremacistas- y donde más ignorancia hay en la población del daño que se hace es en Occidente.
Es evidente en este 2025 que el desarrollo tecnológico está generando una nueva fractura. La mitad de los adultos en EU no leyó ningún libro el año pasado. Trump ganó las elecciones gracias a Elon Musk, que se compró Twitter para ponerlo al servicio del Presidente que odia a los inmigrantes. No deja de ser curioso que, al tiempo que el pueblo norteamericano se embrutece, las élites están educando a sus hijos lejos de las pantallas, regresando a la lectura, a la reflexión y lejos de los teléfonos celulares. A las élites les interesa tener hijos inteligentes, pero que una mayoría se acostumbre a videos cortos, a entretenerse, a divertirse, a no hacerse muchas preguntas. Que no puedan concentrarse, conectar ideas, que estén embrutecidos, lo que les justificará despreciar a esas mayorías. Te dan de comer mierda y luego te desprecian porque estás gordo y mal alimentado.
Lo mejor de Occidente ya no lo puede representar Europa. ¡Atentos América Latina! Quien conozca la historia de Europa tiene necesariamente que vivir en la paradoja de ver al viejo continente como parte de la historia de la civilización y, por lo mismo, de la historia de la barbarie. Ciudadanos que apoyan genocidios y que persiguen inmigrantes en suelo europeo, y ciudadanos que se juegan ir a la cárcel para protestar por esos comportamientos.
Pero no podemos mirar para otro lado. En el ADN europeo está el colonialismo, que es la fuerza más relevante para la intranquilidad mundial sembrada por Europa desde el siglo XV.
En 1823, el Plan Monroe dijo que América pertenecía a los norteamericanos. Simón Bolívar vio con claridad que los EU iban a ser una plaga para el continente. No podía imaginar que después de la Segunda Guerra Mundial, esa plaga iba a extenderse por todo el planeta. Sustituirían a Gran Bretaña como imperio. Hoy ven zozobrar esa hegemonía y dan zarpazos, dirigidos por un amedrentador profesional que amenaza y asusta para conseguir mejor precio. Los imperios siempre tienen paredones de fusilamiento y mazmorras.
El año de 2025 que despedimos nos ha vuelto a traer las pretensiones imperiales norteamericanas, la insignificancia de Europa, la emergencia de China que no pasa una a EU y despide el año haciendo maniobras en la costa de Taiwan como respuesta al envío de armas norteamericano, la masacre en Gaza que nos debe abochornar a todos, la desestabilización de Oriente Medio, las guerras en África -con el bombardeo reciente de Nigeria por parte de EU, en su estrategia de frenar la descolonización del Sahel-, la disputa entre la izquierda y la derecha en América Latina, Bad Bunny en la Superbowl y la crisis del certamen Miss Universo. Eso último es una ironía para soportar tantos desafíos.
La Flotilla de la libertad de Gaza, la Relatora de Naciones Unidas para los territorios palestinos, Francesca Albanese, y el coraje del pueblo palestino forman parte de la esperanza de un mundo que, pese a todo el dolor, no se rinde. Y lo mismo vale para el pueblo de Venezuela, que amenazado por Donald Trump con la intención declarada de quedarse con el petróleo del país, no se ha rendido ni le ha retirado el apoyo al Gobierno de Nicolás Maduro, que ha decidido jugársela con su pueblo.
En Europa sólo hay malas noticias. La guerra de Ucrania, que debía haberse terminado hace tres años (que podía no haber comenzado), continúa porque a EU le interesó que los europeos rompieran con Rusia y garantizar así la insignificancia de la Unión Europea. Las relaciones comerciales entre Alemania y Rusia, con el gas como vehículo de unión, iba contra los intereses norteamericanos. Volaron el Nordstream II. En el documento de Estrategia de Seguridad Nacional norteamericano presentado este mes de diciembre, donde se recupera el Plan Monroe con un “corolario Trump”, se apuesta por apoyar a las fuerzas de extrema derecha europeas. Porque romperían la Unión Europea, igual que la derecha latinoamericana rompe la UNASUR y la CELAC, se comprometen a comprar todo a los EU y multiplicarían la presencia militar norteamericana en Europa.
La división de la izquierda y la falta de coherencia ideológica le puso alfombra roja a la extrema derecha. El panorama europeo se vistió con correajes en Italia, Hungría, Polonia, Austria, Bélgica, y son primera fuerza en Francia, Alemania y España.
En la Conferencia de Seguridad de Múnich de este año, el Vicepresidente católico JD Vance, que odiaba al Papa Francisco que se ha ido este año, dijo que sólo la extrema derecha europea -la que recupera el fascismo- comparte valores con los Estados Unidos de Trump. Los europeos, tras ser abochornados en una reunión en el Despacho Oval, con estética de colegio donde el director regaña a los alumnos, asumieron gastar el cinco por ciento del PIB en gasto militar, rematando el ridículo con una Ursula von der Leyen reuniéndose en un campo de golf en Escocia, propiedad de Trump, para rendirle pleitesía al que se cree el amo del mundo, y prometerle cientos de millones de dólares para compras de bienes norteamericanos. La recompensa de Trump a tanta humillación ha sido el apoyo a la extrema derecha señalada en la Estrategia de Seguridad Nacional.
Al tiempo, en Alemania se está persiguiendo, con comportamientos que recuerdan al nazismo, a quien critique el genocidio en Gaza o explique la responsabilidad europea en la estrategia de acorralamiento a Rusia que desembocó en la invasión de Ucrania. En Rumanía, el Tribunal Supremo anuló las elecciones por, se argumentó, injerencia rusa. En Honduras, dos días antes de las elecciones Trump mandó tres millones y medio de mensajes a celulares hondureños diciendo que si ganaba la izquierda no llegarían las remesas de los trabajadores de Honduras emigrados en los EU. Europa calló, igual que los hipócritas de la derecha latinoamericana (y, tristemente, también el Chile de Gabriel Boric), pese a que desde el partido LIBRE se pidiera la publicación de las actas (¿Ya no os importan las actas?). Cuando la izquierda se alinea con EU, desaparece.
Quien conozca la historia sabe que Europa siempre se ha guiado por intereses coloniales. Por eso ha protagonizado todo tipo de masacres en África y Asia durante el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, cedió en Múnich ante Hitler en 1938, rescató a los oficiales nazis, sostuvo a la dictadura de Franco, no protestó por los golpes de Estado en el cono sur, toleró masacres contra la izquierda en Indonesia, no reconoció la victoria del FIS en Argelia, secundó la mentira de las armas de destrucción masiva en Irak, reconoció a Guaidó como Presidente Interino o ha terminado fomentando la guerra en Venezuela dándole el más criticado de los premios Nobel de la paz a la violenta y guerrerista María Corina Machado.
Nos quedamos con los pueblos europeos impidiendo la vuelta ciclista a España, manifestándose en todas las capitales aunque los gobiernos les acusen de terroristas por pedir que no se asesine a más gente en Palestina, mostrando su repulsa a la presencia militar norteamericana en el Caribe, o presionando para que no se compren más armas a los asesinos israelíes ni se participe en Eurovisión u otras competiciones si ondea la bandera bajo la cual se está masacrando a seres humanos.
Tampoco ha sido un buen año para el medio ambiente. Hay menos planeta para vivirlo -nosotros y los que vengan detrás-. Y el mundo sigue ardiendo, como ha pasado en Los Ángeles o en España. Un planeta que se está desertizando, quedándose sin agua, perdiendo biodiversidad, calentándose a niveles invivibles, mientras las Cumbres del COP para frenar el calentamiento global, como la de Belém do Pará en Brasil, volvieron a ser un fracaso.
El año nos dejó la tristeza de la marcha del Papa Francisco y la llegada de un nuevo Papa, que estuvo a punto de generar un cisma porque la derecha estadounidense amenazó con romper con el Vaticano si volvía a ser elegido un Papa como Francisco. Al final, Trump se tranquilizó porque es norteamericano. Pero su tarea evangélica siempre la hizo en Perú. Hay esperanzas. Aún está pendiente saber cuál va a ser su legado, pero su cercanía con Bergoglio le dejó, sin duda, una compasiva huella. Tiene todavía el beneficio de la duda. Dudas, dudas, dudas. Las preguntas más repetidas en Google este año no dicen mucho del avance de la inteligencia humana: por qué la feria de abril de Sevilla fue en mayo, por qué los Papas cambian de nombre, cómo hacer caca en el trabajo -millones de seres humanos se hacen esa pregunta- o cómo quitar el maquillaje de la almohada. Preguntas que seguro no se hicieron los griegos clásicos cuando empezó a despuntar el pensamiento, pero que hoy ocupan nuestras inquietudes.
Quizá la prohibición del uso de redes sociales a los menores en Australia puede dar también alguna esperanza, aunque los menores luego crecen y ya podrán usarlas y quién sabe qué es peor. De momento sabemos que el detonante del levantamiento de la generación Z en Nepal (también protestaron en más sitios), que llevó a que le prendieran fuego al Palacio Presidencial después de que la represión causara decenas de muertos y miles de heridos, fue precisamente el anuncio de que se iba a restringir el uso de las redes. La protesta, que se extendió a críticas a la corrupción y la demanda de trabajo, quedó en nada. Esas explosiones de ira sin organización son como las olas en el mar, que sólo existen cuando hay viento. Dijo Gramsci que las ideas sin organización no vuelan. Y los actos tampoco.
El continente latinoamericano despide el año con la tristeza del Caribe militarizado, el asalto electoral en Honduras, la pelea de la izquierda en Bolivia y Perú que permitieron o permitirán el regresó a la derecha y que un admirador de Pinochet ganara las elecciones en Chile. Tristeza aumentada por el mal gobierno de Gabriel Boric, que arrastró en su desconcertante gestión a la candidata del Partido Comunista. Janet Jara, que heredó ese desconcierto, renegó, como San Pedro, de su propio gobierno, de Venezuela, de Cuba y casi, asustada, de toda la izquierda. Parece que la izquierda sólo no reniega de la izquierda cuando nos matan. Pero cuando la izquierda se asusta, hay más ideología en los anticomunistas que en la propia izquierda. Y la izquierda pierde.
Si el mundo está convulso es porque hay gente protestando, porque hay pueblos que no se resignan, porque hay suficiente gente como para importunar a los poderosos. No perdamos eso de vista. Si no existiera esa gente, todo aparentaría estar mejor. No te van a contar que hay una parte de la humanidad que cree en el ser humano y que está dispuesta a pelear para que no le roben su humanidad.
De la mano de esa gente, entramos en el 2026. Feliz año nuevo a todas y todos los que no se resignan.
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30-12-2025 - 12:05 am
“Las hipótesis deben ir desde la corrupción gubernamental y empresarial hasta la negligencia y el sabotaje".
A las víctimas de la tragedia en Oaxaca
La muerte de 13 compatriotas en el descarrilamiento del Tren Interoceánico exige verdad y justicia: Junto con la empatía, el acompañamiento y la reparación del daño a las víctimas de la tragedia del domingo 28, todas las autoridades implicadas deben esclarecer, total y plenamente, las causas e identificar a todos los responsables de lo que no es un desastre natural, sino una obra humana, cuyas hipótesis deben ir desde la corrupción gubernamental y empresarial hasta la negligencia y el sabotaje.
Lo de menos es si los adversarios del gobierno de la Cuarta Transformación lucran otra vez con esta tragedia —que vayan inclusive al lugar del siniestro en Oaxaca para hacer una conferencia de prensa, como lo hicieron los panistas en 2021 cuando el colapso de la Línea 12—, porque el deber primario de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo es impedir la impunidad de todos los responsables, con una investigación que compete directamente a la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario y, sobre todo, a la Fiscalía General de la República (FGR), encabezada por Ernestina Godoy, una funcionaria de toda su confianza.
Una investigación integral y exhaustiva debe involucrar a la Secretaría de Marina, la institución a cargo de la obra desde su origen, incluyendo a su actual titular, el secretario almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, quien fue el director general del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador contrató a la empresa ABCD Arquitectura para la construcción de vías férreas nuevas y rehabilitadas en la línea Z para el ferrocarril que une a Salina Cruz, Oaxaca, con Coatzacoalcos, Veracruz, así como para dotar de equipamiento especializado de vía en que incluye señales, cambios de vía, detectores, cruces carreteros y lubricación para garantizar la operación segura del tren, en cuyo tramo se produjo el descarrilamiento del domingo 28 de diciembre.
Esta empresa está vinculada a Javier Arturo Aguilera Peña, un empresario del estado de Hidalgo que se dice sobrino del expresidente priista Enrique Peña Nieto y que fue uno de los contratistas favoritos del exgobernador Omar Fayad, actual embajador en Noruega. Este personaje preside también el consorcio Promotora de Desarrollo, Industria y Bienestar del Istmo de Tehuantepec (Proistmo), que construye dos Polos de Desarrollo Para el Bienestar (Podebis) en la misma región.
Hay muchas preguntas que deben responderse sobre la empresa ABCD Arquitectura, en cuyos meses recientes ha dejado de pagar a empresas proveedoras y a trabajadores: ¿Ha cumplido adecuadamente con las obras para las que fue contratada? ¿Cuál fue el procedimiento para la selección de esta empresa para el desarrollo de obra civil y trabajo especializado de vía férrea? ¿Cuál es el historial de casos de éxito en el desarrollo de proyectos de equipamiento ferroviario?¿Cuál es el historial de casos de éxito en el desarrollo de proyectos de cómputo, telecomunicaciones y videovigilancia? La Semar y el almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles deben responder.
Pero también debe investigarse cuál fue el papel de Gonzalo López Beltrán, hijo de López Obrador, en la construcción de infraestructura para el Tren Interoceánico, como el mismo expresidente lo reveló, el 5 de julio de 2024, luego de que el muchacho se entrevistó con Sheinbaum y desató rumores de que podría incorporarse al nuevo gobierno.
“Gonzalo no está metido en cuestión política. Ha ayudado como honorífico en el (Tren) Interoceánico, pero no cobra y no va a trabajar en el gobierno. Cuando me dijo eso me sentí contentísimo”, expresó López Obrador en esa ocasión y enseguida precisó la intervención de su hijo en el Istmo: “Me ayudaba a ver el avance de las obras, del tendido de las vías, lo de los trenes, la construcción del rompeolas en Salina Cruz, con los marinos”.
La FGR debe identificar la intervención de López Beltrán en esta obra insignia de la Cuarta Transformación y de su padre, así haya sido con carácter honorario, para de una vez por todas poner freno a las versiones de favorecer a su amigo Pedro Salazar Beltrán para convertirse en proveedor del balastro para el Tren Interoceánico, como se escucha en un audio difundido por el grupo de presión Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, creado por el magnate Claudio X. González.
El esclarecimiento pleno de la tragedia que costó la vida a 13 compatriotas es un asunto de salud pública si se trata de corrupción y/o negligencia, pero también si fue un acto de sabotaje, con fines políticos y de desestabilización. Nada debe descartarse en la investigación de la FGR, incluyendo maniobras criminales para dañar una de las obras emblemáticas de la Cuarta Transformación.
Es obvio que la oposición le apuesta al fracaso de todas las obras del anterior y del actual gobierno, y si las ha entorpecido desde que comenzaron, con todo tipo de argucias, tiene sentido que trate literalmente de descarrilarlas, aunque mueran mexicanos.
Y si la investigación tampoco arroja sabotaje, sino sólo negligencia, de funcionarios y de empresarios, a todos ellos se les debe aplicar la ley con toda severidad. Es verdad y es justicia. Que no vuelva a haber impunes jamás en México.
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30-12-2025 - 12:04 am
Alejandro Moreno parece tener el síndrome del “merezco abundancia” cada vez más introyectado, pensándose presidenciable, aunque la imagen pública empañada por la corrupción lo ha convertido en el político peor evaluado.
“Merezco abundancia”, la misma frase escrita decenas de veces se leía en los cuadernos que a manera de diario escribía Karime Macías, la esposa del priista Javier Duarte, copartícipes del multimillonario saqueo de recursos públicos en sus años en la gobernatura de Veracruz.
Karime es hija de un contador llamado Antonio Macías, quien fue tesorero y asesor de Fidel Herrera y a quien se ubicaba como prestanombres de políticos y funcionarios veracruzanos, incluido su yerno Javier Duarte, sucesor de Herrera en la gobernatura.
Karime ejercía de vicegobernadora, artífice –desde diversas áreas– de la malversación de recursos públicos, de los desvíos millonarios, en acciones criminales de las que hasta ahora permanece impune. Sin pisar prisión, goza de esa abundancia de recursos públicos que con su esposo y familia robaron del erario de Veracruz para darse vida de lujo y derroche; vive desde hace años en un lujoso departamento en una exclusiva zona de Londres.
La frase que la saqueadora esposa del exgobernador priista escribía en sus libretas se sumó a otras que conforman el ideario de políticos y funcionarios que todavía priorizan aquello de que “un político pobre es un pobre político”, o que “vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”. El “merezco abundancia” les hace suponerse merecedores de cargos y usar esos cargos para el abuso y enriquecimiento personal.
Uno de esos muchos políticos que personifica todos esos vicios de la forma de operar que tanto ha costado al país, es Alejandro Moreno, el impresentable dirigente del PRI, quien arrastra cargos de enriquecimiento ilícito, peculado, uso indebido de atribuciones, defraudación fiscal y lavado de dinero desde su periodo de gobierno en Campeche cuando fue acumulando lujosas propiedades, bienes muebles e inmuebles de las que hay discrepancias fiscales millonarias, que son los cargos que le imputa la Fiscalía de Campeche.
Desde el año 2022 esa Fiscalía solicitó que se le retirara el fuero, pero él sigue impune, debido a la impunidad que le han dado la Sección Instructora de la Cámara de Diputados y que le dio la Fiscalía General de la República con Gertz Manero.
En la Sección Instructora de la Cámara de Diputados –que es el área que debe revisar el caso para presentar su dictamen ante el pleno– los expedientes que involucran a Moreno parecen en la congeladora, luego se dijo que estaban extraviados, y ante los cuestionamientos por la evidente inacción, apenas hace unos días el presidente de esa área Hugo Eric Flores salió a decir que será hasta febrero de 2026 cuando se retomará el caso de desafuero de Alejandro Moreno.
Tan campante e impune se siente "Alito", que va de país en país como parte de su campaña para autopromocionarse como el próximo candidato presidencial del tricolor.
Apenas en noviembre, en el contexto de las elecciones presidenciales en Chile, en las que ganaría el pinochetista José Antonio Kats, Moreno se fue a ese país para promocionarse y para soltar mentira tras mentira repitiendo las peroratas que ha dicho en el Senado, sólo que, sin palabras altisonantes ni groserías, más maquillado física y verbalmente, en un tono totalmente distinto al que es en realidad.
En una entrevista con el conductor chileno Christian Pino, en el programa de televisión Conexión Global, "Alito" presumió una supuesta trayectoria “respetable”, totalmente opuesta a la realidad. Allí no hubo el lenguaje soez y majadero que lo caracteriza, sino el rostro más maquillado de "Alito", soltando una mentira tras otra sin inmutarse siquiera. Falseaba datos sobre las marchas de la llamada Generación Z, sobre las condiciones del país, mentira tras mentira contaba y cuenteaba al conductor quien o desconocía la realidad del PRI y de "Alito", o decidió omitirlo.
“¿Buscará ser Presidente de México?”, le preguntó el conductor.
“Habrá elección presidencial en 2030, estaremos en una muy buena edad, 54 a 55 años, en plena madurez política, con mucho ánimo", le respondió el priista.
De vuelta a México, ya era el mismo de siempre: el de las diatribas insultantes y lenguaje vulgar, el violento que suelta golpes en el pleno.
Durante una reunión con miembros del PRI, el 21 de diciembre volvía a “destaparse” rumbo a la Presidencia.
Para sorpresa de nadie, reconoció la farsa que les representó candidatear a la panista Xóchitl Gálvez al promoverla como si fuese “ciudadana” por mera mercadotecnia, por la sugerencia de “los rosas, los morados, los ultravioletas…”. A su estilo habló del fracaso del PRI, para luego autopromoverse como “el mejor” candidato.
Alejandro Moreno parece tener el síndrome del “merezco abundancia” cada vez más introyectado, pensándose presidenciable, aunque la imagen pública empañada por la corrupción lo ha convertido en el político peor evaluado.
No es la primera vez que autopromueve su candidatura presidencial: desde el año 2021, en las asambleas del PRI anunciaba sus intenciones. “¡"Alito" Presidente!”, le coreaban sus congregados.
En mayo de 2022, durante una reunión con la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP) de Nuevo León, el dirigente de esa organización “destapó” a "Alito" para la candidatura del proceso electoral del año 2024, con un discurso tan zalamero, que resulta grotesco a la luz de las tropelías que al dirigente del PRI se le imputan.
El priista acusado de malversación de recursos públicos, peculado, lavado de dinero y otros cargos graves, seguirá impune en tanto los integrantes de la Sección Instructora de la Cámara de Diputados sigan retrasando el proceso de desafuero.
Mientras, "Alito" hace uso de los recursos públicos que, como prerrogativas, recibe el PRI, como lo hizo al imponer su reelección en la dirigencia de ese partido, como hizo también al colocarse primero en la lista de posiciones al Senado, como lo hará ahora pensándose, dice él, como candidato presidenciable.
Para el 2026, el PRI recibirá más de mil millones de pesos para su financiamiento –de los siete mil 700 millones de pesos que recibirán los partidos políticos– una millonaria bolsa que manejan las dirigencias de los partidos.
Alejandro Moreno es un retrato de cuerpo entero de la mayor decadencia en la política, de allí que en las encuestas resulte el político peor evaluado.
Pero el síndrome del “merezco abundancia” parece contagioso, porque en todos los partidos tenemos personajes que usan los cargos para imponer cacicazgos y seguir usufructuando los recursos públicos para su beneficio personal.
En el caso de "Alito", habrá que ver si en febrero próximo, finalmente procede el desafuero y que se le aplique la ley ante la cadena de delitos que se le imputan, o si continúa impune con la idea de su candidatura, que más allá de que nos resulte risible y hasta grotesca, el asunto es que se está financiando con recursos públicos, con los millones que el PRI recibe y que recibirá el próximo año también.
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30-12-2025 - 12:03 am
“Aproximadamente 9 de cada 10 mexicanos registrados mantienen un historial crediticio saludable".

Es sabido que la economía moderna se caracteriza por el uso creciente del crédito, que se utiliza tanto para proyectos de inversión como para el consumo. A tal grado esto es cierto que la deuda total global se mantiene por encima del 235% del PIB mundial. Aunque hay debates entre economistas sobre si esta situación es conveniente, lo cierto es que se espera que en el futuro cercano no haya cambios sustanciales en la forma en que la economía mundial opera.
En el caso de México, sin embargo, los niveles de penetración crediticia son más bajos que en otras naciones emergentes. Para finales de 2024, el crédito total otorgado por la banca comercial en nuestro país representó apenas el 28.8% del PIB.
Hay entonces mucho camino por recorrer para modernizar nuestra economía. Al tiempo que lo hacemos, es importante que las políticas crediticias trabajen en favor y no en detrimento de las familias y las empresas mexicanas. En este sentido, habría que referirse a ciertos cambios que sería positivo introducir en la Ley para Regular las Sociedades de Información Crediticia, en particular en lo que se refiere al llamado buró de crédito.
Es cierto que durante el 2025 se ha mantenido y reforzado el cumplimiento de la eliminación automática de registros negativos según el monto de la deuda que se calcula en UDIS. Esto, no obstante, no parece ser suficiente. Una buena idea consistiría en reducir la permanencia de registros negativos para facilitar la reintegración al sistema financiero. Se habla de la conveniencia de reducirlos de los seis años a sólo tres años. Esto daría alivio a muchas personas que lo necesitan y les otorgaría la oportunidad de corregir para bien su situación económica.
Otra reforma razonable sería prohibir explícitamente que los reportes de Buró de Crédito sean utilizados por empleadores para evaluar la contratación de personal, evitando la discriminación laboral por deudas. Lo mismo sería el caso en lo que se refiere a la evaluación de necesidades médicas, de vivienda u otros propósitos que no tienen que ver con el ámbito financiero.
Otra medida importante sería la incorporación de disposiciones que obliguen a especificar y corregir errores contenidos en los reportes de crédito. Aunque se ha avanzado en esto, la verdad es que se necesitan impulsar reformas adicionales para garantizar un trato justo y frenar abusos relacionados con la carga de la prueba en los errores.
En conjunto, la implementación de estas reformas constituirá un avance significativo para reforzar los derechos de los mexicanos frente a prácticas crediticias, que son en última instancia dañinas tanto para el bienestar de las personas como para la economía mexicana.
Hay que decir que el contexto en que esto ocurre es uno en que una gran mayoría de los mexicanos pagan a tiempo sus deudas. Se estima que más de 70 millones de personas tienen un registro en las Sociedades de Información Crediticia. En 2023, 36.2% de los adultos en México reportó tener alguna deuda y el 27.3% admitió haberse atrasado en sus pagos. Sin embargo, a nivel bancario el nivel de morosidad, al cierre de 2024, era sólo del 2.02%. En general, fuentes del sector financiero indican que aproximadamente 9 de cada 10 mexicanos registrados mantienen un historial crediticio saludable.
Ha llegado la hora de perfeccionar la Ley para Regular las Sociedades de Información Crediticia para que muchos mexicanos puedan prosperar y vivir sin angustias innecesarias. Es lo justo.
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30-12-2025 - 12:02 am
“En psicología, la ‘silla vacía’ describe el dolor y el vacío emocional ante la ausencia de una persona querida".

Mientras miles de hogares se preparan para celebrar Fin de Año, en la casa del policía Román Martínez Estrada una silla permanecerá vacía.
El domingo, en Jardines del Pedregal, dos agentes del Sector San Ángel atendieron un reporte de robo a casa habitación en el cruce de Lluvia y Paseo del Pedregal. Al llegar, observaron a los sospechosos salir de una residencia. Intervinieron. Uno de los agresores abrió fuego.
Román recibió un disparo en las costillas durante el intercambio. Aun herido, alcanzó a repeler la agresión y lesionó al atacante en una pierna. El policía murió en cumplimiento de su deber.
Apreciado por la comunidad e integrado a la misma —a partir de liderazgos basados en el acompañamiento, como el de Ceci Flores de Chamlati, colaboradora del Consejo Ciudadano—, tan solo hace unos días el agente recibía obsequios de vecinas y vecinos, para él y su familia.
La labor policial demuestra la disposición de interponer el cuerpo frente al peligro ajeno. Cada agente sabe que ese desenlace es posible. Sale de casa con la promesa de regresar, aunque no siempre puede cumplir. Hay dramatismo en la decisión tanto como aceptación del riesgo.
Ejercer esta profesión exige valentía silenciosa, anónima, en múltiples ocasiones pese a la indiferencia de amplios sectores. La constancia de quien se coloca el uniforme aun cuando el inesperado y fatal riesgo pueda detonarse. Una decisión consciente de enfrentar el peligro para evitárselo a otros.
El trabajo sostenido de la policía, en coordinación y colaboración con instancias como la Fiscalía General de Justicia, por supuesto la Secretaría de Seguridad Ciudadana y el C5, ha contribuido a una reducción del 58 por ciento en la incidencia delictiva desde 2019 y del 13 por ciento en comparación con 2024. Detrás de los datos hay largas jornadas, segundos críticos y, en lamentables ocasiones, vidas arrebatadas también a las familias de los servidores públicos.
Su labor es reconocida por la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, con el impulso al aumento salarial, la incorporación de 3 mil 500 nuevas patrullas o la construcción del Hospital de la Policía. Y con todo, una vida arrancada es un inmenso vacío en el seno familiar.}
Román, como lo mencionó el alcalde de Álvaro Obregón, Javier López Casarín, será ejemplo de compromiso con la seguridad y el bienestar de su comunidad.
En psicología, la “silla vacía” describe el dolor y el vacío emocional ante la ausencia de una persona querida, especialmente durante fechas como la Navidad o el Fin de Año, que amplifican el duelo y chocan con la obligatoriedad social de la alegría. La ausencia como recordatorio potente de la fragilidad de la vida y del costo humano del deber.
Este año recordemos con respeto a quienes en cumplimiento de su deber perdieron la vida.
@guerrerochipres
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