El número de casos globales confirmados de COVID-19 se situó hoy en más de 10.71 millones, mientras que los fallecidos son 517 mil 337, según las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El número de infecciones diarias ronda hoy las 186 mil, con probabilidad superará al final del día el máximo de 190 mil nuevos casos registrado el pasado 28 de junio, y los fallecidos comunicados en la actual jornada son más de 4 mil 500.

Ciudad de México, 3 de julio (SinEmbargo/ElDiario.ES).- La COVID-19 continúa su expansión por el mundo. Con más de 10.7 millones de contagios globales, los países se debaten entre la necesidad de reabrir sus economías y evitar un rebrote en los casos. Nacionales como Nueva Zelanda, Corea del Sur o Portugal, que habían sido reconocidas por su capacidad para contener el avance de la pandemia han dado marcha atrás en la búsqueda de evitar que el nuevo virus vuelva a expandirse por sus territorios. En México, la capital del país tuvo que meter freno a su estrategia de reapertura, ante el aumento de habitantes en el cuadro principal de la ciudad.

“Es importante hacer un alto en el camino y corregir a tiempo, antes de que se eleven los contagios, porque, recuerden, esto se trata de cuidar la salud de todas, de todos”, señaló la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo, en un video difundido en sus redes sociales.

Alertó que debido a la abundante afluencia en negocios del Centro Histórico, se ha decidido que los negocios del primer cuadro de la capital cierren durante el fin de semana, así como posponer por dos días la reapertura de los centros comerciales y tiendas departamentales de la Ciudad de México.

“Desafortunadamente muchos establecimientos no cumplieron con las reglas de sanidad. y se desbordó la influencia, provocando una concentración muy alta de personas; por eso tomamos la decisión de cerrar, por este sábado y domingo, el Centro Histórico y acordar nuevas reglas con los negocios y evitar rebrotes como desgraciadamente estamos viendo que pasa en muchos otros lugares del país y del mundo (…) Asimismo, decidimos posponer la apertura de las tiendas departamentales y comerciales, del lunes la miércoles, para tener reglas más estrictas”.

La Jefa de Gobierno dijo que si bien es indispensable reactivar la economía de la capital del país, se ponderará la salud de sus habitantes y recordó que el color naranja en el Semáforo Epidemiológico está más cerca del rojo que del verde.

“El semáforo naranja está más cerca del rojo que del verde, lo que quiere decir que seguimos en alerta y que si bajamos la guardia podríamos tener que regresar muy pronto en Semáforo Rojo”, alertó.

Por ello, puntualizó, aquellos negocios que no cumplan con las medidas serán cerrados por 15 días para “cuidar a sus trabajadores y a los clientes, y para no poner en riesgo a sus familias”.

Controles para ingresar a tiendas en la Ciudad de México. Foto: Galo Cañas, Cuartoscuro.

Previamente, la Secretaria de Gobierno, Rosa Icela Rodriguez, detalló que durante los primeros tres días de reapertura económica en el Centro Histórico el Instituto de Verificación Administrativa de la capital (INVEA) detectó que la mitad de los comercios implementó el uso de caretas; el 95 por ciento de cubrebocas; el 55 por ciento la toma de temperatura; el 60 por ciento una tapete sanitizante o jerga húmeda en la entrada; el 75 por ciento el gel sanitizante; el 40 por ciento las filas de acceso y dosificación de visitas; el 60 por ciento las señales de flujos internos; el 90 por ciento respetó el día de cierre y el 70 por ciento la ocupación con Sana Distancia.

Una cuarta parte de los establecimientos ubicados en la calle de Pino Suárez abrió el día que no le correspondía; en la calle Regina la fracción fue del 30 por ciento de los comercios. Para las calles deUruguay y Mesones, “un importante número” de tiendas no implementó el uso de caretas. En la calle de Bolívar, 42 por ciento de los locales no puso señales de distancia ni de flujos

Farmacias, bancos y comercios de artículos deportivos no implementaron líneas de acceso para dosificar el ingreso; otros no atendieron las fechas ni horarios de cierre, informó.

AUSTRALIA, COREA DEL SUR, EL MUNDO DA PASOS ATRÁS

Melbourne ha sido una de las últimas en sumarse a la lista de ciudades y regiones que han visto un regreso de las restricciones en plena desescalada para evitar que un repunte de los casos de coronavirus se salga de control. Ha ocurrido en Lisboa, en Pekín, en Leicester, en Gütersloh o en Seúl. El mundo empieza a llenarse de ejemplos de lo que significa convivir con el virus una vez se consigue reducir la transmisión.

De momento, esa estrategia de “prueba-error” que para muchos iba a caracterizar la llamada “nueva normalidad”, no está siendo una vuelta a los cierres nacionales, sino retomar las limitaciones y los confinamientos de manera localizada y específica para controlar los brotes antes de que la propagación vaya a más: se aplican en ciudades, barrios, comunidades de vecinos o códigos postales. En España se habla de “confinamientos quirúrgicos”. En Reino Unido, de “tácticas de Whac-A-Mole”, un popular juego de golpear topos, como símil de la respuesta a los brotes locales.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha insistido en que una única intervención por sí sola no es suficiente para acabar con la enfermedad, se muestra preocupada por las autoridades que adoptan un “enfoque fragmentado” y reclama que sea “integral”. También en la etapa en la que se encuentran muchos países, en la que es de esperar que se produzcan repuntes a medida que levanten las restricciones. Solo con este sistema integral, insiste la agencia, estarán en condiciones de contener los brotes a nivel local y “evitar la reintroducción de restricciones generalizadas”. “No basta solo con hacer pruebas. No basta solo con respetar el distanciamiento físico. No basta solo con hacer el seguimiento de los contactos. No basta solo con usar mascarillas. Hay que hacerlo todo”, recalcan.

Uno de los últimos países en recurrir a una estrategia de este tipo ha sido Australia. Desde este miércoles, los vecinos de varios barrios residenciales al norte de la ciudad de Melbourne han sido sometidos a un confinamiento obligatorio que se prolongará durante un mes. Las autoridades tomaron la decisión de volver al nivel más estricto de medidas tras dos semanas de nuevas infecciones de COVID-19 por encima de dos dígitos en el estado de Victoria, el segundo más poblado del país.

Varias personas con mascarillas para protegerse del coronavirus, caminan por la calle Melton de Leicester, Inglaterra. Foto: Rui Vieira, AP.

Las nuevas restricciones afectan a quienes viven en 10 códigos postales que “están experimentando un alto nivel de transmisión o tienen un alto riesgo”, más de 300 residentes, que solo pueden salir de casa para comprar comida u otros artículos esenciales, recibir asistencia médica, hacer ejercicio o trabajar. No pueden recibir visitas a su hogar, ni encontrarse con amigos ni familiares, ni viajar. En un momento en que las restricciones se están suavizando en el resto del estado, las empresas e instalaciones en estos códigos postales que se hayan reabierto tendrán limitaciones. Las cafeterías y restaurantes solo podrán abrir para servicios de entrega y para llevar.

Paralelamente, las autoridades han redoblado su plan de detección, que incluye indagaciones casa por casa. Esperan que las pruebas abarquen a la mitad de la población del área afectada, cuyo perímetro estará patrullado por las fuerzas del orden,

En Portugal, uno de los países europeos más destacados por su gestión de la primera fase de la epidemia, el Gobierno se ha visto obligado a retomar las restricciones y el confinamiento en determinadas zonas de la capital y su periferia en pleno avance de la desescalada y la apertura al turismo. La región de Lisboa y el Tajo lleva semanas acumulando dos tercios de los nuevos casos diarios registrados en todo el país.

Desde este miércoles 1 de julio y durante dos semanas, los residentes de 19 de las más de 100 freguesías [división administrativa similar a barrios o parroquias] del área metropolitana que envuelve a Lisboa, la de mayor densidad de población del país, se encuentran nuevamente en el nivel más alto de emergencia, la “situación de calamidad”. Incluye lo que se denomina el “deber cívico de recogimiento”, un confinamiento algo más suave que el impuesto en España, por el que solo se debe salir de casa para actividades esenciales, como trabajar o comprar alimentos, así como para hacer deporte. La orden afecta a cerca de 700 mil personas, informa EFE, de cinco municipios. Mientras, el resto del área metropolitana de Lisboa ha entrado en “estado de contingencia”, con algunas restricciones. El resto del país está en “estado de alerta”, el más leve, con medidas de distanciamiento y protección que no alteran prácticamente el día a día.

El Primer Ministro portugués, António Costa, ha asegurado que “las situaciones de transmisibilidad están a un nivel esperado y controlable en todo el territorio nacional”, pero ha pedido a los ciudadanos “que sean conscientes de que es esencial hacer este esfuerzo extra”. Costa, que se está enfrentando a críticas por el resurgimiento de la enfermedad, ha defendido que se ha hecho “un esfuerzo muy grande para reforzar los medios humanos de salud pública en la región” de Lisboa e insiste en que la prioridad es “testar, testar, testar e identificar a los asintomáticos y aislar a los enfermos”. Este jueves, Portugal ha añadido 328 casos más a la lista, el 83 por ciento de ellos de Lisboa y Valle del Tajo, el gran epicentro de la epidemia en el país, con 19.656 de las 42 mil 782 infecciones confirmadas en total en todo el territorio.

Los rebrotes por la COVID-19 amenazan a los países. Foto: Channi Anand, AP.

En pleno intento por regresar poco a poco a la normalidad, el Gobierno británico ha tenido que frenar la desescalada y reintroducir restricciones en la ciudad inglesa de Leicester, donde viven más de 300 mil personas, tras un aumento de los casos. Se trata del primer confinamiento local del país, con el cierre de las escuelas para la mayoría de los niños y tiendas recién abiertas que tendrán que volver a cerrar de nuevo, tal y como ha anunciado esta semana el secretario de salud, Matt Hancock, en un intento de detener las infecciones, que se incrementaron en casi 950 en una quincena de acuerdo con Ayuntamiento.

Mientras el resto de Inglaterra continúa levantando restricciones para reactivar la economía, incluida la reapertura de bares y restaurantes a partir del 4 de julio, la ciudad tendrá que esperar. Las medidas locales, similares a las adoptadas en marzo, serán revisadas dentro de 15 días. “Recomendamos a las personas en Leicester que se queden en casa tanto como pueda. Y recomendamos sobre todo que no se viaje, salvo para lo esencial, desde y dentro de Leicester”, dijo Hancock. Según explicó, como recoge The Guardian, su tasa de infección es tres veces mayor que la de la siguiente ciudad más alta.

Leicester es la primera prueba para el plan de Boris Johnson, que ha dicho que su Gobierno buscará “tácticas de Whac-A-Mole” para tratar de frenar el virus en lugares específicos mientras el resto del país sale de las restricciones. De momento, el Ejecutivo está recibiendo críticas por un intercambio lento de la información con las autoridades locales y por generar confusión. Además se teme que haya “varios Leicesters”, en un momento en el que zonas de Kent, Londres, el norte de Gales y Escocia siguen luchando contra brotes significativos de COVID-19. También hay quienes advierten de confinamientos locales durante meses si el Gobierno no cuenta con un sistema efectivo de rastreo de contactos.

LAS CIFRAS DEL MUNDO

El número de casos globales confirmados de COVID-19 se situó hoy en más de 10.71 millones, mientras que los fallecidos son 517 mil 337, según las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El número de infecciones diarias ronda hoy las 186 mil, con probabilidad superará al final del día el máximo de 190 mil nuevos casos registrado el pasado 28 de junio, y los fallecidos comunicados en la actual jornada son más de 4 mil 500.

América concentra más de la mitad de los casos globales, con 5.44 millones de contagios, siendo Estados Unidos el país más afectado en el planeta (2.67 millones), Brasil el segundo (cerca de un millón y medio de infecciones) y Perú el sexto (288 mil).

También se han registrado en el continente americano cerca de la mitad de los fallecidos, ya que en esa región han muerto por COVID-19 más de 255 mil personas.

Estados Unidos ha informado de más de 127 mil fallecidos, siendo también el primer país en la lista de decesos, mientras que Brasil es el segundo, con más de 60 mil, y México acaba de adelantar a España para situarse en el sexto lugar, con más de 28 mil fallecidos, según las cifras oficiales.

El dato positivo lo da el número de pacientes recuperados, un porcentaje cada vez mayor sobre el total, y que actualmente ronda el 60 por ciento (6.2 millones).

Además, pese al aumento de casos, aquellos de estado grave o crítico se mantiene estable en torno a los 57 mil, por lo que antes representaban el dos por ciento del total, pero ahora son sólo el uno por ciento.

-Con información de EFE.