El antiguo glaciar Okjökull, situado en el oeste de Islandia, abarcaba hace un siglo 15 kilómetros cuadrados de montaña y tenía 50 metros de anchura. Ahora, se ha reducido a apenas un kilómetro cuadrado de hielo de 15 metros de profundidad, perdiendo su estatus de glaciar.

Por Jon Henley

Madrid, 4 de agosto (ElDiario.es).- El primero de los 400 glaciares que tiene Islandia ha desaparecido por culpa del cambio climático. Será recordado con una placa conmemorativa —una lúgubre advertencia para el futuro— que inaugurarán científicos y gente local este mes de agosto.

El antiguo glaciar Okjökull, situado en el oeste de Islandia, abarcaba hace un siglo 15 kilómetros cuadrados de montaña y tenía 50 metros de anchura. Ahora, se ha reducido a apenas un kilómetro cuadrado de hielo de 15 metros de profundidad, perdiendo su estatus de glaciar.

A la ceremonia inaugural acudirán investigadores de la Universidad de Rice en Houston, en el estado de Texas, Andri Snær Magnason, importante autor islandés, y el geólogo Oddur Sigurðsson. El acto tendrá lugar el próximo 18 de agosto en Borgarfjörður, un fiordo en la localidad de Borgarnes.

El memorial está fechado en agosto de 2019 y también lleva grabadas las palabras “415ppm CO2” en referencia al récord alcanzado en mayo de 2019 de 415 partes por millón de dióxido de carbono en la atmósfera. Foto: Universidad de Rice

“Se espera que en los próximos 200 años todos nuestros glaciares sigan el mismo camino”, reza la placa escrita en islandés y en inglés. “Este monumento sirve para reconocer que sabemos lo que está pasando y que sabemos lo que tenemos que hacer. Solo vosotros sabéis si lo hicimos”, continúa.

El memorial está fechado en agosto de 2019 y también lleva grabadas las palabras “415ppm CO2” en referencia al récord alcanzado en mayo de 2019 de 415 partes por millón de dióxido de carbono en la atmósfera.

Un glaciar se define como una masa continua de hielo compacto que aumenta su volumen cada invierno más de lo que pierde durante el verano, de manera que su peso oscile en unas medidas similares todo el año. Cuando este proceso se para y el hielo se reduce, los restos se conocen como “hielo muerto”.

Cymene Howe, profesora adjunta de antropología en Rice, explica que la placa “será la primera que se inaugure por la desaparición de un glaciar consecuencia del cambio climático en el mundo”. Esto debería llamar la atención de lo que se ha perdido, ha remarcado.


El antiguo glaciar Okjökull, situado en el oeste de Islandia, abarcaba hace un siglo 15 kilómetros cuadrados de montaña y tenía 50 metros de anchura. Foto: Universidad de Rice

Junto a su compañero Dominic Boyer, Howe estudia la economía y el impacto cultural del calentamiento global y la pérdida del hielo en las comunidades islandesas. “Estos cuerpos de hielo son las reservas de agua más grandes del planeta”, asevera.

“Dentro de ellos hay congelados historias de la atmósfera. Son también importantes símbolos culturales llenos de significado”, considera. Boyer agrega que “el resto de glaciares de Islandia compartirán el mismo destino que Okjökull a no ser que actuemos ahora de forma radical y reduzcamos drásticamente las emisiones que provocan el efecto invernadero”.

El norte del planeta se ha calentado el doble de rápido que el resto del globo, lo que ha hecho que el pasado mes de junio haya sido el más caluroso registrado. Un rápido crecimiento de las temperaturas es inevitable, que terminará por alcanzar un “punto crítico”, argumentan los científicos.

Los dos investigadores estadounidenses junto al antiguo alcalde de Reykjavik Jón Gnarr, produjeron en 2018 el documental “Not Ok” sobre la desaparición del glaciar, en un esfuerzo por mostrar cómo la crisis climática afecta a la vida diaria.

Un glaciar se define como una masa continua de hielo compacto que aumenta su volumen cada invierno más de lo que pierde durante el verano, de manera que su peso oscile en unas medidas similares todo el año. Foto: Universidad de Rice

“Un colega islandés dijo: ‘Los monumentos no son solo para los muertos, también son para los vivos'”, recuerda Howe. “Queremos subrayar que esto depende de nosotros, los vivos, el responder a la rápida pérdida de glaciares y a los efectos del cambio climático. Para el glaciar Okjökull ya es demasiado tarde”, sentencia.

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