Washington describió la situación en Bolivia de “conflicto civil” y alertó que “algunas protestas han resultado en enfrentamientos violentos, y las autoridades locales han utilizado medidas de control de multitudes para desalentarlas”.

Washington, 12 nov (EFE).- El Gobierno de Estados Unidos instó este martes a sus ciudadanos a que no viajen a Bolivia al elevar a 4, de un máximo de 4, su nivel de alerta para la nación suramericana debido a la crisis política.

Washington describió la situación en Bolivia de “conflicto civil” y alertó que “algunas protestas han resultado en enfrentamientos violentos, y las autoridades locales han utilizado medidas de control de multitudes para desalentarlas”.

La alerta llegó después de que el Departamento de Estado evacuase este mismo martes a los familiares de su personal diplomático debido “inestabilidad” en Bolivia.

El Ejecutivo estadounidense también advirtió de “manifestaciones, huelgas, bloqueos y marchas recurrentes en las principales ciudades de Bolivia”, que “bloquean de manera intermitente el acceso a las instituciones públicas y la infraestructura”.

Por ello, alertó de que “el Gobierno de Estados Unidos tiene una capacidad limitada de proveer servicios de emergencia a sus ciudadanos en Bolivia”.

Bolivia está sumida en una crisis social y política que derivó este domingo en la renuncia forzada por los militares de su hasta entonces presidente, Evo Morales, que ha recibido asilo político en México.

La senadora opositora Jeanine Áñez se proclamó este martes presidenta interina de la nación en medio de protestas de los partidarios de Morales.

Hay hasta el momento al menos ocho muertos y 476 heridos, algunos de bala, en esta crisis.

Los países de la región chocaron este martes en la Organización de Estados Americanos (OEA) entre los que liderados por Estados Unidos piden pasar página de la crisis en Bolivia y los que reclaman una condena contundente a lo que consideran un golpe de Estado contra Morales.

Morales, por su parte, desde su exilio en México, ha denunciado que la proclamación de Áñez “se consuma sobre la sangre de hermanos asesinados por fuerzas policiales y militares usadas para el golpe”.