Las nuevas patrullas de la CdMx cuentan con reconocimiento facial. Foto: Cuartoscuro

¿Alguna vez te has preguntado si podrías intercambiar tu libertad por tu seguridad?, ¿cuál es el precio que estarías dispuesto a pagar por salir a las calles en paz? ¿le permitirías a una empresa y al Gobierno seguir tus pasos desde que sales de tu casa, acompañarte a un concierto, sentarse contigo en un restaurante, conocer a tus amigos, rezar contigo, etcétera?

¿Cómo cambiarías tu comportamiento si supieras que siempre y, en todo momento, hay alguien que te observa y sabe quién eres?

En diversas partes del mundo, los gobiernos han utilizado la tecnología de reconocimiento facial con la intención de combatir la criminalidad y el terrorismo. Se empezó a utilizar en los aeropuertos y zonas de alto tráfico de personas y posteriormente se fue expandiendo a cualquier espacio público (1). También ha sido utilizada de manera exitosa para la identificación de niños desaparecidos. Existen lugares en Europa, Estados Unidos, Rusia, Alemana, China y otros países en donde cualquier actividad fuera de casa es vigilada por el Gobierno. No obstante, existen ya tres ciudades en la unión americana, incluido San Francisco (la meca de la tecnología), que han decidido dejar de usar la herramienta por el impacto en el ejercicio de derechos humanos y por el efecto inhibidor que provoca en la libertad de expresión ¿saldrías a protestar si supieras que el Gobierno te puede identificar en unos cuantos días o en solo unos minutos?

Aunque nos parezca fascinante la posibilidad de que las fuerzas de seguridad identifiquen a los criminales antes de cometer un delito por haber sido reconocidos por las cámaras de seguridad o el ejercicio que hace Facebook de reconocimiento facial -como muchas otras aplicaciones- cuando identifican la persona que se ubica en una fotografía, estas herramientas hoy permiten recabar un sin número de datos de los usuarios que en principio, son utilizadas para generar estrategias de mercadeo, pero también pueden ser utilizados como instrumentos de represión de gobiernos que buscan, bajo cualquier circunstancia, mantener el control de la información. Entre más información tenga el Gobierno de cada uno de nosotros es la medida en la que será más fácil controlarnos ¿o no?

Esta tecnología permite que información íntima vaya a las manos de empresas y gobiernos sin tu consentimiento o tu conocimiento, finalmente, no se sabe qué es lo que hacen con esta información.

Por ejemplo, The New York Times, publicó que en Hong Kong, después de varias semanas de protestas, los manifestantes y la policía han convertido las identidades en armas (2). Ambas partes -pro Gobierno y manifestantes- utilizan esta tecnología para atacar al contrario. También en China, esta herramienta es utilizada para imponer el control sobre millones de musulmanes uigures en la región occidental de Xinjiang (3).

En resumen, este tipo de tecnologías pueden ser un factor importante para reducir la posibilidad de participación ciudadana e inhibir la posibilidad de expresarse libremente. Además, la identificación de perfiles a través de la inteligencia artificial puede provocar mayores niveles de injusticia, discriminación y parcialidad en las investigaciones criminales. Las personas pueden ser clasificadas o identificadas de manera errónea, juzgadas negativamente. Los errores de una tecnología como esta, que además se ha demostrado que tiene errores en la identificación en personas de un color diverso al blanco, pueden generar una afectación desproporcionada hacia ciertos grupos y puede generar aún mayores niveles de discriminación (4).

El mes pasado, la Secretaria de Seguridad Ciudadana presentó las nuevas unidades que patrullarán la Ciudad de México que dentro de sus atributos de modernidad cuentan con tecnología de reconocimiento facial y geolocalización. A la par, se ha cuestionado al Gobierno de la Ciudad de México por su incapacidad de respuesta ante el incremento de la criminalidad. Entonces, la pregunta obligada sería si realmente, ceder a nuestra privacidad y darle el control al Gobierno sobre nuestras vidas a través de una vigilancia masiva sería la respuesta al problema de seguridad ¿es esto lo que queremos?

(1) Cuando se implementan en espacios públicos, las unidades automáticas de reconocimiento facial utilizan una cámara para grabar rostros en una multitud. Luego, las imágenes se procesan para crear un mapa biométrico de la cara de cada persona, basado en mediciones de la distancia entre sus ojos, nariz, boca y mandíbula. Cada mapa se compara con una “lista de observación” que contiene los mapas faciales de presuntos delincuentes.
(2) Mozur, Paul, En las protestas en Hong Kong, los rostros son armas, The New York Times, https://www.nytimes.com/es/2019/07/31/reconocimiento-facial-hong-kong
(3) Sudworth, John, China y los Uigures: los campos ocultos de reeducación donde internan a los musulmanes en la nación asiática, BBC, https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-46073663
(4) ARTICLE 19, Privacy International, Privacy and Freedom of Expression In the Age of Artificial Intelligence, https://www.article19.org/wp-content/uploads/2018/04/Privacy-and-Freedom-of-Expression-In-the-Age-of-Artificial-Intelligence-1.pdf