La pandemia de COVID-19 no será la última ni será la peor. Para médicos de los laboratorios Fifarma, MSD, Novartis y Roche, la solución es la ciencia; pero para que haya futuro sólo hay un camino: que las farmacéuticas, los gobiernos, la academia y las organizaciones internacionales trabajen de la mano, para garantizar que la población del mundo tenga acceso adecuado y equitativo a vacunas, medicinas y tratamientos.

Ciudad de México, 13 de agosto (SinEmbargo).- Latinoamérica suma más de 5 millones de personas afectadas y más de 200 mil muertos por el coronavirus. Se trata de una enfermedad que ha venido evolucionando, que sigue tensando a los sistemas de salud de la región y que requiere de una respuesta coordinada y de colaboración para ser mitigada, explicaron especialistas en la materia.

“Uno de los aprendizajes más importantes de ésta crisis y de ésta situación mundial lamentable es que estamos pudiendo articular colaboración de una manera que realmente no habíamos visto anteriormente. Colaboración entre pequeñas, medianas y grandes empresas que se asocian para encontrar sinergías en sus diferentes capacidades”, dijo en conferencia el doctor Daniel Ciriano, líder de Competencia en Asuntos Médicos de Roche.

Ciriano y tres homólogos más coincidieron en que uno de los retos más importantes para producir medicinastratamientos y vacunas contra la COVID-19 es la alianza entre la industria farmacéutica, los gobiernos, la academia y organismos especializados a nivel internacional.

“Hay un compromiso público de parte de la industria farmacéutica de asegurar un acceso equitativo a las vacunas, medicamentos y tratamientos cuando se desarrollen”, comentó Rafael Andrés Díaz-Granados, director ejecutivo de la Federación Latinoamericana de la Industria Farmacéutica (Fifarma).

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México participará en el protocolo del desarrollo para la vacuna contra la COVID-19, lo que implica que se realizarán pruebas en México y se podrá tener un acceso temprano a la vacuna. Foto: Cuartoscuro.

Para Díaz-Granados, las farmacéuticas están trabajando “muy de cerca” con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y con diversas iniciativas del sector público y privado para lograr que la población mundial cuente con medicinas, tratamientos y vacunas equitativos (en cuanto a precio) y accesibles (en cuanto a la distribución).

Aunque actualmente existe una “gran colaboración” entre instancias públicas y privadas, los representantes farmacológicos refirieron ver “desafíos estructurales en el desarrollo de las pruebas y la distribución de cualquier tratamiento que se desarrolle, porque hay que recordar que todo esto sucede en el contexto del sistema de salud y, desafortunadamente en Latinoamérica, algunos de los sistemas de salud no son tan robustos como nos gustaría”.

Por ello, personalidades como la doctora Fabiana El-Far, directora ejecutiva de Asuntos Médicos, Vacunas y Enfermedades Infecciosas para América Latina de Merck Sharp & Dohme (MSD), mencionaron que “es fundamental que los gobiernos nos ayuden muchísimo a priorizar y acelerar los tiempos de revisión y aprobación, para ayudar más rápidamente a los pacientes y también, [para] confirmar la eficacia y seguridad de todo tratamiento tan pronto como sea posible”.

Los especialistas aseguraron que, en algunos países de la región, la industria farmacéutica está trabajando de la mano con fabricantes para desarrollar y poder aumentar la capacidad de producción de tratamientos y vacunas contra la COVID-19.

Además de los desafíos mencionados –alianza entre sectores, fortalecimiento de los sistemas de salud y capacidad de desarrollo y distribución de medicamentos– existen factores que afectan la capacidad de producción y suministro de tratamientos y vacunas por parte de los sectores público y privado, como lo son la necesidad de mantener, paralelamente, el abasto de medicinas para otras enfermedades infecciosas y no transmisibles (como la diabetes y el cáncer), así como la necesidad de contener “la amenaza de los medicamentos falsificados”.

AVANCES Y PERSPECTIVAS

La pandemia de coronavirus es un desafío científico sin precedentes, y como tal, requiere de estrategias que, además de respaldar a los sistemas de salud y proteger a los profesionales de primer línea de atención, como médicos y enfermeras, logren impulsar resultados concretos a finales de éste año.

Los especialistas de Fifarma, MSD, Novartis y Roche coincidieron en que, durante los próximos meses, será más factible que el mundo cuente con tratamientos que con vacunas para la COVID-19.

De acuerdo con la doctora Fabiana El-Far, desde el inicio de la pandemia “hemos aprendido sobre poblaciones de alto riesgo, como aquellas con obesidad, y que el virus se desarrolla en cuatro fases importantes” (asintomatismo, síntomas clínicos, respuesta inflamatoria y recuperación).

A la fecha, explicó, existen dos oportunidades médicas viables: los anticoagulantes y los corticoides.

Lo anterior implica que “los antiinflamatorios más potentes son los dos medicamentos que hasta el momento demostraron poder reducir la mortalidad de pacientes. Pero claro, hay que utilizarlos en el momento correcto y en los pacientes correctos con supervisión médica. No es algo para hacer en casa”, abundó la doctora especializada en investigación de virus.

Sobre las fases de desarrollo de nuevos medicamentos, el doctor Rafael Andrés Díaz-Granados dijo que existen hasta cuatro fases de desarrollo de medicamentos y vacunas.

La fase uno sirve para determinar si una molécula (o compuesto) es segura y sirve también para conocer sus efectos secundarios. La fase dos sirve para comprobar que el medicamento sea eficaz; y la fase tres, para corroborar el funcionamiento del medicamento, comparar compuestos y determinar si hay reacciones adversas a largo plazo.

En el caso de la fase cuatro, que no aplica en todo caso, hay un proceso de farmacovigilancia, o bien, una serie de pasos con que las instancias involucradas se aseguran de que los insumos lleguen a la población destino.

Pese a los aprendizajes y el esfuerzo de cooperación existente, El-Far recalcó que el reto de combatir la pandemia de coronavirus no sólo depende de los avances científicos, sino también de la diversidad de resultados y de la compartición de datos y avances, entre organizaciones públicas y privadas.

“Para combatir ésta pandemia debe de haber varias soluciones, porque una sola solución no va a detener esta pandemia”. Ello supone, según El-Far, implementar diferentes estrategias de prevención y mejorar procesos de desarrollo de antivirales, con un proceso cooperativo en que los agentes globales sumen esfuerzos para una enfermedad que no respeta fronteras o clases sociales.

ALIANZAS HASTA EL MOMENTO

Además de colaborar con la OMS y con la Organización Panamericana de la Salud (Paho, por sus siglas en inglés), los representantes médicos de Fifarma, MSD, Novartis y Roche aseguraron que ya existen convenios solidarios entre distintas instituciones.

MSD, por ejemplo, se alió con la empresa biofarmacéutica Ridgebackbio, para producir un antiviral de consumo oral que está en fase dos y que será probado en 200 o 300 voluntarios. Para fin de año, la farmacéutica espera alcanzar la fase tres. Asimismo, MSD consolidó dos alianzas más para producir vacunas contra la COVID-19.

“Estamos a la altura de éste gran desafío y somos optimistas en relación a los esfuerzos y las herramientas que se crearon. […] Estamos trabajando para desarrollar el programa clínico de la COVID-19 en colaboración con otras compañías”, mencionó la doctora Fabiana El-Far.

En el caso de Novartis, su vicepresidente y jefe regional de Oncología para Latinoamérica y Canadá, el doctor Carlos Garay, explicó que la farmacéutica ha prestado especial interés en el proceso inflamatorio causado por el coronavirus, ya que los pacientes con COVID-19 desarrollan un “síndrome agudo respiratorio” o una “inflamación hiperaguda”, caracterizada por la liberación de citosinas preinflamatorias que generan muerte celular y que resultan en un daño pulmonar extenso, cuyo tratamiento implica el uso de mecanismos de asistencia respiratoria como los ventiladores.

Hasta el momento, Novartis ha trabajado con dos compuestos aprobados para el tratamiento de otras patologías y con dos compuestos nuevos, mismos que ya están en la fase tres de desarrollo y que sirven para prevenir y reducir los efectos inflamatorios multiorgánicos relacionados con el síndrome agudo respiratorio.

De acuerdo con Garay, el trabajo de Novartis incluye esfuerzos con instancias de países latinoamericanos como Argentina, Brasil, Colombia, México, Panamá y Perú. En materia de alianzas, Novartis asegura tener más de 19 colaboraciones con organizaciones como la especialista en investigación biomédica Wellcome Trust, así como con la Fundación de Bill y Melinda Gates (B&MGF, por sus siglas en inglés) y la Universidad Berkeley de California, en Estados Unidos.

Roche, por su parte, ha trabajado en las áreas de diagnóstico y tratamiento de la COVID-19.

A mediados de marzo de 2020, la farmacéutica lanzó una “prueba de diagnóstico molecular de alto volumen” para la detección cualitativa del coronavirus. En mayo lanzó una nueva prueba serológica para la detección de anticuerpos y, actualmente, trabaja en el desarrollo de una prueba rápida para detectar anticuerpos.

En el caso de los tratamientos, el líder de Competencia de Asuntos Médicos de Roche, el doctor Daniel Ciriano, aseguró que la farmacéutica ya ha trabajado con compuestos existentes de Roche aplicables al coronavirus.

Por último y de acuerdo con el doctor Rafael Andrés Díaz-Granados, Fifarma se alió con la Federación Internacional de Fabricantes y Asociaciones de Productos Farmacéuticos (IFPMA, por sus siglas en inglés) y también ha colaborado con la B&MGF, tanto para el desarrollo de tratamientos como para el desarrollo de investigaciones sobre el coronavirus.