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Bandas criminales habrían utilizado los pozos secos de Huixcolotla, Puebla, como fosas clandestinas

15/09/2020 - 2:07 pm

A finales del 2017 y principios del 2018, se encontraron cuerpos humanos putrefactos, pero no se descarta que haya más. Y desde que la Fiscalía General del Estado (FGE), durante la administración de Víctor Carrancá Bourget dio a conocer esa información hace tres años no se ha hecho nada por investigar.

Puebla, 15 de septiembre (Periódico Central).–  Existen al menos 60 pozos secos en el municipio de Huixcolotla, los cuales fueron usados como fosas clandestinas por huachicoleros y otras bandas delictivas que operaban en el Triángulo Rojo; según los vecinos de la población los grupos del crimen organizado allí arrojaban los cuerpos de personas ejecutadas durante ajustes de cuentas.

A finales del 2017 y principios del 2018, se encontraron cuerpos humanos putrefactos, pero no se descarta que haya más. Y desde que la Fiscalía General del Estado (FGE), durante la administración de Víctor Carrancá Bourget dio a conocer esa información hace tres años no se ha hecho nada por investigar.

El pasado viernes 11 de septiembre, la Comisión de Búsqueda de Personas Desaparecidas, acompañados por la Guardia Nacional, Policía Estatal, Ejército Mexicano y el colectivo La Voz de Desaparecidos localizaron restos humanos y prendas de vestir en un pozo abandonado en la localidad de Guadalupe Enríquez en Quecholac, hasta la fecha buscan más restos porque aseguran que podría tratarse de una fosa clandestina.

Pero, apenas a 20 kilómetros de la población de Guadalupe Enríquez, se encuentra el paraje denominado “Llano Grande” en el municipio de Huixcolotla en los límites con Los Reyes de Juárez.

En este lugar se han encontrado el mayor número de cuerpos putrefactos en fosas clandestinas en toda la zona del Triángulo Rojo. Pero el equipo de búsqueda de personas desaparecidas acompañadas de autoridades no tomaron en cuenta este lugar.

El paraje denominado “Llano Grande”, es una zona ejidal ubicada a unos 80 metros de distancia de la carretera estatal Huixcolotla-Acatzingo, muy cerca de la Subestación de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y a unos 200 metros de la autopista Puebla-Orizaba.

En ese lugar hace más de cuatro décadas campesinos perforaron aproximadamente 60 pozos de 12 hasta 20 metros de profundidad para extraer agua que sería utilizada en las siembras de sus terrenos de cultivo, pero actualmente los pozos están secos, los terrenos abandonados y llenos de basura.

ASÍ DESCUBRIERON QUE LOS POZOS SE CONVIRTIERON EN FOSAS CLANDESTINAS

El 22 de noviembre del 2017 se reportó la desaparición de un joven de nombre Javier Aquino Pérez, de 25 años de edad, originario de Acatzingo, de oficio mototaxista y supuestamente también dedicado al huachicoleo.

De noviembre del 2017 a febrero del 2018, fueron encontrados 6 cadáveres en total. Foto: Especial vía Periódico Central

Días después su familia organizó brigadas con autoridades y conocidos y el 29 de noviembre del 2017, se enteraron que había una zona de pozos en Huixcolotla y llegaron a “Llano Grande” para buscar el cuerpo de Javier.

Su sorpresa fue que descubrieron que un pozo desprendía un fuerte olor fétido por lo que llamaron a las autoridades. Cuando La FGE, Bomberos de Tecamachalco, Protección Civil y otras corporaciones, realizaron la inspección y extracción de lo que se creía un cuerpo, se percataron que otro pozo cercano también desprendía olores putrefactos. En ese entonces en total localizaron tres cadáveres.

De noviembre del 2017 a febrero del 2018, fueron encontrados 6 cadáveres en total, entre los que se presume había una mujer, en aquel entonces los rescatistas de diferentes corporaciones informaron a la Fiscalía General del Estado (FGE), que había más cadáveres en el interior pero en tramos de difícil acceso.

También informaron que los pozos estaban conectados unos a otros en la parte más profunda; incluso los rescatistas aseguraron que se necesitaba equipo especializado para extraerlos de zonas de más difícil acceso.

Pero la Fiscalía General del Estado dio la orden a las corporaciones de no mencionar nada sobre lo que habían visto y para evitar una costosa inversión en la extracción y rescate de los cuerpos, ya que se contabilizaron que había aproximadamente 60 pozos. Desde entonces ninguna autoridad ha realizado más investigaciones en el sitio.

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