En su informe “En la línea de fuego: los Derechos Humanos y la crisis de violencia con armas de fuego de Estados Unidos”, Amnistía Internacional analiza la situación en este ámbito y llega a la conclusión de que todos los aspectos de la vida se han visto comprometidos de alguna manera por el acceso sin restricciones a las armas, sin que se haya intentado establecer una regulación de ámbito nacional significativa.

De acuerdo con los últimos datos disponibles, de 2016, ese año se registraron de media 106 muertes al día por armas de fuego. Del total de más de 38 mil, casi 23 mil fueron suicidios –más de 62 al día–, mientras que 14 mil 415 fueron homicidios.

Otro de los factores que Amnistía pone de relieve en su documento es la existencia de un mercado negro de armas, alimentado en buena medida por las que son sustraídas. Según las estimaciones oficiales, unas 380 mil armas son robadas a particulares cada año, sin que en Estados Unidos sea necesario a nivel federal denunciar que se ha sido víctima de un robo.

Madrid, 17 de noviembre (Europa Press).– Con más de 38 mil 650 muertos y 116 mil heridos, la violencia con armas de fuego se ha convertido en una crisis de Derechos Humanos tolerada por el Gobierno estadounidense, que parece priorizar la posesión de armas a la protección de derechos fundamentales como el de la vida, denunció Amnistía Internacional.

En su informe “En la línea de fuego: los Derechos Humanos y la crisis de violencia con armas de fuego de Estados Unidos“, la organización analiza la situación en este ámbito y llega a la conclusión de que todos los aspectos de la vida se han visto comprometidos de alguna manera por el acceso sin restricciones a las armas, sin que se haya intentado establecer una regulación de ámbito nacional significativa.

De acuerdo con los últimos datos disponibles, de 2016, ese año se registraron de media 106 muertes al día por armas de fuego. Del total de más de 38 mil, casi 23 mil fueron suicidios –más de 62 al día–, mientras que 14 mil 415 fueron homicidios.

Las víctimas de violencia de género en Estados Unidos también están más expuestas a las arma de fuego. Foto: Marco Polo Guzman Hernandez, Cuartoscuro.

Según Amnistía, los homicidios por armas de fuego afectan de forma significativa a la comunidad afroamericana. Aunque estos sólo constituyen el 13 por ciento de la población total representan el 58.5 por ciento de las víctimas de homicidio por armas de fuego. Además, ha subrayado la ONG, un hombre afroamericano de entre 15 y 34 años tiene 20 veces más probabilidades de ser asesinado por arma de fuego que un blanco de esa misma franja de edad.

La violencia con armas de fuego también tiene un fuerte impacto en los niños. Así, mil 637 menores murieron en incidentes relacionados con este tipo de armas en 2016, 862 de ellos en homicidios y 633 en suicidios. Una de las razones que explican estas cifras, según Amnistía, es que se estima que 4.6 millones de niños estadounidenses viven en hogares en el que hay armas cargadas y que no están bajo llave.

Las víctimas de violencia de género en Estados Unidos también están más expuestas a las arma de fuego. Según Amnistía, más de la mitad de las mujeres asesinadas en el país lo son a manos de sus actuales o antiguas parejas y la mayoría de estos asesinatos se cometen con este tipo de armas.

Así las cosas, Amnistía ha lamentado que mientras que la mayoría de los países tienen sistemas de concesión de licencias y regulación de las armas de fuego, Estados Unidos carece de medidas tales como un registro nacional.

NO SE COMPRUEBAN LOS ANTECEDENTES

La ONG ha llamado especialmente la atención sobre el hecho de lo sencillo que resulta para personas que pueden representar un peligro para sí mismas o para otras el acceder a armas de fuego. Según los estudios que hay en la materia, el 22 por ciento de las ventas de armas se hacen sin ninguna comprobación de los antecedentes o el historial de la persona.

En aquellos estados donde se exigen este tipo de comprobaciones se ha constatado que disminuye tanto el tráfico de armas como los suicidios con ellas, además de registrarse un 47 por ciento menos de asesinatos de mujeres en casos de violencia de género y un 53 por ciento menos de agentes de servicio asesinados.

Otro de los problemas identificados por Amnistía es que en Estados Unidos no es necesario tener una justificación creíble para poseer un arma. Tampoco existe uniformidad respecto a la tenencia de armas.

Aún en los casos donde sí es necesaria la licencia, el sistema no funciona adecuadamente y hay casos de personas que no deberían poseer armas que las tienen, como por ejemplo antiguos convictos. Foto: Moisés Pablo, Cuartoscuro.

Así, en 12 estados se permite portar armas ocultas en público sin necesidad de permiso o licencia y en 30 estados se permite portar armas en público sin permisos. Aún en los casos donde sí es necesaria la licencia, el sistema no funciona adecuadamente y hay casos de personas que no deberían poseer armas que las tienen, como por ejemplo antiguos convictos.

Otro de los factores que Amnistía pone de relieve en su informe es la existencia de un mercado negro de armas, alimentado en buena medida por las que son sustraídas. Según las estimaciones oficiales, unas 380 mil armas son robadas a particulares cada año, sin que en Estados Unidos sea necesario a nivel federal denunciar que se ha sido víctima de un robo.

En su informe, Amnistía plantea una serie de recomendaciones, entre ellas la prohibición de los fusiles de asalto semiautomáticos y otras armas de uso militar. Foto: Moisés Pablo, Cuartoscuro.

SE PRIORIZA LA POSESIÓN DE ARMAS FRENTE A LOS DDHH

“El Gobierno de Estados Unidos está dando prioridad a la posesión de armas de fuego sobre los Derechos Humanos básicos. Aunque se han propuesto muchas soluciones, hay una enorme falta de voluntad política para salvar vidas”, ha sostenido la directora ejecutiva de Amnistía Internacional Estados Unidos, Margaret Huang.

“A pesar del gran número de armas de fuego que hay en circulación y de la enorme cantidad de personas que mueren por disparos todos los años, hay una falta impresionante de regulaciones federales que podrían salvar miles de vidas”, ha lamentado.

En su informe, Amnistía plantea una serie de recomendaciones, entre ellas la prohibición de los fusiles de asalto semiautomáticos y otras armas de uso militar. Este tipo de armas son las que se suelen emplear en matanzas como las que se han producido en algunos centros educativos en los últimos años. Aunque estos casos tienen profundos efectos emocionales y psicológicos, sólo provocan menos del 1 por ciento de las muertes por arma de fuego, ha subrayado Amnistía.

En este tipo de casos, como ocurrió por ejemplo en Sandy Hook, se suele ofrecer un mayor apoyo psicosocial a las víctimas, mientras que las víctimas cotidianas de las armas de fuego apenas reciben atención. Según resalta Amnistía, cada día más de 137 personas sobreviven a un ataque con armas de fuego, para las que las consecuencias mentales, físicas y económicas de sus heridas determinan su vida para siempre.

LOS HERIDOS SUPONEN UNA CRISIS DE SALUD PÚBLICA

Esta situación es “una crisis de salud pública de proporciones extraordinarias”, ha sostenido la ONG, que ha denunciado la “respuesta notablemente escasa por parte del Gobierno”. En este sentido, ha reclamado la necesidad de que en Estados Unidos se garantice “el derecho a la salud y el acceso a servicios de atención sanitaria para los supervivientes de heridas de bala”.

Pese a todo lo expuesto en el informe, ha lamentado Amnistía, “Estados Unidos no ha conseguido aprobar ninguna legislación federal significativa para abordar la cuestión tras los numerosos tiroteos masivos y los muertos y heridos diarios por armas de fuego”. De las 100 propuestas legislativas presentadas tras la matanza en la escuela de primaria Sandy Hook en 2012, en la que murieron 20 menores y seis adultos, ninguna ha prosperado, ha ilustrado.

Según resalta Amnistía, cada día más de 137 personas sobreviven a un ataque con armas de fuego, para las que las consecuencias mentales, físicas y económicas de sus heridas determinan su vida para siempre. Foto: María José Martínez, Cuartoscuro.

Sin embargo, Estados Unidos no sólo enfrenta una crisis de violencia por la falta de restricciones al acceso de armas en su país, sino también otra problemática al no detener el tráfico de armas hacia México. Y este asunto relució entre las autoridades de ambas naciones hace unos meses. El pasado 31 de julio, Alfonso Navarrete Prida, titular de la Secretaría de Gobernación (Segob), aseguró que si Estados Unidos blindara su frontera para impedir la entrada ilegal de armas y dinero a México, los homicidios dolosos descenderían de inmediato en el país.

“Si blindaran la frontera de los Estados Unidos impidiendo la entrada ilegal de armas a México y de dinero a México, el descenso dramático de los homicidios dolosos se vería casi de inmediato”, afirmó en respuesta a las recientes declaraciones que hizo Donald Trump, Presidente estadounidense, para exigir máxima seguridad fronteriza ante el aumento de asesinatos en el país durante 2017.

En conferencia de prensa, con motivo del Día Mundial contra la Trata de Personas, el funcionario federal sostuvo que el tráfico de armas y dinero es uno de los principales factores que detonan la violencia en el territorio mexicano.

“No hay punto de inflexión alguno, no hay decisión, si ellos no ayudan y cooperan claramente a ver el asunto más allá de la segunda enmienda… Si no dejan de verlo bajo la segunda enmienda y sí lo ven como un asunto de seguridad fronteriza va a ser muy difícil que podamos contener de manera coordinada los fenómenos de crecimiento de delincuencia organizada”, subrayó.

Donald Trump, Presidente de Estados Unidos, utilizó hoy el fracaso del Presidente Enrique Peña Nieto en el combate a la violencia para exigir de nuevo máxima seguridad fronteriza ante el aumento de asesinatos en México durante 2017. Incluso ayer aseguró que no tiene “ningún problema” en permitir que el Gobierno se paralice si el Congreso no destina dinero para este rubro.

En su cuenta de Twitter, consideró “un récord” que la tasa de homicidios en el país haya incrementado en un 27 por ciento a 31 mil 174 personas asesinadas.

“Una de las razones por las que necesitamos Gran Seguridad Fronteriza es que la tasa de homicidios de México en 2017 aumentó en un 27 por ciento a 31 mil 174 personas asesinadas, ¡un récord!”, argumentó el mandatario estadounidense la mañana de este martes.

Asimismo, pidió que se respete al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) y a los profesionales que se encargan de hacer cumplir la ley.